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Pulso firme y mano tendida
JESÚS EGUIGUREN
15/03/2011"Ser español no es nada del otro jueves", dijo Azaña, y se le echó encima toda la derecha. Muchoantes, Cánovas del Castillo dijo que "era español el que no podía ser otra cosa", y se le echaronencima todos los liberales. Yo me siento muy orgulloso de ser español, pero viendo el panoramanacional dan ganas de decir algo parecido. Después de décadas en que España ha sufrido por laherida sangrante del País Vasco, ahora que se atisban pasos decisivos en la pacificación, la políticaespañola en vez de hacer un ejercicio de responsabilidad y prudencia ante lo que ocurre, estáalardeando de la peor política imaginable.Por una parte, la derecha y los recursos mediáticos y de otro tipo que posee parecen empeñados enque la experiencia fracase. ¿Por qué? ¿Qué es lo que temen? No puede ser electoralismo. Porquelograr la paz, se sabe que sale muy caro y los Gobiernos que lo consiguen más que premio recibencierto castigo en las urnas. Si no es electoralismo, ¿qué es? Sinceramente creo que es falta depatriotismo. No puedo calificar de otra forma que ante una cuestión de Estado, en vez de callar oayudar se utilice el tema para las pequeñas miserias de la oposición sin cuartel al Gobierno.El problema es que el Gobierno y el partido que lo sostiene no están libres de culpas. Comprendoque su margen de maniobra no es excesivo, también las dificultades que atraviesa el socialismo anteel embate de la crisis y una oposición inmisericorde. Arrugarse, plegarse ante el ambiente creadopor la derecha puede dar una apariencia de consenso que siempre es buena. Pero el actual consensoes falso, un consenso negativo: si se acepta lo que dice el PP, bien; si se hace lo que no le gusta,acoso y derribo contra el Gobierno. ¿No habíamos quedado que el Pacto por las Libertades y contrael Terrorismo estaba guiado por el principio de que el Ejecutivo es el responsable de la políticaantiterrorista y la oposición prestaba su apoyo siempre y cuando se le explicara el porqué de esapolítica? Los términos parecen haberse invertido.Comprendo que la derecha olvide el patriotismo, lo suyo es el patrioterismo, pero la izquierda nopuede dejar de ser patriota. Y aunque tenga que tomar medidas que pueden traerle problemas tienemayor obligación que la derecha en ser responsable y hacer lo que se debe. Al fin y al cabo lasocialdemocracia solo es posible en un Estado fuerte, porque sus seguidores esperan la ayuda delEstado, en cambio, la derecha cuenta con otros muchos instrumentos.¿Acaso no se ha visto obligado Zapatero a tomar determinadas medidas sabiendo que eran costosas,pensando en el futuro del país? En cambio, en materia antiterrorista creo que ha optado por nomolestar a la derecha. ¿Por electoralismo? Más bien por falta de valentía. Esta pasividad no le va adar más votos, quizá tampoco lo contrario le daría, pero por patriotismo, y aunque cueste másenfrentamientos con el PP, no debería de tolerar sin combatirlo el ambiente mezquino y negativoque va creciendo en España sobre la posible pacificación de Euskadi.Con legitimidad que me da ser uno de los más firmes defensores de la Ley de Partidos, el clima dealarmismo y presión a la que se está sometiendo a la opinión pública, y a fin de cuentas a lostribunales, sobre una posible legalización de Sortu, sembrando argumentos demagógicos y temoresfalsos, es una irresponsabilidad.La Ley de Partidos se hizo para ilegalizar, pero también para legalizar si se cumplían suscondiciones. Los tribunales decidirán, y supongo que decidirán bien, pero no se está jugando con lafrialdad y prudencia que exige un tema y un momento tan importante.Pero, quizás, lo de menos es la cuestión de la legalización. Lo malo y lo peligroso es la ceguera quese está demostrando ante lo que ocurre en Euskadi y a su izquierda
abertzale.
Por mucho ruido que se haga para ocultarlo ningún político serio que conozca el País Vasco puedenegar que Batasuna ha optado por el adiós a las armas y que eso nos lleva antes que después al fin

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