Me parece que los artistas de ahora estánmuy ideologizados por culpa del diseñocomo especialidad y los intelectualismosde los siglos XIX y, sobre todo, XX; estono tiene por qué ser malo, si uno es ho-nesto y digno.
Las ideas sólo son malascuando son excusas, mentiras. Esa hui-da de la técnica, del oficio, de lo tangi-ble, para centrarse en las ideas, porque"siempre puedes encontrar a alguien quehaga lo que tú has pensado", es perversa,porque te convierte en un fantasma, enun "híbrido de planta y fantasma", comollamaba Nietzsche a los metafísicos querechazan la tierra que les sostiene.Tener buenas ideas es relativamente sen-cillo; lo que te hace grande es ser capazde convertir esas ideas en algo tangibley bueno. Además, es que no veo unaseparación tan clara entre ideación y pro-ceso; muchas veces hay que empezar ahacer algo para poder siquiera plantear-nos mejorarlo, y una vez metidos enharina surgen problemas y desvíos milque nos llevan a otros sitios. Me parecenpobres esos diseñadores que quieren quese haga todo exactamente como lo con-cibieron en un primer momento: ¿vas arenunciar a algo valioso sólo porque nodebería estar ahí?Creativos que no os mancháis las manos:si queréis peces, mojaos el culo.En cuanto al dinero, creo que
no haylibertad de pensamiento sin libertadeconómica.
Cuantos más recursos nece-sites más esclavo te vuelves de posiblespatrocinadores. ¿Solución? Los buenosartistas son capaces de hacer maravillascon pocos recursos. Los malos, pues ti-ran de oro y joyas para hacer trajes nue-vos al emperador. La libertad es autodo-minio, austeridad…Me parece muy digna la pos tura de IsidroValcárcel, que ha trabajado reformandocasas en lugar de engatusar a institu-ciones y ricachones, o más bien de serengatusado él mismo. Lo bueno de estapostura es que, si tu trabajo remuneradote da para vivir (y si no te da, deberíashacer algo) y lo desarrollas en un campoajeno a tu actividad, no sólo no coarta tuproyecto personal sino que lo enriquececon otro punto de vista ("la especializa-ción deforma", como decía un etarra).Claro, llegados a esto, alguien me dirá:"¿y por qué es bueno dejarse influir porotros puntos de vista profesionales y vitales, y es malo ceder, aunque sea unpoco, al dinero; es decir, del que lo tieney estaría dispuesto a dártelo a cambio deciertos ajustes? En ambos caso, la inte-gridad de tu trabajo está comprometida".Y tiene razón.Para mí, no se trata tanto del dinero en sícomo de la intimidad espiritual que creodeben tener tanto el artista como el re-ceptor del arte para que surja algo fuerte.El arte basado en velocidad, ruido y mu-chedumbre es muchísimo más efímero,más una droga que una comunión espi-ritual, y requiere de un gasto de recursosbrutal para mantenerse: conciertos enestadios de fútbol, Fórmula 1 y, en ge-neral, la cultura de masas. Que puedespasártelo muy bien, sí, pero cuando algosólo sirve para rellenar las horas terminaembruteciendo.
E!E!
“En cuanto al dinero, creo que no haylibertad de pensamiento sin libertad económica. Cuantos más recursosnecesites más esclavo te vuelves deposibles patrocinadores. ¿Solución?Los buenos artistas son capaces dehacer maravillas con pocos recursos.Los malos, pues tiran de oro y joyaspara hacer trajes nuevos al empe-rador. La libertad es autodominio,austeridad…”
Carlos RiojaArte, técnica, verdad, dineroCarlos RiojaArte, técnica, verdad, dinero
“Las ideas sólo son malas cuando sonexcusas, mentiras.”
“¿vas a renunciara algo valioso sóloporque no deberíaestar ahí?” “cuando algo sólosirve para rellenarlas horas terminaembruteciendo.”
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