hombres que constituyen una organización social, determina sus formas de vida, su cotidianidad. Unpastor de cabras de Purmamarca, una tejedora de telar de Santamaría, un obrero rural de La Pampa,un ingeniero de planta de un centro urbano forman parte de un mismo pueblo, de una mismaformación histórico-social. Sin embargo, su interpretación de lo real es distinta, como lo son susemociones, su posición ante la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, sus estilos de aprendizaje yvinculación, su significación del sexo, su organización familiar, su manejo del tiempo. Estasdiferencias surgen de las diversas formas que reviste su vida cotidiana, ya que producen y reproducensu vida con modalidades distintas de inserción en el proceso productivo y bajo diferentes formas yrelaciones de producción.Desde la Psicología Social jerarquizamos la producción de la propia vida como hecho fundante entanto es condición de existencia, y desde allí fundante y condicionante a su vez de toda otraexperiencia. Insistimos en señalar que esa práctica, surgida de las necesidades y que implica unarelación con la naturaleza y los otros hombres, es la que da lugar a la emergencia de los procesospsíquicos, al nacimiento y desarrollo de la subjetividad, la que se configura en el interior de esasrelaciones.Cuando sostenemos que la representación y el pensamiento son acción procesada, elaborada einteriorizada, estarnos planteando que no hay actividad psíquica desvinculada de la práctica, que nohay procesos y contenidos psíquicos que no estén determinados desde las condiciones concretas deexistencia. En síntesis, son las experiencias concretas, la acción y la práctica las que determinan lasubjetividad y no viceversa. Desde esta afirmación queda planteado el carácter social e histórico de lopsíquico, dejando de lado la concepción de una naturaleza humana ahistórica y presocial sostenida porla ideología dominante.Desde esta fundamentación de la reflexión psicológica en un análisis de los hombres concretos ensus condiciones concretas de existencia, surge la caracterización que Enrique Pichon-Riviére hace delsujeto como emergente, producido en una complejísima trama de vínculos y relaciones sociales.Producido y emergente, en tanto determinado, pero a la vez productor, actor, protagonista. El teneren cuenta estos dos aspectos complementarios del sujeto nos permite pensar el comportamiento en lamultiplicidad de sus causas, sin caer en un mecanicismo fatalista, que excluya el problema de lalibertad.Enrique Pichon-Riviére sostiene: "Entiendo al hombre como configurándose en una actividadtransformadora en una relación dialéctica, mutuamente modificante con el mundo: relación ésta quetiene su motor en la necesidad".La secuencia necesidad-relación, necesidad-producción social, en relación con otros de lasatisfacción y por lo tanto de la vida, no es válida sólo para los seres humanos en su desarrollohistórico como especie. Resulta también vigente en nuestra propia historia individual. Esta secuenciase reedita cotidianamente para nosotros. Es por eso que la Psicología Social se plantea el abordaje delsujeto en la interioridad de sus vínculos, en el seno de las tramas de relación en las que susnecesidades emergen, son decodificadas y significadas, cumpliendo su destino vincular y social degratificación o frustración.La Psicología Social que postulamos, en función de su abordaje del sujeto en sus condicionesconcretas de existencia, se define como crítica de la cotidianidad. Su tarea implica un análisisobjetivo -de allí "crítica"- de las formas en que cada formación social concreta, se organizamaterialmente la experiencia de los sujetos. determinándose así el interjuego fundante para laconstitución de la subjetividad entre necesidad y satisfacción vincular social de esa necesidad. Lacrítica de la vida cotidiana consiste en el análisis del destino de las necesidades de los hombres en unaorganización social determinada. Desde la especificidad de la perspectiva psicológica ese análisisapuntará a determinar de qué manera esa organización social y material de la experiencia de lossujetos promueve en ellos el aprendizaje, la salud mental, o por el contrario se constituye en unobstáculo para una adaptación activa a la realidad, para el desarrollo de una relación dialéctica, detransformación recíproca entre el sujeto y el mundo.La indagación de la cotidianidad, enriquecida desde una comprensión psicológica, permitedevelar los mecanismos por los cuales un sistema de relaciones sociales configura los sujetos aptospara sostener esas relaciones y desarrollarlas.¿Qué se entiende por vida cotidiana?En una primera aproximación podríamos definir la cotidianidad como el espacio y el tiempo enque se manifiestan, en forma inmediata, las relaciones que los hombres establecen entre sí y con lanaturaleza en función de sus necesidades, configurándose así lo que hemos denominado "suscondiciones concretas de existencia". Cotidianidad es la manifestación inmediata, en un tiempo, en un
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