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 Salvador Freixedo
EL CRISTIANISMO, UN MITO MÁS
Quintá
 A los obispos y sacerdotes católicos y a los pastores protestantes que se empeñan en seguir siendo “ciegos y guías de ciegos”
 
 
Primera Parte MÍTICA
Qué es un mito
La tarea de definir qué es un mito no es nada fácil. De hecho, los grandesinvestigadores del tema (Mircea Elíade, Levi-Strauss, Jan de Vries, E. Buess, AndrewLang, Friedric Müller, E. Siecke, C. G. Jung, Goldhammer, etc.) discrepan entre sí acercade su significado sociológico y de su interpretación. Comienzan por hacer grandesdistinciones _entre lo que es un mito, una leyenda, una saga, un cuento popular o unatradición, llegando a unas profundidades psicosociológicas bastante difíciles de entender,que, por otro lado, en nada ayudarían a la mejor comprensión del propósito de este libro.Por eso, sin dejar de tener en cuenta lo que aquellos autores han dicho sobre lascaracterísticas fundamentales del mito, nosotros nos fijaremos más en la idea general que lagente tiene de los mismos.Según la acepción más común, un mito es un conjunto de creencias falsas que serefieren a dioses, héroes, o seres imaginarios,' que, en tiempos pasados, intervinieron positiva o negativamente en las vidas de los hombres.Estas creencias conllevan ciertos ritos, ceremonias y tradiciones, supuestamenteexigidos o sugeridos por este tipo de seres. Los mitos, al tratar de seres extrahumanos —ycon frecuencia suprahumanos— que trascienden los límites de las vidas de los mortales,suelen tener un carácter religioso, aunque sus protagonistas no sean, con frecuencia, unmodelo de bien obrar, y sus acciones dejen bastante que desear, según los cánones de lamoral humana.Otra característica de los mitos es la complejidad y confusión de las mutuas relacionesentre los diversos dioses y héroes. Cuando éstos son seres humanos glorificados, susacciones se distorsionan y se exageran enormemente de modo que estén a la altura de las delos seres suprahumanos.Parte importante de las creencias mitológicas es la relación que los dioses tienen conlos mortales, haciendo que éstos cambien sus hábitos de vida o adquieran costumbres ytradiciones nuevas que, con frecuencia, son bastante raras y antinaturales.Prescindiremos en parte de lo que algunos mitólogos nos dicen acerca de que losmitos, en el fondo, son ideas arquetípicas o modelos que la humanidad debe tratar de imitar,o hacia los cuales debe tender. Sin embargo, sí tendremos en cuenta las característicasfundamentales que aquéllos les asignan a los mitos, para ver si las mismas están presentesen el cristianismo.Hay otra corriente de pensamiento en cuanto a los mitos, que sostiene que éstos, lejosde ser una pura fábula irreal, son, por el contrario, una realidad distorsionada, tanto por el paso del tiempo como por la mente del pueblo. Pero en el fondo, tanto mitos comoleyendas, proceden de hechos históricos. Estos hechos históricos pueden haber sucedidohace muchos miles de años y ésta es la razón de que hayan llegado hasta nosotros tandeformados y en la actualidad parezcan tan fantásticos y hasta tan absurdos en muchasocasiones.Por lo tanto la diferencia fundamental entre la primera y la segunda manera de ver unmito, consiste en la existencia o no existencia de un hecho real que haya dado lugar a lacreencia posterior. Sin embargo los dos puntos están de acuerdo en admitir que los hechos,
 
tal como se cuentan en la actualidad, son inadmisibles, o, en otras palabras, no pudieronsuceder tal como son narrados ahora.Los defensores de la irrealidad sostienen que la mente humana crea el mitoinconsciente y paulatinamente para ponerse una meta que alcanzar o bien llenar ciertas profundas necesidades anímicas.Por otro lado, los defensores de la realidad propugnan que la mente humana, alrededor de un hecho remoto y de alguna manera extraordinario, se dedica a fabular, convirtiéndoloigualmente en propósito que conseguir o en motivo que recordar. Pero, real o irreal en sus principios, ambas posiciones sostienen como ya apuntamos que lo que en la actualidad secuenta y tal como se cuenta, dista mucho de ser objetivo.Para los propósitos de este libro, ambas posiciones son válidas, si bien el autor seinclina más a pensar que la mayor parte de las leyendas y mitos son hechos reales perodeformados por el paso del tiempo y por los inconscientes deseos del ser humano.Debido a la gran distorsión con que estos hechos han llegado hasta nosotros, ennuestros días la palabra mito se ha hecho sinónima del adjetivo «falso». Un mito es por lotanto, en la mente del pueblo, una creencia falsa, no importa su antigüedad, su complejidaddoctrinal o todos los ritos misteriosos y venerables de que esté rodeado.¿Cae el cristianismo dentro de esta definición? Creemos que sí, a pesar de suantigüedad, a pesar de sus millones de fieles en todo el mundo, a pesar de su elaboradateología, y a pesar de los muchos hombres ilustres que a lo largo de los siglos se handeclarado cristianos.He aquí lo que dice Rudolf Bultmann, uno de los teólogos cristianos más eminentes delos últimos tiempos:«El Nuevo Testamento anuncia a Jesucristo: no sólo su predicación acerca del reino deDios, sino ante todo su persona, que fue mitologizada desde el mismo inicio delcristianismo. Los especialistas del Nuevo Testamento no están de acuerdo sobre si Jesús se proclamó a sí mismo como el Mesías,... o sobre si creyó que era el Hijo del Hombre que ibaa venir sobre las nubes del cielo. Si así fuera, Jesús se hubiera entendido a sí mismo a la luzde la mitología... Sea como fuera, la primitiva comunidad cristiana lo vio así: como unafigura mitológica.Esperaba que volviese, como el Hijo del Hombre, sobre las nubes del cielo, para traer la salvación o la condena, en su calidad de juez del mundo. También consideraba a su persona a la luz de la mitología, cuando decía que había sido concebido por el EspírituSanto y había nacido de una virgen; y ello resulta aún más evidente en las comunidadescristianas helenísticas, donde se le consideró como el Hijo de Dios en un sentidometafisico, como un gran ser celeste y preexistente que se hizo hombre por nuestrasalvación y tomó sobre sí el sufrimiento, incluso el sufrimiento de la cruz. Talesconcepciones son manifiestamente mitológicas, puesto que se hallaban difundidas en lasmitologías de judíos y gentiles y después fueron transferidas a la persona histórica de Jesús.En particular, la concepción del Hijo de Dios preexistente, que desciende al mundo enforma humana para redimir a la humanidad, forma parte de la doctrina gnóstica de laredención y nadie vacila en llamar mitología a esta doctrina...Para el hombre de nuestro tiempo, la concepción mitológica del mundo, lasrepresentaciones de una escatología, de un redentor y de una redención, están ya superadasy carecen de valor». («Jesucristo y Mitología». Edic. Ariel. Barcelona).Pero a pesar de esto, Bultmann sigue siendo cristiano. Porque piensa que «hay algomás profundo que permanece oculto bajo el velo de la mitología cristiana». Y a eso más profundo, es a lo que él quiere llegar a través de su método:«A este método de interpretación del Nuevo Testamento, que trata de redescubrir susignificado más profundo, oculto tras las concepciones mitológicas, yo lo llamo
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Uhmmm, me ha dejado nadando en reflexiones el haber leído unos cuantos fragmentos...

K tal compa, de todas maneras comparto tu comentario, tengo varios libros de el mismo autor asi que voy a seguir subiendo....adios!!!

Perdón?? a mi?? al autor o al libro propiamente tal.... gracias

quiero conocerlo primero

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