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COSMAS DE PRAGACRÓNICA DE LOS BOHEMIOS(
CHRONICA BOEMORUM 
)
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trad. Raúl Lavalle2009
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Expreso mi profundo agradecimiento al Dr. Florencio Hubeñák, quien me facilitó el texto y meanimó a emprender la tarea. Mi trad. no siempre sigue la literalidad, pero creo que es fiel. Nohabría podido hacerla sin ayuda de las notas de Bretholz, en el texto que seguimos, un volumende MONUMENTA GERMANIAE HISTORICA. Me refiero a:
Cosmae Pragensis Chronica Boemorum
(ed. Bertold Bretholz), 2ª ed. Berlin, 1955. Las citas bíblicas están hechas con lasabreviaturas de la ed. española de la BIBLIA DE JERUSALÉN (R. L.).
 
COSMAS DE PRAGACRÓNICA DE LOS BOHEMIOSComienzo del Prólogo al Prepósito Severo
Para el señor Severo, Prepósito de la iglesia de Melnik, dotado tanto de laciencia de las letras como de inteligencia espiritual, Cosmas, solo de nombre Decano dela iglesia de Praga, le desea, para después del estadio de esta vida, el premio en el reinocelestial. No puedo decir –pongo a Dios por testigo– con cuánta devoción y amor de mimente me someto a vuestra paternidad; y este gran amor no puede comprenderlo larazón humana. En efecto el amor verdadero no puede tener nada propio, nada secreto uoculto que no manifieste a aquel a quien ama con sincero afecto. Si no hubiera tenido talamor, de ningún modo me habría atrevido a ofrecer estos mis delirios seniles a unaautoridad tan grande. Busqué pues qué cosa agradable y digna de ocio ofrecería, pero noencontré nada tan ridículo como mi opúsculo. Pues si nos reímos suavemente cuandoalguien se tropieza contra una piedra, ¡cuántas fallas, cuántos defectos contra el artegramatical veréis! Si queréis reíros de ellos uno por uno, podéis serviros muchísimo deesa cualidad humana. ¡Salud entonces! Ya sea que estas naderías seniles os agraden, yasea que no, te ruego que no las vea un tercer ojo.
Al Maestro Gervasio, Prefacio de la obra subsiguiente
A Gervasio, varón plenamente imbuido de todos los estudios de artes liberales yarchigeronte
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lleno de toda clase de sabiduría, Cosmas, indigno de llevar el título quelleva pero siervo de los siervos de Dios y de San Wenceslao,
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 le dedica el deber de suoración y una prenda de mutua dilección. Cuando recibas este escrito, sabrás que teentregué la crónica de los bohemios, que yo hice sin ningún adorno ni lima de artegramatical, sino escrita simple y sencillamente expresada en la lengua del Lacio; decidísometerla al examen de tu singular prudencia, para que fuera completamente rechazada por tu juicio sagaz, de modo que nadie la lea; o bien, si se juzga que puede leerse, fueraantes limada con la lima de tu detallado examen, o más bien –lo que más deseo– que searedactada por ti de nuevo en un latín más correcto. En efecto solo esto consideré devalor en mi obra: que tú, a quien Dios concedió sabiduría, u otros hombres eminentes enconocimiento, del mismo modo que Virgilio tuvo la ruina de Troya o Estacio ladescendencia de Éaco,
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también ellos tengan mi obra como materia. Así darán a conocer sus conocimientos a la posteridad y engrandecerán su nombre como memoria para lossiglos.Por tanto comencé esta narración a partir de las primeros habitantes de la tierrade los bohemios. Unas pocas cosas las aprendí de las fabulosas relaciones de losancianos; según mis facultades y conocimiento las pongo a disposición de todos loshombres buenos, no por ambición de alabanza humana, sino para que no seanentregadas del todo al olvido. Pues siempre deseo agradar a los expertos y a los buenos;
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 Archigeron
es palabra de origen griego. Según el diccionario de latín de Félix Gaffiot (Paris, Hachette,var. ed.), designa en el
Código Teodosiano
a un ‘jefe de ancianos.’
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San Wenceslao murió mártir en 929.
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Virgilio (70-19 a. C.), poeta nacional romano, autor de la
 Eneida
, poema que narraba las aventuras deltroyano Eneas desde que este huyó de la destrucción de su patria a manos de los griegos. P. PapinioEstacio, poeta romano del s. I d. C., fue autor de una
 Aquileida
. Esta epopeya, que no conservamoscompleta, narraba las aventuras de Aquiles, nieto de Éaco.
 
no temo desagradar a los simples y a los díscolos. Sé que habrá algunos envidiosos quemueran de burlona envidia, al ver el designio de esta obra; ellos solo son sabios paraquitar mérito a otros, pero ellos mismos son incapaces de producir nada bueno. De taleshabla el Profeta: “Son sabios para hacer el mal; hacer el bien, esto no lo saben.”
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Puescon ojos de lince observan y fijan en su corazón, como en un diamante, aquello que fuedicho impropiamente o los lugares en que mi mente dormitando titubeó. Nada tiene deraro, pues “a veces, aunque es bueno, Homero dormita.”
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No me asusto por susenvidiosas críticas ni me dejo ablandar por sus irónicas adulaciones: quienes quieran,lean; quienes no, aléjense. Pero tú, hermano queridísimo, si me amas como amigo y missúplicas te mueven, ciñe los lomos de tu mente
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y toma en mano raspador, cal y cálamo, para borrar lo que sobra y añadir lo que falta; cambia con propiedad lo que fue dichocon impropiedad, para que mi ignorancia sea aliviada con tu ingenio. Pues no tengovergüenza de ser corregido por un amigo, porque incluso de mis amigos pido ser corregido con gran afecto.Contiene este primer libro las gestas de los bohemios, según me fue posiblesaber, desarrolladas hasta los tiempos del primer Bracizlao, hijo del duque Odalrico.Comencé a ordenar los años de la Encarnación del Señor que van desde los tiempos deBorivoy, primer duque católico, porque en el inicio de este libro no pude hacer niencontrar una crónica, de modo de saber cuándo o en qué tiempos fueron hechas lascosas que ahora leerás en los libros siguientes. Te saludo y, con tu permiso, me dedicaréa desarrollar lo que debo, o detendré mi marcha y pondré fin a mis intentos.Salud, que vivas y no rechaces mis deseos, cúmplelos.Esta crónica fue compuesta bajo el reinado de Enrique IV, Emperador Romano,y bajo el gobierno sobre la Iglesia de Dios del Papa Calixto, en tiempos de Wladislao,Duque de los Bohemios, y estando Hermanno al frente de la iglesia de Praga. Todos losque deseen pueden saber en qué años o en qué indicciones
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de Cristo fueron hechos lossucesos.
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Jr 4, 22.
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Aplicación del célebre pensamiento de Horacio en la “Epístola a los Pisones”, v. 359.
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La expresión ‘ceñir los lomos’ es frecuente en la Vulgata; Bretholz cita como ejemplo: 2 M 10, 25.
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Por 
indicción
se entiende un período de quince años.
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