Nadie como el almirante Mahan ha incidido tan directamente en la estrategia delpoder naval dentro y fuera de los EEUU, en esa época tan especial que corre entre1870 y 1914, que señala sucesos tales como las reunificaciones de Italia yAlemania y el cenit de la «Pax Britannica». Por su influencia directa y a travésdel poder político del presidente Teodoro Roosevelt, -que gustó llamarse sudiscípulo- desempeñó un papel decisivo en persuadir a los EEUU a procurar un grandestino imperial en ultramar mediante el empleo del poder naval militar comoherramienta motriz de la política exterior. Dos ideas capitales dominaron elpensamiento de Mahan. Una: El poder marítimo es una relación indisoluble entre laArmada, el comercio marítimo y las colonias. Segunda idea: La flota debeconcentrarse -o poder concentrarse- en un solo océano.La voladura, nunca aclarada, del acorazado Maine fondeado en la rada de La Habanael 15 de febrero de 1898, fue el «casus belli» y pretexto que llevó a los EEUU adeclarar la guerra a España, quien fue derrotada después de una serie dedesastrosos encuentros marítimos. Pero fue el combate frente a Santiago de Cuba,el que marcó un hito imborrable en esa guerra. Y todo porque un suceso fortuitoprecedió a la batalla. Para agrupar el máximo de fuerzas, el comando de la armadade los EEUU había dispuesto que el acorazado Oregon que se encontraba en SanFrancisco, se sumara a la flota del Atlántico. El viaje, que insumió 62 días paraunir el Pacífico con el Caribe, a lo largo de 13.000 millas, dejó una impresión alrojo vivo en el almirante Mahan, ardiente partidario del «Principio deConcentración de Fuerzas». Roosevelt, contagiado por la obsesión de Mahan hizoconstruir una gigantesca fuerza de acorazados, a la que pintó de blanco e hizo darla vuelta al globo, para mostrar al mundo que una nueva potencia naval se habíainstalado en los siete mares. Pero era una flota dividida entre el Atlántico y elPacífico, por tanto era una fuerza naval vulnerable y eso según Mahan debía sercorregido.PENSAMIENTOS SOBRE MAHAN Liga Marítima de ChileTratadistas sobre estrategia, al igual que la mayoría de los eruditos dedicados alas ciencias políticas, son prisioneros del tiempo y el entorno circundante. Lasteorías enunciadas responden a la coyuntura vigente en su época y a los problemasencarados por sus respectivas naciones.Alfred T. Mahan no escapó a la norma genérica recién aludida. Su obra mástrascendental, "Influencia del Poder Naval en la Historia", la elaboró en el ocasodel turbulento siglo XIX. En el apogeo de la Revolución Industrial, Europa animadapor un desenfrenado imperialismo mercantilista extendía sus dominios colonialessobre África, Medio y Lejano Oriente. Mientras Norteamérica recuperada de ladolorosa guerra fratricida de la secesión, se expandía con desmesurada violencia acosta de México y España. La elite gobernante de Washington actuaba al amparo delavasallador "Destino Manifiesto" persiguiendo el poder y la gloria para la Unión.Alfred Thomas Mahan, marino estadounidense estudioso de la historia, percibió lagravitante influencia política, económica y social ejercida por las potenciasmarítimas. Pequeños países con escasa población habían dominado al mundo conocidogracias al poder naval y el control de las líneas de comunicaciones marítimas. Enla antigüedad, Creta, Fenicia, Grecia fueron grandes a través del mar y Roma -nación continental - logró convertirse en imperio global cuando derrotó a laseñora del mediterráneo, la talasocracia cartaginesa. Gran Bretaña era la potenciarectora mundial en virtud de la omnímoda presencia de la Armada Real, la cualresguardaba los intereses de la corona y el comercio inglés en todas las aguas delplaneta.El almirante francés Raúl Castex respecto a Mahan comentó: "Fue el primero en
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