Hay que distinguir dos trayectorias crediticias. La que va desde los fondos de financiación y degarantías hacia las universidades e instituciones de educación superior que presenten proyectos deexpansión y de mejoramiento de la calidad, y la que va desde los fondos dirigidos a créditosestudiantiles hacia los estudiantes y sus familias.Veamos la primera. Para financiar la expansión del sistema, el gobierno propone la transformacióndel FODESEP, creado por la Ley 30 de 1992, (E)n una sociedad mixta de carácter nacional,vinculada al Ministerio de Educación Nacional, con domicilio en Bogotá, constituida comosociedad anónima, y cuyos principales objetivos serán actuar como instancia estructuradora deproyectos para la expansión y el mejoramiento de la calidad del servicio público de EducaciónSuperior y como fondo de garantías para los créditos otorgados a instituciones de educaciónsuperior estatales y privadas, cuyo destino sea el financiamiento de proyectos que contribuyan almejoramiento de las condiciones de calidad educativa o a la ampliación de la cobertura.Observen primero las transformaciones propuestas. Lo que antes era un fondo estatal pasaría aconvertirse en una sociedad anónima, constituida por un conjunto de socios cuyo objetivo, ademásde estructurar proyectos y asignar créditos, será obtener dividendos para quienes han invertido enella. Esto es apenas natural en cualquier sociedad anónima que arriesga su capital en créditos contraproyectos cuyo éxito no está garantizado.Lo que no es tan natural es el objeto de los proyectos que esta sociedad anónima estructuraría,financiaría y garantizaría: la expansión y mejoramiento del sistema de educación superior. Aquí aparece una primera tensión. ¿Con qué criterios elegiría el fondo los proyectos de expansión ymejoramiento? Privados, supongo. Al fin y al cabo al fondo le interesa recuperar su capital másalguna ganancia una vez que el proyecto haya madurado. Si no son privados, deberían ser unamezcla de criterios privados y públicos, algo bien difícil de adjudicar y administrar.En ambos casos, la tensión entre el tiempo de maduración de los proyectos educativos de largoplazo, y los requerimientos de una entidad financiera mixta es evidente. Aunque los beneficiossociales y privados de la inversión en cobertura y en calidad de la educación son más o menosaceptados por todos, no hay acuerdo, sin embargo, con respecto al tiempo en el que se concretan nia las fuentes de su éxito. Es más: no siempre es posible adjudicar a “causas” o “factores”específicos los cambios positivos logrados en el aprendizaje, la innovación o la igualdad. Elpunto es que las universidades de investigación crecen como sistemas complejos adaptativos, en losque factores diversos convergen en la producción de transformaciones que sólo con el tiempo sehacen visibles para todos.Por ejemplo, la introducción de nuevos métodos pedagógicos, basados en desarrollos de laneurociencia, podría tener grandes efectos de largo plazo, mejorar el aprendizaje, liberar recursospara actividades investigativas, potenciar la capacidad de profesores y estudiantes, y promover lainnovación en el largo plazo. La dificultad está en rastrear sus efectos, cuantificarlos y hacerloscompatibles con los requerimientos de un proyecto privado. Es fácil suponer que los proyectos demás largoplazo, con menos efectos inmediatos visibles, y menor producción de valor agregadoinmediato, serán desechados por proyectos que aseguren beneficios inmediatos y produzcan valoragregado en el corto plazo.Al mismo tiempo FINDETER (Financiera de Desarrollo Territorial), a través de la bancacomercial, estaría a cargo de las líneas de crédito especial para inversiones en infraestructura físicay tecnológica. Esto implica que si bien los recursos siguen viniendo del Estado, la ampliación de laplanta de las universidades dependería del endeudamiento con FINDETER y, en últimas, con la
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