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 Mathesis
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(2006) 1-155.Impreso en México. Derechos reservados © 2006 por UNAM (ISSN 0185-6200)
 
Signos triádicos.Lógica, literatura, artes.Nueve cruces latinoamericanos
Fernando Zalamea
Esto es lo que es la verdad:las acciones que en sus mantras contemplaron los poetas,en lo triple son tensadas de mil formas.
Upanisad 
(doctrina secreta brahmánica),
ca
. siglo VI a.c.Algunos piensan que las contrariedades están en lo uno,a partir del cual se separan,como dicen Anaximandro y cuantos afirman que lo real es uno y múltiple,como Empédocles y Anaxágoras: pues ellos también piensan que las demás cosas se separan de la mezcla.
Física
, Aristóteles, siglo IV a.c.En toda Obra divina hay un Primero, un Medio y un Último,y el primero va por el Medio hasta el Último, y por esto mismo existe y subsiste;de aquí que el Último sea la Base.El Primero está también en el Medio y por el Medio en el Último;así el Último es el continente.Y como el Último es el continente y la base, es también el sostenimiento.
 Doctrina de la Nueva Jerusalén
, Emanuel Swedenborg,
ca
. 1757.
Introducción
Los cruces entre grandes entornos de la cultura han estado siempre pre-sentes en el avance y la consolidación de la civilización occidental.Desde los primeros presocráticos, los traslapes y correlaciones entre ló-gica (
logos
: razón) y matemática (
máthema
: conocimiento), así comoentre matemáticas y estética (
áisthesis
: sensibilidad) recorren todo el pensamiento griego. El universo se ve como un todo complejo que tratade ser captado por diversas herramientas que entran naturalmente enconsonancia y en correspondencia parcial con el mismo mundo quetratan de comprender. La combinatoria natural de la cultura en el pen-samiento griego va luego escindiéndose con los siglos. El auge y ladelimitación de las disciplinas impulsa el desarrollo del mundo moder-no, pero se pierde a menudo la visión del universo —cosmos, naturale-
 
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Fernando Zalamea Mathesis
za, cultura, ser humano— como un todo estrechamente entrelazado.
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Elinvento, a mediados del siglo XX, de lo ‘inter-disciplinar’ no es másque un intento por regresar a estudiar las inter-conexiones generalesque rigen el universo, pero el regreso es a menudo artificial y forzado.En un filón muy distinto, el sistema arquitectónico de la pragmática peirceana (1870-1910), que en muchos sentidos puede verse como unarecuperación metódica de la universalidad griega para el mundo con-temporáneo, provee un verdadero arsenal de instrumentarios naturalesde cruce
 
entre entornos de la cultura. Las imbricaciones, los traslados,las iteraciones, los desdoblamientos, los vaivenes entre espacios delconocimiento (sensible o racional) no sólo no resultan forzados en elsistema peirceano: son allí intrínsecamente necesarios. Diversas arma-zones sostienen la arquitectura de Peirce y le otorgan una gran solidez,así como una orientación natural hacia lo relacional, hacia el cruza-miento: un deslinde fenomenológico de tres categorías generales (pri-meridad: inmediatez; segundidad: acción-reacción; terceridad: media-ción) que se combinan y recomponen para recorrer entrelazadamentetodos los ámbitos de la experiencia y del conocimiento; una plena ex- presión modal de la máxima pragmática, que reconstruye el conoci-miento como reintegración de lo observable en todos los contextosconcebibles de interpretación; una construcción recursiva de una lógicao semiótica universal, que permite correlacionar signos arbitrarios,tanto en su generalidad como en sus diversas subdeterminaciones di-námicas; una doble ‘adjunción’ entre indeterminación y determinación,y entre generalidad y vaguedad, que dinamiza coherentemente un rea-lismo evolutivo, con cruzamientos de todo tipo en su desarrollo; unaclasificación triádica de las ciencias, que organiza las ‘ciencias’ enforma natural según las tres categorías generales peirceanas, y queotorga herramientas de control para el estudio de las fronteras entreentornos del saber. Nuestra contención básica en este ensayo consiste en mostrar detalladamente, con múltiples estudios de caso, que las fronteras entrelógica matemática y estética (entendida en un sentido amplio,englobando en el trabajo cinco estudios en la literatura, tres en las artes plásticas y uno en la música) pueden resaltarse con una gran nitidezdesde el punto de vista del sistema peirceano. Creemos que la intrínseca
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Esto es al menos cierto al nivel de la cultura ‘común’. Los grandes creadores, encualquier época, han tendido siempre en cambio a construir universos complejos yfuertemente relacionales: véase el caso de Newton, quien deja millares de páginas demanuscritos alquímicos al lado de otras tantas páginas de manuscritos ‘aceptados’ enmatemáticas y física.
 
 
 
Signos triádicos 3
 
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(2006)naturalidad de esas fronteras, perdida en muchas creaciones aparente-mente subespecializadas en el siglo XX, vuelve a saltar a la luz bajo laóptica peculiar que proveen los instrumentarios que nos ha legadoPeirce. Nuestros estudios de caso —que quisiéramos poder llamar ‘uni-versales’ o ‘unitarios’ y no sólo ‘interdisciplinarios’— coligan sistemá-ticamente ámbitos creativos de la estética latinoamericana en el sigloXX con tendencias y resultados de la lógica matemática contemporá-nea. A nuestro modo de ver, la distancia evidente que se ha operadoentre ‘manifestaciones’ estéticas y ‘tecnicismos’ lógicos, en el sigloXX, revela las nocivas limitantes de los sistemas conceptuales (filosófi-cos, culturales) en que se han insertado esas formas de creación. Lareintegración de esos aportes dentro del sistema peirceano y sus cru-zamientos naturales señalan lo mucho que hemos tal vez perdido en elmundo contemporáneo con la cómoda tiranía de lo disciplinar.Por lo que sabemos, los nueve estudios de caso aquí analizados y sucoordinación sistemática bajo la triadicidad peirceana conforman unaporte original al conocimiento, nunca antes presentado.
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El capítulocero introduce a los ‘vagos’ contornos de las fronteras entre lógica yestética y, posteriormente, precisa nítidamente esos linderos gracias a lavisión —general y de detalle— que otorga el sistema arquitectónico peirceano. Las secciones siguientes conforman los estudios de caso queilustran los lineamientos teóricos esbozados en el capítulo inicial. Lassecciones se distribuyen en una doble ramificación triádica, estrecha-mente ligada a las tres categorías peirceanas. Otro eje que recorre sis-temáticamente el texto es una interpretación detallada del
Palomar 
deCalvino, cuyo despliegue triádico se entrelaza con el peirceano. Comodebe resultar claro con la lectura del texto, algunos de los lugares triá-dicos escogidos para situar cada cruce podrían haber cambiado si sehubieran enfatizado diferentemente algunas de las creaciones que allí seestudian.
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 La ‘dialéctica’ —más precisamente: la ‘adjunción’— entre lo uno y lomúltiple recorre constantemente el ensayo. Guiados por la pragmática
1. Sencillamente porque la combinación Peirce - Formas Estéticas de América Latina -Lógica Matemática no se había aún dado en la Biblioteca de Babel borgiana. Una vezdada, su aparente ‘extrañeza’ o ‘insularidad’ debería desvanecerse2. Por ejemplo, Rulfo y Da Costa, situados en el lugar 1.3, son estudiados bajo el énfasisde arquetipos (1) estructurados (3), haciendo primar la inmediatez del arquetipo (elsabor primigenio de lo mítico en Rulfo) sobre la mediación estructural, pero hubieran podido también ser estudiados en el lugar 3.1, en caso de haber querido enfatizar loestructural por encima de lo primigenio. Sin embargo, el lugar 3.1 ocupado por Matta yLindström difícilmente hubiera podido ‘moldearse’ en el lugar 1.3. Existen condicio-nes y simetrías holísticas escondidas en el cuerpo global del ensayo para que la actualclasificación local haya prevalecido.
 
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