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·
'Philippe
Meirieu
La
opción
de
educar 
Ética
y
pedagogía
OCTAEDRO 
 
Impresión:
Hurope
5.1.
Jmpf't'''iO
t~n
Esp,i!la
l'ríllletl
íl/
S/wíll
(
,-
i
Colección
Recursos,
n.o
40Titulo
ol"iginal:
Le
c1lOix
d'edllq//er,
Esf
éditeur. P¡lrís, 1995'Traducción al
castellano
de
Ángels
Mata
La
traducción de este libro ha recibido
una
ayudadel Ministcl"io
de Cuhura
fran~'és
Primera
edición:
julio de
2001
ID
Philippe
Mcil"icu
ID
De
esta
edición: 
Ediciones
OCTAEDRO, S.L. 
CI
Bailén, 5 -08010
Barcelona 
Te\.: 93
24640
02 • Fax: 93
231 18
68 e-mail:
Ouedan rigurosamente
prohibidas.
sin la
autorización
escrita de los litulares del
Copyright,
bajo las sanciones establecidas
en
las leyes, la
...
·producción lolal o parcial
de esta obra
por cualquier
medio
o procedimiento.
comprendidas 
la r"prograffa
y
el
tratamiento
informático. 
ISBN: 84-8063-487-1 Depósito legal:B.31.400-2001 Diseño
y
producción:
Servicios Gráficos Octiledro 
A Daniel Hameline.que conoce ya
toda
lahistoria
y
cuyas
obras
me han ayudadoa
encontrar
el
camino,
A Jacek Rzewuski,
que
ha ido
hasta
el
final dela historia y
quecasino
retoma,
A todos los que,
como
ellos,me
han ayudado
a
no
estar
demasiado perdido
en
la historia.
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125
CAPíTULO 3
Una
locura necesaria
Que
el
educador
tiene
un
problema de
poder
es pues,
actual~
mente,
un
secreto a voces. Que éste tiene
susraícesen_su. histo-ria
personal ya no es ningún misterio
para
nadie.
Qu~
hay que
alegrarse
de
ello y
no
culparle
por
ello: ésta es,
para
!l1íLupa-convicci6n esencial. Puesto
que
si
el
educador
no
quisie('aej~~~!:
poder más
le
valdría, al fin y al cabo,
cambiar
de
profesión.Miremos a
nuestro
alrededor:
no
hay
ninguna
posibilidad
de
encontrar
a
ningún padre que
exija a aquellos
de
los
que
espera
que
enseñen a leer o matemáticas a
sus
hijos
que
renuncien
aejercer la
menor
~~enci~
sobre ellos. Es
por esta
razón
por la
que, a través de las intervenciones
de
las familias, ya
sean
lass
sumisas
como
las
s
agresivas,
tanto
en
la entrevista
indi-
vidual como
en
la
toma de palabra
oficial
en
la
reuniónde
curso, en las invectivas
de
aquel
que
reclama lo
que se
le
debe
comoen
el
silencio
prudente
de aquel
que
teme
que
su
hijo
diga
una
palabra fuera
de
tono, o
en
la farfulla
dudosa
de
un
«sí,
pero
...
»
que
no
se atreve a
acabar
la frase,
siempre
se
puede
escuchar más o
menos
lo mismo:
«y
sin embargo, algo
hayque
hacer
...
»,
"ciertamente debe
haber un
medio
que aún no se
haya probado ..
»,
En otras
palabras, lo
padres,
los
propios
docentes
cuando
se
trata de
sus hijos,
siempre
piden
que
loseducadores
crea
Il
un
poco más, con algo
s
de convicción,
en
la educabilidad
de
los que les
han
sido confiados y que se es fuer
of 00

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