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CAPÍTULO IV
Periodismo de verificación 
 En el s. V a.C. Tucípides sentó las bases de una metodología de laverdad en lo que se considera una de las primeras crónicas de guerra, en ellaplasmó su postura de informar a los futuros lectores de cuanto aconteció en laHistoria de la Guerra del Peloponeso, de la antigua Grecia. Para ello, estereportero se informó de los hechos, los contrastó por dos veces y no pretendióconvencer a nadie de que podían confiar en él y tampoco quería escribir unaversión oficial, simplemente quería narrar lo que allí ocurría por los datosfacilitados por testigos y por sus propias vivencias. Aunque hayan pasado más de 2000 años se puede decir que este modode hacer periodismo sigue haciéndose hoy día; para poder narrar o contar algocon la máxima fiabilidad y rigurosidad hay que contrastar y verificar los datosrecogidos por el informador, mediante las entrevistas y recogidas de datos detodas las partes implicadas, contrastar las fuentes para de algún modo crear un
método.
 Todo esto distingue al periodismo de las obras de entretenimiento,propaganda o ficción (
infotenimiento 
). La propaganda crea o inventa hechospara manipular la realidad, la ficción inventa escenarios y hechos para crearuna realidad inventada y el periodismo se centra en relatar los hechos tal ycomo acontecieron.Hay precedentes de plasmar en el cine hecho reales basados eninvestigaciones periodísticas y para conseguir su propósito dramático hancambiado los hechos reales, provocando las quejas de las personasrepresentadas en los filmes (p.e.
El dilema 
)Hay periodistas que aunque saben verificar una historia son incapaces deplasmarlo en papel para transmitirlo a la sociedad. Como dijo Walter Lippmannen 1920 “No puede haber libertad en una comunidad que carece de lainformación que carece de la información necesaria para detectar la mentira”. A finales del siglo XIX surgió el
realismo 
periodístico, se ordenaba demayor a menor los datos más relevantes, dando lugar a la
 pirámide invertida 
 con el propósito de que el lector comprendiera las noticias de manera intuitiva ynatural.El término
objetividad 
se empezó a usar a principios del siglo XX en ladécada de los 20, y apelaba a la necesidad de un método que abogaba por laverificación de la información para evitar así cualquier atisbo de prejuiciospersonales y culturales para elaborar un periodismo transparente y veraz, peroesto entró en conflicto con la realidad del momento, los reporteros y directoresse dieron cuenta del potencial propagandístico de la prensa viéndose reflejadoen el tratamiento nada realista de la revolución Rusa, ya que en EEUU lo que secontaba en las crónicas distaba mucho de lo que realmente allí ocurría, por loque hubo que apelar una vez más a la búsqueda de un método casi científicodonde la veracidad se consigue a través de la investigación de los hechos porparte del informador. En esta época Lippmann sostuvo que lo objetivo era elmétodo y no el periodista, y que la clave estaba en la disciplina del oficio, no enlos propósitos.
 
 El hecho de escribir de una forma neutra supone un contratiempo, segúnLippmann, ya que el periodista no debe parapetarse en mostrar lo que lasfuentes dicen o cuentan sin más porque se caería en una manipulación segúnsus intereses y se maquillaría una información a veces hueca, dañando lacredibilidad de la profesión periodística al ser tildada de deshonesta, arbitraria ycarente de principios.Por aquella época junto a Lippmann rondaba en el ámbito periodísticoJoseph Pulitzer, que fundó la Universidad de Columbia y también se formó elsindicato de la prensa contribuyendo a la profesionalización del periodismo.Pero con el paso del tiempo la objetividad se la consideró una ilusión, imposiblede alcanzar y su significado se perdió, y si a lo largo de estos últimos tiemposalgunos reporteros han intentado pulir las ideas de Lippmann aún sigue sinpublicarse un método que reúna las estrategias de verificación de datos y sutratamiento para optimizar el uso de registros públicos, la lectura dedocumentos y el mejor aprovechamiento de la Ley de Libertad de laInformación presente en la mayoría de las constituciones de los paísesdemocráticos.
PERIODISMO DE INTERPRETACIÓN OPINATIVA FRENTE A PERIODISMO DE VERIFICACIÓN
Hoy día con la nuevas tecnologías como internet y Nexis (servicio paracompartir y difundir imágenes de vídeo desarrollado en los 90) hacen flacofavor a la prensa ya que cuando aparece una noticia todos se nutren de estasfuentes tan impersonales y según interese se las interpreta y tras un pequeñolavado de cara se las cataloga como ciertas sin, en la gran mayoría de lasveces, contrastar su veracidad. Un medio de cierto peso saca a la luz unanoticia y los demás se tiran a la piscina sin saber a ciencia cierta si eso es ciertoo no (os cuento un hecho real que ocurrió hace poco con la enfermedad deRocío Carrasco, una noche mi editor sin contrastar la fuente puso en imagen unticket anunciando la muerte de la cantante y entonces, como era demadrugada, CNN+ también lo puso como primicia y se armó un follón porque lamujer estaba, auque mu chunga, viva y cierto es que al poco tiempo falleciópero imaginaros lo que se montó). Por todo esto el informador tiene que tenercuidado en no caer en la pasividad de nutrirse solamente de lo aparece en losmuchísimos y nuevos portales de información. También hay que tener muchocuidado en no caer en una radicalización de tratar un hecho con una equidadexagerada, ya que no es para nada acertado el intentar siempre buscar unequilibrio entre las partes que forman una noticia, como si de un tratamientomatemático fuera lo mejor a la hora de contar una historia. Cuidado con laimparcialidad mal planteada, sí debe de ser imparcial el informador, pero no suhistoria para no agraviar a ninguna de las partes ya que esta subjetividad porsu parte aleja su trabajo de hacer cuanto sea necesario para verificar sutrabajo.Tras escuchar las opiniones de periodistas, lectores, críticos se puedeanunciar una serie de conceptos que constituyen los principios intelectuales deuna ciencia de la información:
 
 1.- Nunca añadas nada que no esté.2.- Nunca engañes al lector.3.- lo más transparente posible sobre tus métodos y motivos.4.- Confía en tus propias investigaciones.5.- Haz profesión de humildad.Una de las nuevas tendencias del periodismo de la interpretaciónopinativa es la ficción, el televisión docudrama, donde todo vale con tal deatrapar o llegar al lector o espectador, aunque sea mintiendo. Esto ha abiertoun debate acerca de si un autor o periodista puede y debe poner en boca dealguien algo que el implicado no ha dicho. Tras este inciso a continuación setratará uno por uno los cinco principios anteriormente nombrados.
No añadir nada 
No maquillaremos la historia, ni la cambiaremos en eltiempo ni en el espacio, si evidentemente añadimos algo ala historia ya no sería un hecho real sino una historia deficción.
No engañar 
No se inducirá al lector, oyente o espectador a interpretarde manera errónea los hechos contados. Este principio estáíntimamente relacionado con el anterior, significa que ellenguaje usado debe ser el de reportaje testimonial y nodramático o narrativo, aunque no es óbice ni cortapizza elusar cualquier signo de expresividad para explicar mejor lossentimientos de los encuestados.
Transparencia 
Esto implica que los periodistas son honrados, sinceros consus lectores y profesionales, que no mienten. Paraconseguir esto el periodista debe nombrar las fuentes y lascaracterísticas de las mismas (¿son imparciales?, ¿deprimera mano?, existen testimonios contradictorios?...) Latransparencia implica también otra virtud del periodista: elrespeto hacia sus lectores. Si una fuente es partidista,interesada o poco fiable, el periodista debe anunciarlo, así ayudará a poder afirmar que está comprometido con laverdad.Cuando un periódico (Washington Post) se alineó porprimera vez con un candidato americano a la presidencia, eldirector explicó la diferencia entre páginas de información ypáginas editoriales, esto es, cuando se informa y se recurrea expertos, p.e, hay que aclarar a cuántos han participado,que opinan cada uno de ellos y si es necesario se explica loanunciado por ellos para que sea fácilmente entendible porun amplio sector del público. Si una fuente nos avisa de
algo 
, no debemos decir ese
algo 
, sino que
fulanito 
hadicho: “algo”.
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