ABRAHAM
Un hombre pasa con un pan al hombro…Ese Jean Cocteau ha venido a verte de nuevo, le diceGeorgette, ¿te sigue invitando a su club? Te ha dejado doslibros suyos,
Le Secret Professionnel
, y
Cri écrit.
Pero César sigue callado. Hay un eco por gotear en suretina. Un resplandor, y por fin habla; pero nada se haentendido en esas dos piezas del hotel que habitan. Dosfantasmas disfrazados. ¿Qué has dicho? Nada, nada; olvídalo,mujer. César deja de hablar y suda por dentro. No le puedeestar pasando esto a él. Tiene las muñecas de ambas manosvendadas. El frío y esa humedad de sarro le provocan un dolor puntiagudo, como agujas, como clavos. La gente dice quequiso suicidarse, que esconde las marcas. Qué importa esagente.La temperatura ha descendido en las últimas semanas deprimavera a pesar del sol que abre las mañanas. Y en estaparte de Europa hace un frío especial, pero de hecho uno muydiferente al de la sierra peruana. Son fríos diferentes, y sinembargo la sensación es la misma, piensa.
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