sido «afectado», no es un yo propiamente individual, es un yo también colectivo,que al expresarse, se expresa así mismo y a los demás.En ese sentido, ninguna obra es purista de lo individual, pero si puede tenertendencia al epicentro individual o al epicentro colectivo. Por ejemplo, elmovimiento romántico puede ser visto como una re-interiorización del mundo,en donde la subjetividad prima sobre lo demás, pero esa subjetividad goza deun constructo dual con el mundo del artista y propugna por un «estado ideal»del todo. William Ospina en su ensayo “Los románticos del futuro”, plantea queel mundo necesita de esos nuevos soñadores que re-interpreten el mundo yconstruyan desde sus sueños una barrera contra la razón, esa nueva diosa delplaneta tierra. Ospina dice: “Ahora necesitamos sueños y propósitos. Los malesque imperan sobre la civilización y que crecen sin tregua día a día, exigensoluciones audaces, originales destinos”.
Entonces, ¿Cómo opera el uso de la razón pública en la literatura? Pues elartista, si lo es y no lo aparenta, debe haber alcanzado un estadio de «mayoríade edad» entendida como un racionamiento intelectual que hace uso de laautonomía como concepto guía de su pensamiento, como ejercicio de sulibertad para decidir por sí mismo y para los demás (no por los demás).Contrario a la «minoría de edad» ya que: “La minoría de edad significa laincapacidad de servirse de su propio entendimiento, sin la guía de otro”
, y elartista nunca ajeno a las cadenas editoriales, a las estrategias de lamercadotecnia que hacen fluir sus ingresos, debe repensar su arte y su accióncomunicativa. El dilema no es fácil de resolver ya que el público lector se muevedentro de una comodidad, como lo deja evidente Kant: “¡Es tan cómodo sermenor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual quereemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta, etc,
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OSPINA, William. Es tarde para el hombre. Grupo editorial Norma. Bogotá. 1994
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KANT, Emmanuel. Op.Cit.
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