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Mensaje del presidente
En esta edición de la Revista de ADEC, que co-incide con los treinta años de la Asociación, hablarde la ADEC, es hablar de 30 años plasmando lasenseñanzas del Evangelio en el mundo del trabajo yde las empresas, asumiendo la actividad empresarialcomo una vocación y comprometidos con la cons-trucción del tejido social de nuestro Paraguay.Desde luego, debemos gratitud a los 53 empre-sarios undadores de esta asociación, en la personade Jose Antonio Bergues, nuestro querido Bebe, quecon su sabiduría, coraje y capacidad de emprender,pudo liderar la creación de la ADEC.De la rica historia de nuestra asociación, resca-to lo más importante, sobre todo su contribución alempresariado, al Paraguay y a la Iglesia.ADEC ue pionera en cuestiones empresarialesde las cuales nadie se ocupaba: así, cuando nadie ha-blaba de Calidad en la empresa, la ADEC impulsóla Asociación Paraguaya de la Calidad, que hizo quelas empresas mejoren en eciencia y terminación desus productos.Mientras otros gremios buscan – legítimamente- sus intereses particulares, en ADEC perseguíamosel interés general, el que benecia a la mayoría de lapoblación, aunque aecte nuestro interés particular.Cuando nos dicen que es imposible ser empre-sario y cristiano a la vez, en la ADEC se demuestracada día que no puede estar separada, la empresade Cristo, y que ser empresario es una vocación deservicio donde Cristo está presente.Cuando la mayor parte del empresariado, no sa-bía de qué orma podía hacer algo más que ganardinero, la ADEC instala el concepto de Responsabi-lidad Social Empresarial, que da al empresario unavisión más integral de responsabilidad con sus em-pleados, clientes proveedores, su comunidad y país.Cuando nadie sabe y valora el trabajo de muchoscompatriotas, en nuestro programa de “PremiosADEC”, a lo largo de 17 años, ya tenemos más de200 empresarios galardonados.Cuando se necesitó solidaridad, la ADEC siem-pre estuvo presente, siempre aliada a la PastoralSocial Arquidiosesana, cuando había sequia en elChaco, o hambre en Concepción, llevando alimentoy agua, para los más necesita-dos.Cuando el Paraguay pa-saba por los momentos máscríticos durante la dictadura,la ADEC decide constituirseen un grupo de presión para elcambio. Asumimos un mayorcompromiso político y postu-ra refexiva ante temas socialesy laborales, integramos la co-misión de coordinación de lavisita de Juan Pablo II y participamos de la proce-sión del silencio, en la que 40.000 personas marcha-mos contra la dictadura.Cuando el país necesitaba de sus dirigentes, en elMarzo Paraguayo, la ADEC tuvo un rol protagóni-co. Cuando se vio la necesidad de involucrarse en elcombate a la corrupción, la ADEC impulsa la crea-ción de “Transparencia Paraguay”. Cuando se buscala ormalización de la economía y las empresas, laAsociación apoya la implantación del Impuesto a laRenta Personal.Podríamos hablar de muchos más aportes de laADEC en su historia, y del uturo también, con lacreación de la ADEC Joven, el Instituto de Valores yResponsabilidad Social Empresarial, y los Artículosde Refexión en los medios escritos.Todos sentimos que ADEC ha contribuido anuestras vidas. Personalmente, siento el privilegiode ormar parte de una “comunidad de cristianos”,alegres y comprometidos; como empresario, laADEC me enseñó lo que es una “vocación” empre-sarial, que Dios nos puso en este lugar para llevar suReino al trabajo.Tengamos la seguridad de que la ADEC segui-rá estando presente, con el mismo compromiso desiempre, cuando el empresario, la sociedad, el Para-guay y la Iglesia la necesiten.Luis Fretes Schinini.Presidente de la ADEC.
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