Editorial
El próximo 9 de julio Sudán del Sur se convertirá en una nueva nación africana. En el referéndum del pasado mesde enero -último paso de los acuerdos de paz que culminaron una sangrienta guerra civil de más de 20 años- el pueblosureño, predominante negro, cristiano y animista, escogió la independencia del norte de Sudán, de mayoría árabe ymusulmana.
La celebración de los que ven este voto como el n de los conictos raciales y políticos en Sudán no durará mucho sino solucionan los problemas que la división de un país crea y si no atienden las causas detrás de los conictos.
Los sudaneses, que tienen raíces en ambas regiones, se enfrentan a un grave problema de identidad. El profesor dela Universidad de Fordham, Amir Idris, es uno de los miles que quedan en el limbo de la ciudadanía. Idris también
destaca la posibilidad de que los conictos regresen si no hay un cambio en la forma de pensar en Sudán. “La crisis
de Sudán es una nacional más que regional. Ésta requiere un acercamiento nacional exhaustivo que atienda losproblemas de marginalización, injusticia, identidad nacional y ciudadanía inclusiva.”
El problema de la división de las reservas de petróleo también obliga a repensar el conicto. Ambas naciones debentrabajar como aliadas para poder beneciarse económicamente. Sin embargo, el pueblo del Sur quiere un rumbo
separado, principalmente por las atrocidades cometidas en su contra por más de dos décadas.Estados Unidos y China también juegan un papel importante en Sudán, llevando la crisis al plano internacional. Elapoyo de China al Norte durante la guerra, principalmente por su interés en el petróleo, se contrapone a la alianza deEstados Unidos con el Sur. Washington sancionó al presidente sudanés Omar Al-Bashir por el genocidio en Darfur,otra región del país que lucha por su autonomía, colocando a Sudán en la lista de Estados que apoyan el terrorismo.No obstante, a condición de que Al-Bashir acepte el resultado del referéndum, han propuesto sacar al país de estalista.Sudán entero se encuentra en una encrucijada. Las protestas masivas en el mundo árabe han llegado a Jartum,exigiendo la salida de Al-Bashir. En las regiones fronterizas, los ejércitos de ambos bandos esperan sólo el indicio deun disparo para atacar. La paz entre ambas regiones se alcanzará atendiendo los reclamos del pueblo, que tanto en elNorte como en el Sur piden lo mismo: mejoras en la economía, los servicios y la democracia.Los acuerdos que se logren ahora, antes de la secesión inminente, sobre la ciudadanía, los recursos, las fronteras y elgobierno en ambos países serán la clave para determinar el éxito de Sudán y Sudán del Sur como dos naciones sepa-
radas que puedan pacícamente coexistir.
Por el n de una crisis regional
Pintoresca represent-ación de Wau, Sudán del Sur. Foto de portada concrédito a babeltravel.
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