/  279
 
STALINGRADO
Antony Beevor
Índice
Prefacio ……………………………………………………………………………………………………Primera Parte: «El mundo contendrá la respiración»1.
 
La espada de doble filo de Barbarroja……………………………………………………………2.
 
«Nada es imposible para el soldado alemán»……………………………………………………3.
 
«Derribad la puerta y toda la estructura podrida se vendrá abajo»……………………………….4.
 
La sobervia de Hitler: el retraso de la batalla por Moscú…………………………………………Segunda Parte: El relanzamiento de Barbarroja5.
 
La primera batalla del general Paulus…………………………………………………………….6.
 
¿Cuánta tierra necesita un hombre?................................................................................................7.
 
«Ni un paso atrás»…………………………………………………………………………………8.
 
«¡Llegamos al Volga!»…………………………………………………………………………….Tercera Parte: «La ciudad fatídica»9.
 
«El tiempo es sangre»: las batallas de septiembre…………………………………………………10.
 
«Rattenkrieg»………………………………………………………………………………………11.
 
Traidores y aliados………………………………………………………………………………….12.
 
Fortalezas de hierro y escombros…………………………………………………………………..13.
 
El asalto final de Paulus…………………………………………………………………………….14.
 
«¡Todo para el frente!»……………………………………………………………………………..Cuarta parte: La trampa de Zhukov15.
 
La operación Urano………………………………………………………………………………16.
 
La obsesión de Hitler………………………………………………………………………………17.
 
«La fortaleza sin techo»…………………………………………………………………………….18.
 
«Der Manstein Kommt!»…………………………………………………………………………..19.
 
Navidad a la manera alemana………………………………………………………………………Quinta Parte: El sometimiento del VI ejército20.
 
El puente aéreo……………………………………………………………………………………..21.
 
«Rendirse es imposible»……………………………………………………………………………22.
 
«Un mariscal de campo alemán no se suicida con un par de tijeras de uñas»……………………...23.
 
«¡Se terminó el baile! Ha caído Stalingrado»………………………………………………………24.
 
La ciudad de los muertos…………………………………………………………………………...25.
 
La espada de Stalingrado…………………………………………………………………………...Apéndice A:Orden de batalla de alemanes y soviéticos, 19 de noviembre de 1942………………………………………Apéndice B:El debate estadístico: El número de hombres del VI ejército en el «Kessel»………………………………..
 
 Prefacio
 
«Rusia –aseveraba el poeta Tiuchev- no puede ser comprendida con el intelecto». Labatalla de Stalingrado no puede ser adecuadamente entendida con un examenconvencional. La realidad sobre el terreno de esa lucha titánica se escaparía a unestudio puramente militar, del mismo modo que los mapas en la Wolfsschanze de Rastenburg posibilitaron a Hitler distanciarse del sufrimiento de sus soldados,aislándose en un mundo de fantasía. La idea que impulsa este libro es mostrar, en el marco de una narraciónhistórica convencional, la experiencia de las tropas de ambos bandos, utilizando unaamplia gama de nuevos materiales, procedentes especialmente de los archivos de Rusia. La variedad de fuentes es importante para transmitir la naturaleza sin precedentes del combate y sus repercusiones en aquellos atrapados en él con pocasesperanzas de escapar. Las fuentes comprenden diarios de guerra, informes de capellanes, relatos personales, cartas, interrogatorios de la NKVD (policía de seguridad) de prisionerosalemanes y no alemanes, diarios personales y entrevistas con participantes. Una de las fuentes más ricas en el archivo central del Ministerio de Defensa ruso en Podolsk sonlos informes muy detallados enviados diariamente desde el frente de Stalingrado a Alexandr Shcherbakov, director del departamento político del Ejército Rojo en Moscú.Éstos describen no sólo las acciones heroicas, sino también los <incidentesextraordinarios> (el eufemismo usado por los comisarios para referirse a la conductadesleal), tales como la deserción, el pasarse al enemigo, la cobardía, la incompetencia,las heridas auto inflingidas, la <agitación antisoviética> e incluso la embriaguez. Lasautoridades soviéticas ejecutaron alrededor de 13.500 de sus propios soldados enStalingrado, cifra equivalente a más de una división completa de tropas. Pronto advertí que el principal reto era tratar de equilibrar la genuina abnegación de tantos soldadosdel Ejército Rojo con la coerción absolutamente brutal utilizada contra los vacilantes por los departamentos especiales de la NKVD (que pronto se convirtieron en parte deSMERSH, el contraespionaje). La crueldad casi increíble del sistema soviético explica amplia, aunque nototalmente, por qué tantos antiguos soldados del Ejército Rojo lucharon por el bandoalemán. En Stalingrado, las divisiones de la línea del frente del VI ejército tenían50.000 ciudadanos soviéticos con uniforme alemán. El hambre había obligadobrutalmente a algunos a servir en los campos de prisioneros; otros eran merosvoluntarios. Durante las batallas finales, muchos informes alemanes dan testimonio delvalor y lealtad de estos <hiwis>, que lucharon contra sus propios compatriotas. No esnecesario decir que la desconfianza de la NKVD de Beria llegó al frenesí cuandodescubrió la dimensión de la deslealtad.El tema es todavía tabú en Rusia hoy en día. Un coronel de infantería con quiencompartí casualmente un coche cama en el viaje a Volgogrado (la antiguaStalingrado), al principio se negó a creer que algún ruso pudiera haber llevado eluniforme alemán. Finalmente se convenció cuando le hablé de los recibos de lasraciones en los archivos alemanes. Su reacción, en un hombre que evidentementeaborrecía a Stalin por sus purgas en el Ejército Rojo, fue interesante. <No eran yarusos>, dijo tranquilamente. Su comentario repetía casi exactamente la fórmulautilizada más de cincuenta años antes cuando el frente de Stalingrado informó sobre los
 
<ex rusos> a Shcherbakov en Moscú. Las emociones de la gran guerra patria permanecen casi tan implacables hoy como en esa época.Toda esta historia de locura, crueldad y tragedia es reveladora de varias formasinesperadas. Por el lado alemán, el aspecto más sorprendente no reside tanto en lacuestión abierta de la implicación de la Wehrmacht en los crímenes de guerra, aúndebatida apasionadamente en la Alemania actual; estriba en la confusión de causa yefecto, especialmente la confusión entre las creencias políticas y sus consecuencias. Lastropas alemanas en Rusia –como lo revelan tantas cartas escritas desde Stalingrado- seencontraban en un completo desorden moral. Los objetivos de someter a los eslavos ydefender a Europa del bolchevismo mediante un golpe anticipado resultaroncontraproducentes. Hasta el día de hoy, muchos supervivientes alemanes ven la batallade Stalingrado como una astuta trampa soviética a la que fueron atraídos medianteretrocesos deliberados. En consecuencia, tienden a verse a sí mismos como las víctimasantes que como los promotores de aquel desastre.Un punto es, sin embargo, irrebatible. La batalla de Stalingrado sigue siendo untema tan ideológicamente cargado y simbólicamente importante que la última palabrano se dirá hasta dentro de muchos años.
 

Share & Embed

More from this user

Add a Comment

Characters: ...

Alanlozanofleft a comment

Muy buena y enriquecida lectura de este fatídico y a la vez emblemático episodio de la historia humana. Es una obra completa y digna de recomendar.