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Aunque el trabajo más reciente de autores como Abraham Zaleznik yDaniel Goleman ha cambiado undamentalmente nuestro modo de ver elliderazgo, muchos de sus temas ueron vislumbrados en este artículo deW.C.H. Prentice publicado en 1961. En éste rechazaba la noción de liderazgocomo el ejercicio de poder y uerza o como la posesión de una habilidadanalítica extraordinaria. Prentice denió liderazgo como “el logro de unameta mediante la dirección de colaboradores humanos”, y al líder exitoso,como aquel que puede entender las motivaciones de la gente y lograr laparticipación de los empleados haciendo confuir las necesidades e interesesindividuales con el propósito del grupo. Exigió un liderazgo democráticoque, sin crear anarquía, diera oportunidades de aprendizaje y crecimientoa los empleados. Si bien en algunos pasajes el lenguaje suena anticuado, lasobservaciones de Prentice acerca de cómo los líderes pueden incentivar a losempleados a apoyar las metas de la organización son atemporales y ueronnotablemente premonitorias.
Comprendiendoel liderazgo
por W.C.H. PrenticePara los líderes eectivos, el desarrollode sus empleados en el largo plazoes un tema de interés personal, yusan el tacto y otras habilidadessociales para estimularlos a lograr lomejor. No se trata de ser “simpáticoo “comprensivo”, sino de utilizarlas motivaciones individuales enbenefcio de promover un objetivo detoda la organización.
os intentos de analizar
el li-derazgo tienden a allar porque elaspirante a analista concibe malsu tarea. Por lo general, no estudia elliderazgo en absoluto. En su lugar, estu-dia la popularidad, el poder, el talentopara el espectáculo, o la sabiduría parala planicación de largo plazo. Algunoslíderes poseen estas habilidades, peroellas no orman parte de la esencia delliderazgo.El liderazgo consiste en el logro deuna meta mediante la dirección de co-laboradores humanos. El hombre queorganiza exitosamente a sus colabora-dores humanos para lograr metas es-pecícas es un líder. Un gran líder esaquel que puede hacerlo día tras día,
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año tras año, en una amplia variedad decircunstancias.Puede que no posea o ejerza poder y que la uerza o las amenazas nuncaormen parte de su conducta. Puedeno ser popular; sus seguidores tal veznunca hagan lo que desea por cariño oadmiración hacia él. Puede no ser unapersona pintoresca; puede que nuncause recursos memorables para drama-tizar los propósitos de su grupo o queno llame la atención por su liderazgo.En cuanto a la importante tarea de jarmetas, quizás sea realmente un hombrede poca infuencia, o de pocas habilida-des; como líder, tal vez sólo lleve a caboplanes ajenos.Su logro excepcional es de tipo social y humano, y proviene de comprender asus colaboradores y de la relación entrelas metas individuales de cada uno deellos y la meta grupal que él debe llevara cabo.
Problemas e ilusiones
No es diícil expresar en pocas palabraslo que hacen los líderes exitosos paraser eectivos. Pero es mucho más diícildetallar los componentes que deter-minan su éxito. El método tradicionalconsiste en otorgar un reconocimientoadecuado a cada unción del empleadode orma tal que él pueda prever la sa-tisacción de alguno de sus principalesmotivos o intereses en la realización dela empresa grupal. Las maniestacionesmás toscas del liderazgo descansan sola-mente en uentes únicas de satisacción,por ejemplo, las recompensas en dinero,o el alivio de temores relacionados con varios tipos de inseguridad. La tarea esasumida porque obedecer las órdenesimplica recibir un cheque de sueldo ydesobedecerlas es el camino al desem-pleo.Nadie puede dudar de la eectividadde tales ormas de motivación, dentrode ciertos límites. De una manera me-cánica logran vincular los intereses indi- viduales del empleado con los interesesdel empleador o del grupo. Pero las de- bilidades de estas técnicas tan simplesson indudables. Los seres humanos noson máquinas que uncionan con unaserie de botones. Cuando sus complejasrespuestas al amor, al prestigio, a la in-dependencia, al logro o a la pertenenciade grupo no son reconocidas en el tra- bajo, se desempeñan en el mejor de loscasos como autómatas, muy alejados desu máxima eciencia; y en el peor de losescenarios, se comportan como esclavosrebeldes que consciente o inconsciente-mente sabotean las actividades que sesupone debieran impulsar.Es irónico que nuestra única imagende “el líder” sea, a menudo, la de unmilitar. Esto porque las organizacionesmilitares –la mayoría de las veces, almenos– son el ejemplo más puro de laaplicación poco creativa de la recom-pensa y el castigo como recursos demotivación. La invención, durante laSegunda Guerra Mundial, del término“snau” (las siglas, en inglés, de “situa-ción normal, todo estropeado”) no hacemás que resumir lo que la literaturasobre la vida militar, desde Grecia yRoma hasta la actualidad, ha registradoampliamente; a saber, que no existeotra iniciativa humana que sea moral-mente más pobre, ni que evidencie másnegligencia y despilarro.En deensa de los militares, son rele- vantes dos observaciones:1. Es innegable que los militares tie-nen problemas especiales. Debido a quemueren hombres y deben ser reempla-zados, hay razones importantes paratratarlos uniorme y mecánicamente.2. La claridad sobre los deberes yresponsabilidades, maximizada por lacadena autocrática del mando, no sóloes esencial para la guerra, sino que tieneindudable importancia para la mayo-ría de las empresas grupales. En eecto,cualquier desviación de un modelo deliderazgo esencialmente militar toda- vía es considerada, en algunos círculos,como una orma de anarquía.Todos hemos oído el lamento “al-guien tiene que ser el jee” y supongoque nadie estaría, seriamente, en desa-cuerdo. Pero es peligroso conundir lacadena de mando o el organigrama conun método para hacer las cosas. Es más bien comparable al diagrama de una jugada de útbol que muestra un plangeneral y cómo cada individuo contri- buye a éste.El diagrama no es liderazgo. Por sísolo no tiene ninguna incidencia, de unamanera u otra, en cuán bien se ejecutarála jugada. Sin embargo, el tema mismode la ejecución eectiva es el problemadel liderazgo. Las recompensas y amena-zas pueden ayudar a cualquier jugador arealizar su tarea, pero, en el largo plazo,para que el éxito continúe y la moralsobreviva, cada jugador no sólo debeentender su parte y su relación con elesuerzo grupal; también debe desearhacerlo. El problema de todo líder escrear estos deseos y encontrar ormasde canalizar los deseos existentes haciauna cooperación eectiva.
Relaciones con personas
Cuando el líder tiene éxito, será porqueha aprendido dos lecciones básicas: losseres humanos son complejos y distin-tos, y no sólo responden al tradicionalestilo del garrote y la zanahoria que usael dueño de un asno, sino también a laambición, al patriotismo, al amor por el bien y la belleza, al aburrimiento, a laalta de autoconanza y a muchas otrasdimensiones y ormas de pensar y sen-tir inherentes a su ser. Pero la uerza eimportancia de estos intereses no soniguales para cada empleado, ni tampocoel grado en que ellos puedan ser satise-chos en el trabajo. Por ejemplo:
Un hombre puede caracterizarseprincipalmente por una necesidad reli-giosa prounda, pero sentir que ello estotalmente irrelevante para su trabajodiario.
Otro puede encontrar sus principa-les satisacciones resolviendo proble-mas intelectuales y no llegar nunca a
W.C.H. Prentice
ue presidente de Bryant and Stratton Business Institutes, en Bualo, New York, presidente del Wheaton College en Norton, Massachusetts, y decano del Swarthmore College en Swarthmore, Pennsylvania. Actualmente está retirado.
 
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descubrir cómo su aciónal ajedrez y a los problemasmatemáticos puede apli-carse en su trabajo.
Otro, incluso, podría ne-cesitar una relación amis-tosa de admiración que notiene en su hogar y decep-cionarse constantementepor la incapacidad de susuperior de detectar y apro- vechar esa necesidad.Un líder tendrá mejoresresultados creando un inte-rés intrínseco y verdaderoen el trabajo que le tocahacer, en la medida que suscircunstancias y su destrezale permitan responder atales patrones individuales.Y, en último término, unaorganización ideal deberíatener empleados en todoslos niveles que reporten aalguien cuya área de autori-dad sea lo sucientementepequeña como para permi-tirle conocer en su dimen-sión humana a quienes de-penden de él.
Límites a la Reglade Oro
Por suerte, los motivos pri-mordiales de la gente que vive en una misma culturason, a menudo, muy pareci-dos y existen algunas reglasgenerales de la motivaciónque uncionan bastante bien. La eectividad de losamosos consejos de DaleCarnegie, en su libro
Cómo ganar amigos e infuir en la gente
, es un buen ejemplo.Su precepto más impor-tante es una variación dela Regla de Oro: “Trata a losdemás como quisieras quete traten a ti”. Pese a ser li-mitada y simplicada en ex-ceso, tal norma es un granavance comparada con losenoques coercitivos primiti- vos o con el de “recompensarla conducta deseada”.Pero sería un gran errorno reconocer que algunos delos liderazgos menos eecti- vos del mundo están inspira-dos en aquello de “trata a losdemás como quisieras que tetraten a ti”. Todos hemos co-nocido a personas altruistasque sinceramente deseabansatisacer las necesidades desus semejantes, pero que, apesar de todo, eran comple-tamente ineptos como eje-cutivos (o, quizás, como ami-gos o como esposos), porquenunca pensaron que los otrostienen gustos y requerimien-tos emocionales dierentes alos suyos. Todos conocemosal trabajador incansable queno percibe el agotamiento niel aburrimiento en nadie, aladicto a las historias de barque cree muy divertido en-tretener hasta a las damascon sus anécdotas avoritas,al devoto del servicio públicoque intenta ganar amigos einfuir en la gente orecién-doles entradas para charlassobre el trabajo misionero enÁrica, al avaro que piensaque todos andan detrás deldinero, y a muchos otros.El liderazgo realmente re-quiere más sutileza y discer-nimiento que los que estánimplícitos en la rase “hazlo que quisieras que otros tehagan a ti”.Aquel que nos dirige demanera ecaz debe dar laimpresión de que entiendenuestras metas y propósitos.Debe proyectar que está enposición de satisacerlos;proyectar que entiende lasimplicaciones de sus propiasacciones; proyectar ser unapersona de decisiones claras
El
logro excepcional
 de un gran líder es de tiposocial y humano, y provienede comprender a suscolaboradores.
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