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Las cosas que vienen de noche.
Un cigarro en la mano y los ojos en lo suyos.
-A veces siento que no sé nada de ti.-¿Por qué lo dices? -Por tus ojos.
Ella baja sus intensos ojos negros.
-¿Qué tienen mis ojos? 
Susurra con unavoz tímida pero ansiosa.
-Secretos...
Ella se ríe y lo mira de nuevo.-
Ya estás drogado. Dame un poco. No seas envidioso.
Toma con sus manos blancas y pequeñas el cigarro de marihuana y mientras lopone en sus labios lo mira con ojos de reto.
-Por qué será que cuando estamos “así” tenemos las únicas conversacionessensatas.-Pero mira que ya estas muy mal, he escuchado de relaciones que se rompen por las drogas pero esta es la primera vez que escucho de una que sobrevivegracias a ellas.-No seas irónica. Sabes que tengo razón.-Siempre crees saber lo que pienso.-¿Y no?...
Ella se levanta desnuda y se dirige al espejo. Se ata su pelo negro y largo conuna cinta blanca. Se pone la ropa mientras lo mira a través del espejo.Permanece quieto e inmóvil pero la mira. Siempre le ha aterrado esa mirada
 
que parece saberlo todo. Muchas veces ha estado a punto de correr a él ypedirle que la perdone pero se detiene porque mira sus ojos y siente que nohace falta. Ella lo conoce tan bien y él conoce tan bien a Laura, la conoce tanbien que casi no hace falta que conozca todo lo demás.Lo conoció hace más de cinco años, desde entonces están juntos. En suhistoria hay muchas cosas excepto momentos románticos y sin embargoparece que se aman. Al menos eso se dicen. Pero no saben si lo dicen por quelo sienten o simplemente es costumbre o tal vez lo dicen para no quedarsesolos, él con su vida y ella con sus secretos. ¿Cómo se puede vivir en larealidad cuando todo son mentiras? y ¿cómo se puede amar cuando lo únicoque quieres es no estar sólo?Cinco años atrás todo era tan diferente. Escuchaban otra música, se poníanotra ropa, no tenía esas marcas, él tenías los brazos más firmes y ella aun notenía celulitis, no sabían las mismas cosas pero ya tenían los mismos miedos yesos mismos fantasmas. A lo largo de nuestra vida muchas cosas cambian,gente va y viene, nuestro reflejo en el espejo nunca es el mismo y sin embargohay algo que no se mueve, que siempre está ahí, desde que nacemos hastaque nos vamos. Sólo cambia de disfraz. Nos miente. Nos dice que ya se fuepero sólo se transformo en otra cosa. Es un camaleón. Un maestro del engaño.Me dice no temas. Yo le creo. Parece que ahora si estaré a salvo pero luegome doy cuenta que eres el mismo pero con otro nombre...
 
Son los dos únicos en el parque. A lo lejos los sonidos de una avenida semezclan con el mecer de los árboles. La fuente que los separa se ha quedadocallada. Él sentado. Mirándola como aferrado. Esperando que ella lo mire. Lamujer con un cigarro en la mano y los ojos en un punto invisible. Aferrada a unaimagen que sólo vive en su mente.
-¿Qué miras? 
Le dice de manera retadora.
-Parece que te conozco.
Contesta élmirándola intrigado.
 -No creo.-¿Por qué estas tan segura? -Sé muy bien a quién conozco.-Y cómo sabes que yo no soy uno de esos que conoces.-Porque todos están muertos.-¿Los has matado? -De alguna manera.-No me asustas. Siempre me he sentido atraído por lo turbio.-Entonces vete antes de que ya nunca puedas dejarme.-Suenas convencida.-Y tú pareces desesperado.-Lo estoy.
Prende otro cigarro y lo mira excitada.
-Siempre me he sentidoatraída por los desesperados, nunca hacen preguntas.-Yo sólo hago las necesarias.-Las preguntas sólo deberían hacérsele a las personas que no te importan. Lasrespuestas de las personas que no te importan siempre dan lo mismo.
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