High Quality
Open the downloaded document, and select print from the file menu (PDF reader required).
inseguridad de su libertad cognitiva
y,
Garantía “real” de un Estado Social
Democrático de Derecho”.
ciudadanos abandonaran el Estado si no otorga a los individuos una supervivencia suficiente. Podría evitar ese abandono por la fuerza, pero entonces se convierte de un orden normativo en un orden basado en la fuerza.”
conferencias y artículos Nro. 22. Externado de Colombia, Bogota, 1999, p.44
Nadie castiga a los que actúan injustamente sólo porque… han cometido un injusto, a no ser que se trate de quien, como una bestia feroz, pretende vengarse irracionalmente.
Una sociedad inmersa dentro de un Estado-democrático, siguiendo a JAKOBS, existe una cómoda ilusión: “todos los seres humanos se hallan vinculados entre si por medio del derecho en cuanto a personas. Sin embargo, es necesario comprobar cuando nos encontramos en una relación jurídica y en que casos una
confianza en las expectativas normativas que expresan una máxima de conducta cuando éstas resultan ser cuestionadas por una situación antijurídica propios de los ciudadanos, pero, que no se conducen de modo desviados frente al reconocimiento de aquel instrumento. Por otro lado, existen situaciones que de por sí son antijurídicas, o “contactos sociales”3, que se conducen de modo desviado y que se alejan del Derecho de una forma habitual y duradera4 ubicándose en un plano más allá de lo antijurídico, siendo estos considerados
Sin embargo, su existencia7 dentro del sistema de punibilidad; aparece como una garantía que solo los Estados modernos pueden reconocer e invocar frente a “enemigos” considerados como focos de peligros que trastocan el “núcleo de la estructura social” y la existencia del “ordenamiento jurídico”; de igual forma, es un indicio real de la incapacidad funcional que despliegan los Estados en afrontar temas, no de orden jurídico, sino de solucionar problemas internos de orden vital y decisiones políticas del orden Mundial.
Respecto a este instrumento, nos estamos refiriendo a la finalidad del Derecho penal del ciudadano, siendo éste, el restablecimiento de la vigencia de la expectativa normativa cuestionada por la persona, siendo este titular de derechos y deberes. Así, expresamente, JAKOBS. Ob. cit.,
actitud (delitos sexuales), en su vida económica (criminalidad económica, relativa a las drogas y otra modalidades de criminalidad organizada) o por si imbricación en una organización criminal (terrorismo, criminalidad organizada), se han apartado de un modo habitual, duradero y serio del derecho; para un estudio más profundo sobre los nuevos riesgos y contactos sociales. Así, expresamente, JAKOBS. El Fundamento del Sistema Jurídico Penal. p. 65; sobre esta noción, más ampliamente, vid., SILVA SÁNCHEZ. La expansión del Derecho Penal: Aspectos de política criminal en
p. 29-33, desde la visión del “Contrato ciudadano”, ROUSSEAU Y FICHTE, califican que todo delincuente es de por si un enemigo, a efectos de que, ya no participan de los beneficios de éste contrato, y a partir de ese momento, ya no viven con los demás dentro de una relación jurídica, renunciando con ello a la calidad de persona o de ciudadano.Sin embargo, en un planteamiento más radica, FICHTE, la renuncia no sólo sería la del ciudadano, sino y también la de un ser humano, y pasa a un estado de ausencia de derechos. Para KANT, quien no participa en la vida de un “estado comunitario-legal” debe irse, lo que significa que es expelido (o impelido la custodia de seguridad), en todo caso no hay que tratarlo como persona, sino que se le puede “tratar” como un enemigo. Definitivamente como lo anota JAKOBS, entre ROUSSEAU Y FICHTE, desconocen un Derecho penal del ciudadano, sin embargo KANT, conoce de un derecho penal del ciudadano y del enemigo.
Para el desarrollo de la investigación, de manera secundaria, en nuestra primera parte nos ocuparemos de englobar ciertas consideraciones generales que han venido desarrollándose en relación al Derecho penal del enemigo: ¿Podrá considerársele como persona10? ¿Cómo un ciudadano11? ¿Debe ser excluido de la
lado, su aceptación desde una construcción científica; y por el otro, negar su existencia apelando a sentimentalismos y falta de razón. Sin embargo, en buena cuenta, para lograr el objetivo, en la segunda parte, nos ocuparemos sólo en demostrar que, la existencia de un Derecho penal del enemigo12 responde a una “Garantía de un Estado de Derecho”13, y que su trasfondo se ancla en principios Constitucionales14 que protegen la libertad cognitiva de los ciudadanos.
en la actualidad resultan ser no compartidas y poco usual por la mayoría de los estratos académicos, en esta línea encontramos las posturas de MUÑOZ CONDE. Quien viene desarrollando una argumentación contraria, en: GRACIA MARTÍN. Consideraciones criticas sobre el actualmente
respetuoso con la dignidad del ser humano nadie puede ser nunca definido como no persona”, A nuestro criterio, estamos de acuerdo en cierta parte con la posición que establece MUÑOZ, en el sentido que, la persona encuentra su sustento en un fundamento empírico. Sin embargo, el concepto de persona para JAKOBS, esta determinado por un Sistema de comunicaciones. No obstante, hasta este punto llega nuestro acuerdo. Pues, en relación de si existe o no debe de existir las reglas que regulan el derecho penal del enemigo, MUÑOZ, apunta a que no debe de existir aquellas reglas. En este sentido, nuestra posición no concilia con sus planteamientos.
penal del enemigo?“p. 12 llamados enemigos, no pueden ser consideradosno- personas a los que puede reaccionar de cualquier forma con la finalidad de eliminar su carácter de fuente de peligro”; vid., de igual modo, véase además, GRACIA MARTÍN, Consideraciones criticas sobre el actualmente denominado derecho penal del enemigo. p 02: 42. ”El Derecho penal democrático y del Estado de Derecho ha de tratar a todo hombre como persona responsable, y no puede ser lícito ningún ordenamiento que establece reglas y procedimientos de negación objetiva de la dignidad del der humano en ningún caso”. A mi juicio, de las posiciones de ambos autores, es
evidente, como primera conclusión, que el ser humano es el eje central de la Ciencia Penal, y los conceptos de persona de cualquier otra especia serán secundarios para determinad algún nivel de imputación objetiva, porque solo en una sociedad donde prima el principio de confianza y el reparto de trabajo, se tendrá en cuenta el rol jurídico “general o especial” en la actividad o función social que el cumple. Solo así, seremos respetuosos de una concepción empírica del ser humano en atención a su dignidad. Sobre este particular. Vid., muy ampliamente y con una posición muy naturalista, HÄBERLE Imagen del ser humano dentro del estado constitucional. Passim.
de regulación especial frente delitos sumamente severos. Así, es irónico tratar de satanizar a JAKOBS, cuando trata de describir un problema de la realidad. Por otro lado, puede discutirse su legitimidad, sobre ello puede revisarse la segunda parte del trabajo de GARCÍA,Ibidem, passim, espec., p. 7 y ss.
Add a Comment