de Capital de la República, con ciudadanos y ciudadanos que se preocupan de laNación en su conjunto, pero que también aspiran a tener una ciudad del “buenvivir” como lo manda la Constitución, expresada en aspectos de inclusión económicay social, seguridad ciudadana y calidad ambiental. Las enormes virtualidadesescénicas, monumentales, la historia cultural y la capacidad de participación yorganización social, tomando en cuenta los enfoques de género, generacional yétnico-racial; son los elementos claves y el soporte para fortalecer un nuevoliderazgo. El ser humano, individual y organizado, como eje fundamental de lagestión municipal.2.La ciudad requiere cambios profundos de orden institucional, administrati-vo, de gestión y atención ciudadana. El Municipio debe cualificar sustantivamenteel servicio a la ciudadanía y ampliar las formas de participación democrática. Ladesburocratización y modernización de la gestión deben estar unidos a laplanificación integral del conjunto del aparato institucional que hoy estádisperso, impulsando además desde el Concejo Metropolitano una cultura departicipación, cooperación y solidaridad social y comunitaria, que se exprese en:a.Impulso a la organización autónoma y participación de los sectores popularespara que asuman un rol de actores activos y participativos en la vida local.b.Formación y puesta en funcionamiento de espacios de participación oficial dela ciudadanía con representantes electos de manera de-mocrática, sin la mediaciónla estructura municipal.c.Creación de instancias orgánicas e institucionales de capacitación de laciudadanía para cualificar los liderazgos comunitarios.3.La labor municipal debe establecer prioridades y volcar esfuerzossignificativos en la solución de los problemas más críticos como:a.El transporte y la movilidad constituyen el reto número uno de la nuevagestión municipal; una gestión que privilegie formas alternativas de organizaciónterritorial y movilidad, pero sobre todo, que enfrente con decisión y desde elprimer día, las grandes inversiones que requiere el transporte público, comoprioridad urgente, a fin de ampliar la calidad y la eficiencia en todo elservicio, la cobertura hacia los valles orientales del Sistema Metrobus-Q, laintegración física y tarifaria de todo el sistema y disminuir el impacto ambientaly social que actualmente genera. Un elemento central en este ámbito es eldesarrollo de una política de diálogo, acuerdos y consensos con los transportistasy demás actores de la transportación, jerarquizando la responsabilidad rectora ycontroladora de la autoridad municipal y poniendo reglas de juego claras paratodos los involucrados.Paralelamente es imprescindible estudiar las soluciones a mediano pla-zo, como eltren ligero o el metro, que integre longitudinal y transversalmente a toda laciudad, con criterios de sensibilidad social en las tarifas, de accesibilidad paratodas y todos los ciudadanos, de responsabilidad ambiental y eficienciaenergética.La ausencia de estudios integrales impiden precisar detalles, pero la decisiónpolítica de la nueva administración debe ser emprender esta tarea, articulandoalternativas de financiamiento asociadas, como por ejemplo, los sistemas deestacionamiento, el consumo de combustibles y otros servicios asociados.Particular atención se dará a promover los estudios técnicos re-queridos y eldebate entre la ciudadanía para incorporar al transporte no motorizado,principalmente bicicletas, como una alternativa cotidiana de movilidad, así como a
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