1.1 Valencia y su área metropolitana.
(Levante, 31/10/1.999)
Las diferentes velocidades de avance de las sociedades vienen en parte determinadaspor la organización que éstas toman. Esta tiene repercusiones en la dinámica económica,investigadora, cultural... de cada sociedad.Es admitido en nuestro entorno que la democracia, en sus variantes, es la forma deorganización más estable, la que más impulsa el crecimiento, que más ampliamentereparte el bienestar, que más favorece la creatividad y la libre iniciativa... partiendo deunas reglas organizativas, las personas con poder estructural comienzan a moverse, aactuar sobre y con recursos materiales, humanos y organizativos.Considerando dos personas que negocian (comprar y vender), puede establecerse cuatrorelaciones: ganar-ganar, perder-ganar, ganar-perder y perder-perder. Nadie desea lograrperder-perder salvo que estén mentalmente enfermo o presa de un sentimiento poderosocomo el odio irracional. Por otra parte, conseguir perder-perder en una transacción, noes fácil.Ahora bien, la situación perder-perder puede alcanzarse muchas veces como resultadono deseado, de seguir la estrategia ganar-perder , es decir: yo deseo ganar a costa delinterlocutor, que tiene que perder. Si esto lo piensan los negociadores, es muy probableque el resultado final sea perder-perder, después de haber intentado engañarse de milmodos.Frente a esta estrategia suicida, se recomienda elegir de partida ganar-ganar; claro que sialgún interlocutor tiene una capacidad mental por debajo de ciertos mínimos, tomara esaactitud como una prueba de debilidad y la querrá transformar en ganar-perder. De ahí laimportancia de la composición de la mesa negociadoraCuando nos situamos en el terreno del bien común, de la evolución de la sociedad, lasituación ideal es tener unos cimientos organizativos sólidos, democráticos, y unosinterlocutores inteligentes que buscan ganar-ganar honestamente. De esta forma, lasociedad en su conjunto progresará de forma bastante armónica.La problemática del área metropolitana debería enfocarse desde este doble punto devista: organizativo y de actitud.Después de 14 años de historia, en el CMH parece que están fuera de toda discusión treshechos:1º.-La asamblea-estuviera constituida por 44 alcaldes o por 75 concejales- ha sidoincapaz de solucionar el problema de la financiación del ente. Y ello sea por su fracasoen las peticiones de inclusión en presupuestos de la Generalitat o del Estado de partidasespecíficas y no finalistas o bien por su negativa a tratar y aprobar el recargometropolitano del IBI que la ley 4-95 señala como instrumento financiero.2º- Un ente local como el CMH refuerza el poder local, y eso no es deseado pordeterminados consejeros, y por el presidente del escalón inmediatamente superior, queno desea tener a un presidente o presidenta del área metropolitana constituido ensegundo poder. Recordemos Barcelona y Londres.3º- El CMH tiene tendencia a estar más tiempo gobernado por el centroizquierda quepor el centroderecha.Por todo ello, y coincidiendo con un cambio de color en la asamblea del CMH, elpresidente Zaplana ha optado por su disolución. En principio, la medida viene acertificar la incapacidad mostrada por la asamblea de políticos, acalla los celos deConsellers y elimina de un plumazo la nueva mayoría de centro-izquierda, resultado delas elecciones del 13 de junio y el sistema legal vigente de composición de la propia
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