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Artículo publicado en:
Revista Española de Teología
, Vol. 68, 2008, pp. 69-100.
Max Scheler y la posibilidad de una “teología fenomenológica”.
Pilar Fernández Beites 
Siguiendo algunas de las propuestas que hizo Max Scheler en
Delo eterno en el hombre
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, voy a esbozar en estas páginas lo que podríadenominarse una “teología fenomenológica”, en el convencimiento de queesta nueva perspectiva —que está hoy todavía por explorar hasta el final—puede constituir una aportación muy valiosa para la teología actual.Hay una teología positiva, basada en la revelación positiva (aceptadacomo dato incuestionado), y hay la teología filosófica o teodicea, que esuna filosofía primera acerca de Dios. Pues bien, la tesis que intentaréjustificar aquí es que la teología filosófica no se agota en la teologíaracional clásica, que lleva al Dios de los filósofos, sino que es posibleelaborar una “teología fenomenológica” 
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, cuyo objeto sería directamente elDios de la religión. En ella se trata de ampliar la “razón” clásica, de modoque pueda dar cabida a una experiencia peculiar, la “experiencia religiosa”,pues a partir de ella resulta accesible justamente el Dios vivo al que estásiempre referido el hombre religioso.Lo primero que conviene dejar claro es que esta nueva perspectivafenomenológica no supone, en ningún sentido, una renuncia a la razón. Setrata, más bien, de que la razón teórica tome en consideraciónexperiencias originarias, tan originarias como las de la propia razón. Y estaoperación no tiene nada de extraño o sospechoso, pues se lleva a cabotambién en otros ámbitos distintos del religioso, como el sensible o elestético. Al igual que el acceso a los colores no se puede hacer
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Scheler, “Probleme der Religion. Zur religiösen Erneuerung”, en
Vom Ewigen im Menschen
(Gesammelte Werke,Band 5, Bouvier Verlag, Bonn, sechste, durchgesehene und verbesserte Auflage, 2000, pp. 101-354.). A partir deahora me referiré a esta obra como
Vom Ewigen im Menschen.
Hay una reciente y valiosa traducción castellanacompleta de Julián Marías y Javier Olmo (la traducción antigua de Julián Marías no era completa):
De lo eterno en el hombre
(Ediciones Encuentro, Madrid 2007). La página correspondiente de la traducción la indico entre paréntesis.
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Se trata de una “teología filosófica” en sentido estricto, es decir, de una filosofía primera acerca de Dios, pero,como en ella Scheler incluye el acto religioso, puede considerarse también una “filosofía de la religión".
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exclusivamente desde la razón teórica, sino que ha de contar con lapercepción sensible, que nos permite distinguir el rojo del verde o delamarillo, el acceso a Dios no puede prescindir del dato de la experienciareligiosa. En realidad, lo que resulta algo sorprendente es que este datotan decisivo sea excluido por principio en el tratamiento filosófico clásicoque se hace del tema de Dios.En este punto, la propuesta de Scheler consiste, como es sabido, enampliar la “razón”, que proporciona el dato distintivo del ser humano,hasta obtener lo que él denomina “espíritu”, que es mucho más que razónteórica (discursiva). El espíritu —y no la mera razón— es lo propio de lapersona. Por supuesto, esta ampliación de la razón no implica rompercon la tradición, pues, como dice explícitamente Scheler, el gran principioen el que el filósofo fija su vista sigue siendo eso mismo que los griegosdenominaban “razón”. Pero lo que muestra Scheler es que la razón no hade ser mera razón discursiva; ha de ser muy fundamentalmente razónintuitiva (como ya sospechó Aristóteles cuando afirmaba que si algo sepuede demostrar, hay algo que no se puede demostrar) y ha de incluirtambién niveles no teóricos, como el ámbito volitivo y, sobre todo, elafectivo, en el que se dan experiencias del tipo del amor, la veneración, labienaventuranza…:“Ya los griegos sostuvieron la existencia de tal principio y lollamaron ‘razón’. Nosotros preferimos emplear una palabra másamplia, la palabra ‘
espíritu
’, para designar esa X, una palabra quecomprende el concepto de razón, pero que comprende también,junto al ‘
pensar ideas’ 
, un determinado tipo de ‘
intuición
’, la delos fenómenos originarios o contenidos esenciales, y además unadeterminada clase de
actos volitivos
y
emocionales,
como la bondad,el amor, el arrepentimiento, la veneración, el asombro espiritual, labienaventuranza y la desesperación, y el libre albedrío. Definiremos
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como ‘
persona’ 
al centro activo en el que el espíritu se manifiestadentro de la esfera finita del ser (…)” 
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.Como vemos, lo interesante de la fenomenología es que logra ampliarel ámbito de las experiencias originarias “donadoras de verdad”. El irmás allá de la razón está exigido por la propia razón que admite que susdatos se obtienen de experiencias no estrictamente racionales: intuicionessensibles, valorativas o religiosas… El corazón tiene, desde luego, razonesque la razón no conoce, y esto permite a Scheler considerar ciertos actosafectivos, aquellos en los que se abre el mundo de los valores, como actoscon “función cognitiva”. El valor que posee la belleza de un cuadro no seda en percepción sensible externa, como se dan los colores del cuadro,sino mediante un acto de tipo afectivo (no teórico, como la percepciónsensible), un “percibir sentimental (
Fühlen
)”, que depende finalmentede los actos afectivos de amor propios del espíritu
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. Y, en el terreno queaquí nos importa, la experiencia religiosa de la que se ocupa la teologíafenomenológica sería, de nuevo, una experiencia donadora de verdad, perono estrictamente racional si por razón entendemos la razón teórica clásica.Considerar la experiencia religiosa como objeto de estudio no conviertela teología fenomenológica en un mero “subjetivismo” o “sentimentalismo”,sino que, muy al contrario, la teología fenomenológica es filosofía primeraen el sentido más riguroso posible. Es “filosofía como ciencia estricta”, siqueremos utilizar la expresión propuesta por Husserl para caracterizar lafenomenología, pues lo que hace es preguntarse acerca de la
autenticidad 
 de la experiencia religiosa.En efecto, hablar de experiencia religiosa no supone, en ningúnsentido, caer en el subjetivismo. Es claro que la reivindicación que hacela fenomenología del acto subjetivo en el que se da el objeto es todo lo
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Die Stellung des Menschen im Kosmos
, en
Späte Schriften
(Gesammelte Werke, Band 9, Bouvier Verlag, Bonn,zweite, durchgesehene Auflage, 1995, pp. 7-71) 32. Trad.cast.
El puesto del hombre en el cosmos
(Librería delJurista, Buenos Aires 1990).
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Scheler distingue los “sentimientos (
Gefühle
)” del “percibir sentimental (
Fühlen
)”, que es intencional; y sostieneque el percibir sentimental de valores es intencional y tiene “función cognitiva (
kognitive Funktion
)”, cf.
Der Formalismus in der Ethik und die materiale Wertethik,
Gesammelte Werke, Band 2 (Francke Verlag, Bern undMünchen, sechste, durchgesehene Auflage, 1980) 263, nota. Trad. cast.:
Ética
(Caparrós, Madrid 2001).
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