Europa y el viajar en ese medio resulta una de las experiencias másmaravillosas y baratas que podamos experimentar en el país.Salimos de madrugada desde la capital, atravesando los suburbios ybasureros de las afueras donde deambulan harapientos hombres, alguna queotra mujer con su niño a las espaldas y manadas de perros asilvestrados.Lentamente nos vamos adentrando en la fría y brumosa llanura dominada por desnudos campos de cereales de tierra oscura y barbechos aplastados por elpeso de la nieve que hasta hace unos días cubría la solitaria llanura. Unaextraña, sensación de tristeza, soledad y melancolía nos invade. Allí, todavíapermanecen reminiscencias de la época industrial del comunismo: vías de treninvadidas por la maleza, exhaustos pozos petrolíferos con herrumbrosasbombas que parecen languidecer extrayendo los últimos barriles de oscuroelemento del subsuelo; antiguas fábricas y comunas abandonadas condecrépitos edificios de hierro oxidado y hormigón que se erigen en la fría ybrumosa llanura como vestigio de épocas mejores (o peores).
En la parte occidental de esta llanura, coincidiendo con la antigua región deOltenia, se sitúa el actual distrito de Dolj cuya capital es la ciudad media deCraiova. A unos 70km al SE de esta urbe se encuentra el pueblo de Celaru, deunos 5000 almas subsistiendo con una economía de autoabastecimiento.Conformado por anchas calles rectilíneas sin asfaltar entorno a las que sedistribuyen parcelas con una tradicional casa de campo en su interior:estancias para las personas, cobertizos anexos para animales, graneros ypajares, pozo, huerta, frutales y vid. En torno al pueblo, cada familia posee almenos una parcelita de una hectárea de terreno para cereales donde se cultivael trigo, la pipa y el maíz. Un ordenamiento rural que tiene su origen en lasdirectrices de la antigua época comunista.
Aunque la especulación urbanística y agraria todavía no ha extendido todossus tentáculos la corrupción está instaurada, la despoblación está siendobrutal, los jóvenes se marchan a las ciudades y al extranjero dejando los niñosa cargo de sus abuelos. Lo que debiese ser el auténtico granero de Europa, loes más en la exportación de inmigrantes temporeros y mano de obra baratapara la Europa occidental y, de jóvenes e ingenuas mujeres para los tentáculosde las mafias internacionales de trata de blancas.
Una sociedad rural donde conviven dos generaciones muy diferentes: nietos yabuelos. El contraste de una generación campesina cerrada, y felizmenteadaptada a la economía de subsistencia pero que en ocasiones añora épocasmejores del antiguo régimen socialista; y otra la de niños y adolescentes quevan al colegio e instituto, chapurrean tres idiomas, teclean el móvil (también de
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