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1ªsemana de abril de 2009
*LA INFORMACIÓN DE LOS BLOGS*
AÑO1- Nº21
garridoaml@gmail.com
El poeta de la tizaEnemigos íntimossobre la muertede Álvaro UgazLos videojuegos violentos teconvierten en unasesino en masaSobre Rampy y elbolígrafo belicista Varios aspectosEtiquetas en lamúsica y sociedadLa historia delperro de laschabolas que sehizo millonario
 Valores
El cazador
p.2p.4p.5p.6p.7p.8p.10p.12p.14
Calderón andaliado
p.13
 
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El poeta de la tiza
editorial
Realmente era poesía el ruido de lalluvia al caer sobre su cuerpo. Arro-dillado sobre el asfalto, un espejoinconcreto con movimiento inde-pendiente, sentía su piel bostezar al contacto con el agua, derritién-dose entre la bruma. Las palabrasse fundían unas con otras en char-cos de estaño, deslizándose por lasfachadas hacia abajo.Quién lo diría cuando el muchachosembraba con poesías las calles dela ciudad, quién fuera a pensar quela lluvia iba disolver el trazo de sustizas cuando plasmaba su vidasobre los muros de aquel lugar. De-dicó su existencia a moldear suspensamientos dándoles la formaperfecta sobre paredes con una tizaentre los dedos, y así, redactómiles y millones de versos que ha-cían a la gente llorar.Escribía en casas ajenas, en luga-res públicos… daba igual. Con suspoemas derribaba las fronteras queseparaban a unas personas deotras, y desvestía el cuerpo de suslectores para liberar sus almas. Así,los dioses, envidiosos por la acti-tud del muchacho, descalzaron suespíritu del cuerpo humano que loenvolvía para confinarlo en untosco peñasco de tiza blanca.Pasó el tiempo, y el viento fue es-culpiendo su retrato de pena en elbloque, de donde poco a poco, a laintemperie, salió nuevamente elmuchacho. Su cuerpo era blanco ydejaba huellas de talco al caminar,pero no cesó en sus esfuerzos por hacer libre al ser humano, y siguiógrabando poesías por donde deam-bulaba. Escribía con sus dedos,que uno a uno se le fueron consu-miendo, pero sus versos eran cadavez más sublimes y en quienes losleían se desataban excitacionescada vez más gloriosas. Y los dio-ses, resentidos por la virtud y elempeño del muchacho, decidieronmatarle al llegar la primavera.La primera gota, como una lágrimaque en su caída baila sin miedo enel aire, se posó en la cabeza delmuchacho y se deslizó surcando sufrente y su mejilla hasta caer alsuelo, pintándolo de blanco. Lagota había dejado un reguero lacara del muchacho. Entonces serompió el silencio con un brutalaguacero que estalló sin más.Las poesías empezaron a confun-dirse unas con otras, rajándose por cien partes y resbalando confusaspor las paredes. El muchacho cayóde rodillas, pero con una sonrisa;embelesado por la belleza de la llu-via. Y así, clavado en el suelo y sin-tiendo cómo su cuerpo se
 
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Director: Alejandro Manuel López Garrido
www.puntoerogeno.es
desvanecía junto al trabajo de todasu vida, entendió que cada gota hi-drataba arroyos en los que circula-ban sus versos. Cesó el chaparrón,y en el asfalto se manchaba el re-flejo de la realidad con restos detiza disuelta que seguían respi-rando el mismo sentimiento.Desde entonces, cada vez quellueve los dioses temen, pues en elcaer de la lluvia, si uno agudiza eloído, todavía escucha el rumor deunos versos que antaño escribió elpoeta de la tiza.Hoy llueve. La lluvia me inspira.
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