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de las cadenas de la rutina diaria como para corresponder a las intimaciones
del m\u00e1s all\u00e1. Las narraciones que trafican con los sentimientos y
acontecimientos comunes o con las deformaciones sentimentales y triviales
de tales hechos, siempre ocupar\u00e1n el primer puesto en el gusto de la
mayor\u00eda: esto tal vez sea lo justo pues esas circunstancias cotidianas
conforman casi la totalidad de la experiencia humana.
Sin embargo, no cabe duda de que los seres sensibles siempre
estar\u00e1n entre nosotros, y a veces una curiosa estela de inquietud puede
invadir el rec\u00f3ndito rinc\u00f3n de la mente m\u00e1s firme, de modo tal que ning\u00fan
racionalismo o an\u00e1lisis freudiano puede borrar por completo el
estremecimiento causado por un susurro en el rinc\u00f3n de la chimenea o la
soledad en un bosque sombr\u00edo. Y aqu\u00ed nos encontramos con un modelo
psicol\u00f3gico o tradicional tan genuino y tan profundamente enraizado en la
experiencia mental como puedan serlo otros modelos o tradiciones de la
humanidad; un elemento paralelo a los sentimientos religiosos e
\u00edntimamente vinculado con muchos de sus aspectos, participando en tal
medida de nuestro legado biol\u00f3gico que dif\u00edcilmente pierda su poderosa
influencia en una parte minoritaria, aunque importante, de nuestra especie.
Los primeros instintos y emociones del ser humano forjaron su
respuesta al \u00e1mbito en que se hallaba sumiso. Los sentimientos definidos
basados en el placer y el dolor nac\u00edan en torno a los fen\u00f3menos
comprensibles, mientras que alrededor de los fen\u00f3menos incomprensibles
se tej\u00edan las personificaciones, las interpretaciones maravillosas, las
sensaciones de miedo y terror tan naturales en una raza cuyos conceptos
eran elementales y su experiencia limitada. Lo desconocido, al igual que lo
impredecible, se convirti\u00f3 para nuestros primitivos antecesores en una
fuente ominosa y omnipotente de castigos y de favores que se dispensaban
a la humanidad por motivos tan inescrutables como absolutamente
extraterrenales, y pertenecientes a unas esferas de cuya existencia nada se
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