relato se había leído, reflexiones o razonamientos que se habían oído o que provenían del propioespíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas o pensadas, y ofrecían talescosas, como un tesoro acumulado, a la relectura y a la meditación ulteriores. Formaban también unamateria prima para la redacción de tratados más sistemáticos, en los que se ofrecían los argumentosy medios para luchar contra un defecto concreto (como la cólera, la envidia, la charlatanería, laadulación) o para sobreponerse a determinada circunstancia difícil (un duelo, un exilio, la ruina, ladesgracia). Así que, cuando Fundano solicita consejos para luchar contra las agitaciones del alma, y
2
S
éneca,
Epístolas morales a Lucilio II
(libros X-XX y XXII [frags.]), (trad. Ismael Roca Meliá), Madrid, Gredos, 1989,t. II, libro IX, carta 84, 1, pág. 51.
3
Epicteto,
Disertaciones por Arriano
(trad. Paloma Ortiz García), Madrid, Gredos, 1993, libro III, cap. V, «A los queabandonan la escuela por una enfermedad», 11, pág. 279.
4
Ibíd., op. cit.,
libro III, cap. XXIV, «Sobre que no hay que aficionarse a lo que no depende de nosotros», 103-104, pág.358.
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