Día 28: Tres días sin viento. Mi negra alma rumia rabia y mal- dades. La tripulación parece tensa. He colgado al cocinero por si acaso.Día 29: Vaya resaca. He dormido parte del día. No hay viento y el mar parece un desierto de calamidades. He soñado de nuevo con el loro del viejo Barbe à Rhum. Cantaba canciones de mi infancia mientras degollaba a la tripulación de un galeón repleto de oro.Día 30: Se han visto varios tiburones alrededor del barco. Huele a muerte y a futuras masacres de lo más sangrientas.Día 31: Por
fi
n, el viento se ha levantado, dejándonos con la leve esperanza de volver a ver tierra
fi
rme algún día. No nos queda nada para comer. La tripulación se ha comido al grumete y a las pocas ratas sobrevivientes.Día 32: La tormenta nos ha sorprendido a todos. Enormes trombas de agua han pulveri- zado el mástil principal y la cu- bierta está hecha un desastre.Sé que pagamos por las atroci- dades cometidas, pero el Diablo está de mi parte. No hay nada,absolutamente nada que temer.
Leave a Comment