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Cuestiones de Espíritu III: Autoridad Espiritual.Tom Moon MFT.Aaron tiene un dilema. Fue criado como un miembro de una secta religiosa cuyo fundador esvenerado por sus seguidores como un profeta y un santo, y cuyas palabras se consideran como laVerdad Absoluta. Aaron creció sintiéndose profundamente conectado a la secta. Tenía un sentido depertenencia a una comunidad, y se sintió inspirado a vivir una vida mejor siguiendo el ejemplo delfundador. El dilema de Aaron, que es gay, es que este fundador condenaba categóricamente lahomosexualidad.Dos soluciones se presentan de inmediato. La primera es negar su sexualidad. Aaron lo intentó.Mantuvo en secreto la atracción hacia los hombres durante sus primeros veinte años, mientrastrataba de rezar y meditar para alejar sus sentimientos. Sin embargo, en su último año deuniversidad, finalmente tuvo relaciones sexuales con otro hombre, y lo hizo como pato en agua.Ahora, diez años más tarde, todo el mundo sabe que él es gay, y vive con un compañero desde hacetres años. No más gato encerrado para él.La segunda solución obvia sería la de negar su espiritualidad. Aaron intentó eso también. A lo largode su rebeldía cuando estaba en los veintes, cuando se fue encontrando así mismo sexualmente, sulema era "¡Mierda con la religión!" El rechazo puedo haber sido un paso necesario en su desarrollo,pero ya no trabajaba para él. Hoy siente la atracción de algo trascendental, anhela un significadomás profundo en su vida, y extraña algunos aspectos de la secta que dejó cuando era más joven.Hasta ahora, espiritualmente, ha sido un niño obediente y un adolescente desafiante. Ahora estátratando de encontrar una vida espiritual apropiada para un gay adulto y maduro que se respeta así mismo. Lucha con una pregunta que se hacen probablemente así mismos la mayoría de aquellosen nuestra comunidad siguen un camino espiritual: "¿Qué debo hacer para responder a lasreclamaciones de una autoridad espiritual?"Como estudiante de budismo, he seguido mucho la vida y la obra del Dalai Lama. Su firme,resistencia no violenta a la opresión china de su pueblo me inspira, y en su enseñanza encuentrovaliosa orientación para la realización de mi propia vida. Pero tengo áreas de desacuerdo. Creo, porejemplo, que su aceptación de la reencarnación, únicamente en la autoridad del Buda, es débil ypoco convincente. Peor aún, él representa y apoya una tradición moral tibetana en la cual cadaforma de comportamiento homosexual se considera "mala conducta sexual." Lo veo como sabio yheroico de muchas maneras, pero al igual que todos los seres humanos, encarna las limitaciones ydefectos de su propia cultura y condición, y como un hombre gay, no puedo sino lamentar sufidelidad a una moral sexual que considero poco realista y perjudicial. No tengo ningún problemasosteniendo estas opiniones diferentes sobre el Dalai Lama, porque me siento libre para verlo comoun ser humano (aunque sea uno muy notable). Pero si pensara que yo estaba supuesto creer que éltiene alguna conexión especial a la verdad que nos es negada al resto de nosotros, entonces tendríaun dilema similar al de Aaron.Todas las cinco grandes tradiciones espirituales del mundo (así como todas las menores que yosepa), contienen mucha tontería, mucho que contradice la ciencia, y mucho que ofende, o deberíaofender, nuestro sentido moral. ¿Puede cualquier persona razonablemente educada hoy en díadudar de la veracidad de esta declaración? Las cinco tradiciones surgieron cuando la mayoría de laspersonas eran analfabetas, y no eran ciudadanos, sino "sujetos" de los que se esperaba queobedecieran a las autoridades religiosas, sin dudar. Y estas autoridades religiosas solían estaraliadas, o no se podían distinguir, de los poderes seculares. Su "autoridad" estaba reforzada conpretensiones de la Absoluta, Eterna, e Infalible Verdad. Todas las tradiciones se han vendido más así mismas con estas reclamaciones exageradas, y todas han fomentado, en una manera u otra laopresión: la subyugación de la mujer, por ejemplo, y la esclavitud y la homofobia. Evidentemente,las tradiciones religiosas no descienden, perfectamente formadas, desde lo alto. Ellas soncreaciones humanas, y asumen las imperfecciones de todas las cosas humanas.Cualquier persona gay que sienta una atracción espiritual en su interior, y se sienta atraída ainvestigar una de las tradiciones de búsqueda recibidas, es aconsejable que recuerde esta partesombría de la religión. Y que se acerque a la búsqueda espiritual como un adulto que puededilucidar, y no como un niño crédulo. Es crucial que nunca renuncie a nuestro derecho a pensar pornosotros mismos, o permitir que nuestras dudas y escepticismos sean tratados como pecado odeslealtad. Hay un poco de sabiduría en el mundo, y unos pocos seres humanos sabios que laencarnan; aprender de ellos puede elevar y enriquecer nuestras vidas. Pero cualquier "verdad" queno sea congruente con lo que sabemos en nuestras propias mentes, sentimos en nuestros propioscorazones, y experimentamos en nuestros propios cuerpos, no es verdad en absoluto. Entregamos
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