como ‘
persona’
al centro activo en el que el espíritu se manifiestadentro de la esfera finita del ser (…)”
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.Como vemos, lo interesante de la fenomenología es que logra ampliarel ámbito de las experiencias originarias “donadoras de verdad”. El irmás allá de la razón está exigido por la propia razón que admite que susdatos se obtienen de experiencias no estrictamente racionales: intuicionessensibles, valorativas o religiosas… El corazón tiene, desde luego, razonesque la razón no conoce, y esto permite a Scheler considerar ciertos actosafectivos, aquellos en los que se abre el mundo de los valores, como actoscon “función cognitiva”. El valor que posee la belleza de un cuadro no seda en percepción sensible externa, como se dan los colores del cuadro,sino mediante un acto de tipo afectivo (no teórico, como la percepciónsensible), un “percibir sentimental (
Fühlen
)”, que depende finalmentede los actos afectivos de amor propios del espíritu
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. Y, en el terreno queaquí nos importa, la experiencia religiosa de la que se ocupa la teologíafenomenológica sería, de nuevo, una experiencia donadora de verdad, perono estrictamente racional si por razón entendemos la razón teórica clásica.Considerar la experiencia religiosa como objeto de estudio no conviertela teología fenomenológica en un mero “subjetivismo” o “sentimentalismo”,sino que, muy al contrario, la teología fenomenológica es filosofía primeraen el sentido más riguroso posible. Es “filosofía como ciencia estricta”, siqueremos utilizar la expresión propuesta por Husserl para caracterizar lafenomenología, pues lo que hace es preguntarse acerca de la
autenticidad
de la experiencia religiosa.En efecto, hablar de experiencia religiosa no supone, en ningúnsentido, caer en el subjetivismo. Es claro que la reivindicación que hacela fenomenología del acto subjetivo en el que se da el objeto es todo lo
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Die Stellung des Menschen im Kosmos
, en
Späte Schriften
(Gesammelte Werke, Band 9, Bouvier Verlag, Bonn,zweite, durchgesehene Auflage, 1995, pp. 7-71) 32. Trad.cast.
El puesto del hombre en el cosmos
(Librería delJurista, Buenos Aires 1990).
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Scheler distingue los “sentimientos (
Gefühle
)” del “percibir sentimental (
Fühlen
)”, que es intencional; y sostieneque el percibir sentimental de valores es intencional y tiene “función cognitiva (
kognitive Funktion
)”, cf.
Der Formalismus in der Ethik und die materiale Wertethik,
Gesammelte Werke, Band 2 (Francke Verlag, Bern undMünchen, sechste, durchgesehene Auflage, 1980) 263, nota. Trad. cast.:
Ética
(Caparrós, Madrid 2001).
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