Pedro, que con Juan se había acercado a la puerta, al oír estas palabras se aparta. Huye a algún rincón escondido parallorar por su pecado. Juan permanece junto a la jamba de la puerta. Pero no dice nada. Quisiera también ir él, pero hace elsacrificio de quedarse con la Madre.María Magdalena lleva a María a su silla. Se arrodilla delante de Ella, abraza las rodillas de María, alza hacia Ella surostro doliente y enamorado y le promete:-Él, con su Espíritu, todo lo sabe y todo lo ve. Pero a su Cuerpo, con besos, le expresaré tu amor, tu deseo. Yo sé lo quees el amor. Sé qué aguijón, qué hambre significa amar, qué nostalgia de estar con quien para nosotros es nuestro amor. Y estosucede también en los amores viles, que parecen oro y son en realidad fango. Si, además, la pecadora puede saber lo que es elamor santo a la Misericordia viviente, a quien los hombres no han sabido amar, entonces ella puede comprender mejor qué estu amor, Madre. Tú sabes que sé amar. Y sabes que Él dijo, en aquel atardecer de mi verdadero nacimiento, en las orillas de
nuestro lago sereno: “María
sabe amar mucho”.
Ahora este amor mío exuberante, como agua que rebosa de un pilón vencido,como rosal en flor que sobrepasa un muro y de él pende, como llama que, encontrando yesca, más se enciende y aumenta, seha derramado en Él por entero, y de Él-Amor ha sacado nueva fuerza... ¡Oh, mi potencia de amar no ha podido sustituirlo en laCruz!... Pero lo que por Él no he podido hacer y padecer y sangrar y morir en vez de Él, en medio de las burlas de todos, dichosa,dichosa, dichosa de sufrir en vez de Él; y, estoy segura de ello, el estambre de mi pobre vida habría sido consumido más por elamor triunfal que por el patíbulo infame, y de las cenizas habría germinado la nueva, cándida flor de la nueva vida pura, virginal,ignorante de todo lo que no es Dios-, todo esto que no he podido hacer por Él, por ti puedo hacerlo todavía.... Madre a la queamo con todo mi corazón. Confía en mí. Yo que supe acariciar tan dulcemente sus pies santos en la casa de Simón el fariseo,ahora, con esta alma que cada vez más se abre a la Gracia, sabré aún más dulcemente acariciar sus miembros santos, medicarlas heridas, embalsamarlo, más con mi amor, más con el bálsamo sacado de mi corazón exprimido por el amor y el dolor, que nocon el ungüento. Y la muerte no hincará su diente en esa carne que tanto amor ha dado y tanto amor recibe. Huirá la Muerte.Porque el Amor es más fuerte que ella. El Amor es invencible. Y yo, Madre, con amor, con tu perfecto amor, con mi total amor,embalsamaré a mi Rey de Amor.María besa a esta apasionada que, por fin, ha sabido encontrar a quien tanta pasión merece. Y cede ante sus ruegos.Las mujeres salen llevando consigo una lámpara, de forma que en la habitación queda sólo una. La última en salir es laMagdalena, después de un último beso a la Madre, que se queda.La casa está del todo oscura y silenciosa, y el camino todavía oscuro y solitario.Juan pregunta:-¿Verdaderamente no queréis que vaya con vosotras?-No. Puedes hacer falta aquí. Adiós.Juan vuelve donde María.-
No han querido que fuera con ellas…
- dice quedo.-No te atormentes. Ellas donde Jesús. Tú, conmigo. Juan, vamos a orar un poco juntos. ¿Dónde está Pedro?-No lo sé. Por la casa. Pero no lo veo. Está... Lo creía más fuerte... También yo siento dolor, pero él...-Él tiene dos dolores; Tú, uno sólo. Ven. Vamos a orar también por él.Y María recita lentamente el
Pater noster.
Luego acaricia a Juan:-Ve donde Pedro. No lo dejes solo. Ha estado tanto en las tinieblas, durante estas horas, que no soporta quiera la leveluz del mundo. Sé el apóstol de tu hermano zozobrante y angustiado. Comienza por él tu predicación. En tu camino
–
y serálargo- encontrarás siempre a hombres semejantes a él. Con tu compañero empieza el trabajo...-¿Y qué diré?... No sé... Todo le hace llorar...-Recuérdale el precepto de amor de Jesús. Dile que quien solamente teme no conoce todavía suficientemente a Dios,porque Dios es Amor. Y si te dice: "Yo he pecado", respóndele que Dios ha amado tanto a los pecadores, que por ellos haenviado a su Unigénito. Dile que amor es la respuesta a tanto amor. Y el amor infunde confianza en el bonísimo Señor. Estaconfianza aleja el temor a su juicio, porque con ella reconocemos la Sabiduría y Bondad divinas, y decimos: "Yo soy una pobrecriatura. Pero Él lo sabe. Y me da a Cristo como garantía de perdón y columna en que apoyarme. Mi miseria queda vencida pormí unión con Cristo". Es en el nombre de Jesús en el que todo se perdona... Ve, Juan. Dile eso. Yo me quedo aquí, con Jesús...Juan sale cerrando tras sí la puerta, mientras María acaricia el Sudario.María se pone de rodillas, como la noche anterior, cara a Cara con el velo de la Verónica. Y ora, y habla con su Hijo.Fuerte para dar fuerza a los demás, cuando está sola se pliega bajo el peso de la quebrantadora cruz. Y, a pesar de ello, decuando en cuando, como una llama liberada del estorbo del celemín, su alma se alza hacia una esperanza que en Ella no puedemorir; es más, que con el paso de las horas va aumentando. Y manifiesta su esperanza también al Padre; su esperanza y susúplica:-¡Jesús, Jesús! ¿No vuelves todavía? Tu pobre Mamá ya no resiste sabiendo que estás muerto allí. Hablaste y ninguno tecomprendió. ¡Pero yo sí te
he comprendido!
"Destruid el Templo de Dios y lo reconstruiré en tres días.” Éste es el principio del
tercer día. ¡Oh mi Jesús! No esperes al final del día para volver a la vida, a tu Mamá, que
necesita
verte vivo para no morirrecordándote muerto; que
necesita
verte hermoso, sano, triunfante, para no morir recordándote en ese estado en que tedejaron.¡Oh, Padre! ¡Padre! ¡Dame a mi Hijo! Que yo lo vea de nuevo Hombre y no cadáver, Rey y no condenado. Sé quedespués volverá contigo al Cielo. Pero yo lo habré visto curado de tanto mal; fuerte, después de tanta debilidad; triunfador,después de tanta lucha; Dios, después de tanta humanidad padecida por los hombres. Y me sentiré feliz aun perdiéndolo de milado. Sabré que está contigo, Padre santo, sabré que para siempre está fuera del Dolor. Pero ahora no puedo, no puedo olvidar
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