usando la pizarra en clase, se prepare a los alumnos para utilizarlo en la vida. Funciona distintocon el ordenador. No es un instrumento propio de la escuela, todo lo contrario. Se puedeesperar que utilizándolo en este marco, los alumnos aprenderán a hacerlo en otros contextos.¿Es una finalidad de la escuela o solamente un 'beneficio secundario, por apreciable que sea?¿Podemos matar dos pájaros de un tiro? Si, del uso banal de las tecnologías en clase, seesperan efectos de familiarización y formación en informática, se insistirá en la oportunidad, por esta sola razón, de informatizar varias actividades y desarrollar nuevas actividades, posiblesúnicamente con tecnologías y programas nuevos, por ejemplo la navegación por la
World WideWeb.
¡Que los que quieran formar a los profesores en TIC para que a su vez «inicien» a sus alumnosno avancen a escondidas! Este objetivo no es ilegítimo. pero resulta peligroso: con la excusa deampliar los medios, se implica implícitamente los propósitos de la escuela. Si la apropiación deuna cultura informática debiera ser considerada como un
objetivo de pleno derecho
de laescolaridad básica, mejor sería justificar esta proposición y debatirla abiertamente, puesto quehoy en día éste no es el contenido de los textos. La escuela tiene bastante trabajo con lograr sus objetivos actuales, incluso los fundamentales, como el dominio de la lectura o elrazonamiento. Antes de cargar el barco de forma insidiosa, sería sensato preguntarse si no seencuentra ya por debajo de la línea de flotación.Asimismo convendría preguntarse qué cultura informática se quiere dar en la escuela o en elinstituto. Los defensores de las nuevas tecnologías a veces tienen una visión muy limitada eingenua de la transposición didáctica. Hace menos de diez años, algunos proponían, con lamayor seriedad, enseñar desde la escuela primaria un lenguaje de programación elementalcomo el Basic. Enseñar el uso de programas actuales de navegación en la
World Wide Web
podría ser un equivalente también completamente absurdo. Sin embargo, podemos defender que sin duda hay que empezar un día y que aprender a manejar un programa que prontoquedará desfasado es un modo de entrar en el mundo de la informática. A continuación, bastarácon seguir las transformaciones de las herramientas.Al ritmo al que van las cosas, la comunicación por correo electrónico y la consulta en Internet seconvertirán, en algunos años, en algo tan banal como usar el teléfono. Esta comparación abogapor
no enseñar el uso de las herramientas en la escuela:
resulta un poco más difícil navegar deuna página a otra en el hipertexto que utilizar el teléfono, pero la verdadera dificultad está fuera.Para utilizar completamente el teléfono. más vale dominar la lectura de anuarios y otrosdocumentos de referencia y la comunicación oral. Del mismo modo, cada uno puede aprender aservirse de un programa, mediante el sistema prueba error O gracias a los manuales o ayudasen línea, con la condición de saber leer con facilidad. Es claramente más difícil controlar lalógica de los vínculos de hipertexto, la arquitectura de las redes, las estrategias de navegacióninteligente en una acumulación de datos, textos e imágenes, cuyo valor y pertinencia a menudoson difíciles de evaluar.Formar en las nuevas tecnologías es formar la opinión, el sentido crítico. el pensamiento
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