El presente texto es una selección de algunos párrafos interesantes que seencuentran en el libro “Cuando la no violencia protege al Estado” (el cual se puededescargar completo en pdf). El autor deja en descubierto cuales son las intencionesde quienes detentan el poder que por medio de ongs, la cultura oficial del castigo yla “guerra contra el terrorismo” a influenciado fuertemente a movimientosfeministas, ecologistas, anticapitalistas, etc normalizando la noviolencia y elciudadanismo.Para esto Gederloos comienza contrastando algunos de los hechos históricosfavoritos manipulados por los pacifistas:Existe un patrón para la manipulación y la tergiversación de la historia que esevidente en cada una de las victorias que lxs activistas no violentxs reivindican. Laposición pacifista requiere que el éxito sea atribuible a las tácticas pacifistas y sóloa éstas; mientras que el resto de nosotrxs cree que el cambio proviene de todo elespectro de tácticas presente en cualquier situación revolucionaria, siempre que sedesplieguen de forma efectiva. Porque ningún conflicto social relevante exhibe unauniformidad de tácticas e ideologías; lo cual nos permite afirmar que todos estosconflictos muestran tácticas pacifistas e indudablemente no pacifistas. Pero lxspacifistas deben borrar aquellas narraciones de la historia que discrepan con ellxso, alternativamente, acusar de sus fracasos a la presencia, en el mismo contexto,de la lucha violenta.En el caso de la India, la historia cuenta que la gente, bajo el liderazgo de Gandhi,desarrolló un movimiento masivo no violento, activo durante décadas e involucradoen protestas, desobediencia civil, boicots económicos, huelgas de hambreejemplares y actos de no cooperación para hacer impracticable el imperialismobritánico. Sufrieron masacres y respondieron con un par de disturbios, pero, engeneral, el movimiento fue no violento y, después de perseverar durante décadas,lxs índixs ganaron su independencia, proporcionando un nada desdeñable sello devictoria a la causa pacifista. La historia es, en realidad, algo más complicada, enella muchas de las presiones violentas también llevaron a los británicos a ladecisión de renunciar. Los británicos habían perdido la habilidad de mantener elpoder colonial después de perder millones de tropas y un gran número de recursosdurante dos guerras mundiales extremadamente violentas, la segunda de lascuales devastó especialmente a la “madre patria”. Las luchas armadas demilitantes árabes y judíos en Palestina, desde 1945 hasta 1948, debilitaron aúnmás al imperio británico, e hicieron que constituyera una clara amenaza laposibilidad de que lxs índixs abandonaran la desobediencia civil para tomar lasarmas en masa si los ignoraban; este hecho no puede ser excluido como un factor determinante para que los británicos tomaran la decisión de renunciar a laadministración colonial directa.Nos damos cuenta de que esta amenaza es aún más directa cuandocomprendemos que la historia del movimiento de independencia de la India comopacifista es un retrato selectivo e incompleto; la no-violencia no fue universal en laIndia. La resistencia al colonialismo británico incluyó la suficiente militancia paraque el método Gandhiano fuera visto como una de las variadas formas efectivas deLa visión pacifista de la lucha, basada en una dicotomía polarizada entre violenciay no violencia, no es realista y además es contraproducente.Además, es difícil ver claramente cómo un movimiento de liberación, usando unadiversidad de tácticas, puede dirigir su lucha. Los grupos específicos deben decidir esto por sí mismos, basándose en las condiciones a las que se enfrentan; nobasándose en las prescripciones de una determinada ideología. Según todas lasprobabilidades, no obstante, un movimiento de liberación antiautoritario debeenfatizar la construcción de una cultura autónoma que pueda resistir al controlmental de los medios de comunicación y la fundación de centros sociales,escuelas libres, clínicas libres, agricultura comunitaria y otras estructuras quepuedan apoyar las comunidades en resistencia. La gente occidentalizada debedesarrollar relaciones sociales colectivas. Para dichos crecimientos en el norteglobal, ser unx anarquista no te salva de ser imbuido de formas individualistas,basadas en el castigo y en el privilegio de interacción social. Debemos emplear modelos de trabajo de justicia restaurativa o transformadora, de modo queverdaderamente no necesitemos ni a la policía ni las prisiones. Mientras seamosdependientes del Estado, no lo derrocaremos jamás.Hacer aumentar la aceptación de las tácticas radicales no es un trabajo fácil,debemos llevar a la gente, gradualmente, hacia la aceptación de formas másradicales de lucha. Si la única elección que podemos hacer es entre tirar bombasy votar, la mayoría de nuestrxs aliadxs potenciales elegirán votar. Y aunque elcondicionamiento cultural debe ser superado antes de que la gente pueda aceptar y practicar las más peligrosas y mortales tácticas, dichas tácticas no pueden ser situadas en la cúspide de ninguna jerarquía. Fetichizar la violencia ni siquieramejora la efectividad del movimiento, ni tampoco preserva sus cualidadesantiautoritarias.Debemos aceptar, siendo realistas, que la revolución es una guerra social, noporque nos guste la guerra, si no porque reconocemos que el status quo es unaguerra de baja intensidad y desafiar al Estado tiene como resultado unaintensificación de esta guerra. Debemos aceptar también que la revolución precisadel conflicto interpersonal, porque ciertas clases de personas están empeñadas endefender las instituciones centralizadoras que debemos destruir. La gente quesigue deshumanizándose a sí misma actuando como agentes de la ley y del ordendeben ser derrotadxs por cualquier medio que sea necesario, hasta que ya nopuedan impedir la realización autónoma de nuestras necesidades.Con la valentía y la resistencia empoderadora suiciente, nos podremos mover másallá de pequeñas victorias para lograr una victoria ulterior contra el Estado, elpatriarcado, el capitalismo, la supremacía blanca, el especismo, el sistematecnoindustrial, etc. La revolución es imperativa, y la revolución requiere lucha.Hay muchas formas efectivas de lucha y algunos de estos métodos puedenconducirnos hacia los mundos con los que soñamos. Para encontrar uno de loscaminos correctos debemos observar, asesorar, criticar, comunicarnos, y, sobretodo, aprender haciendo.
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