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ÓPERA DE ÁNGEL GRAVE
“éste es mi brazoque por su cuenta rehusó ser ala” 
(César Vallejo)
Editado el muerto, editado
…, alguien grita desde la otra sala. Quédiablos se habrá creído ese imbécil. En la capital garúa y apesta perfumado. Yalo dijeron todos…Fernando no aceptará que le pongan eso en la redacción.Algo apesta. Deben ser los ambientadores. Debe ser que colapsó otro drenaje.El Perú me está matando -fuma como escribiendo-. Me largo de aquí. Siempreme he largado y he regresado con el rabo entre las patas. La cobardía,hermanos, la cobardía.Llega el chico del pedido. Deja el pollo a la brasa sobre el escritorio. Lasbolsas ensucian algunos documentos. Todos maldicen pero solo quierenlanzarse sobre las porciones trozadas. Está bien. Habrá un momento de paz.Incluso pásenle la voz a ese imbécil, debe tener hambre. Ponte algo de música,chinito,…un bolero por ahí.Ha llegado otro fax de provincias. La cosa se ha calmado. La protesta haterminado. La plaza está limpia. Ya terminó todo y no hubo fríos, don Fernando,pero nos basta con el nuestro. Lo vamos a exprimir con foto y todo. Ya veránque quedan recontra cochinos. Hay que armar bien la nota. Mañana lahacemos linda, don Fernando. ¿Qué dice?Pero Fernando se siente más culpable que de costumbre. “
En quédiablos me metí, mujer 
”,…como si rozando ese freno familiar en su estómagose fuese a desvanecer todo hasta amanecer diferente. Como si manejandotoda la noche llegase la redención. Como si un lunes de repente ya noperteneciese más al diario. Como si ya no tuviese que reunirse ni obedecer acada simplón que le mandasen de arriba, y a los que tenía que atender contoda la ceremonia, y los que eran tan vulgares e incompetentes que ni siquiera
 
poan corregir bien los titulares que vean a imponer. Me debo estavolviendo loco. Esos tipos son tan despreciables. Busca la cajetilla deMarlboros blancos que siempre lleva en la casaca. Solo quedan dos cigarros yesta será una noche jodida. Los despachos llegarán de todo el país. Tendránque husmear, destripar y hociquear entre adjetivos para armar un cadáver máso menos creíble… Los de arriba no están muy conformes. A veces las cosas seles van de las manos y terminan echándole la culpa a uno, a los redactores.Exigen más sangre, más destapes, más conspiraciones, “cortinitas de humo”-como dice la Techi, esa loca pitucona-. Quieren que el periódico aguante todasu paranoia. Piden celeridad y sumisión. Sobre todo ese gordo del Chanfloque,prehistórico sindicalista y ex militante de IU. Qué se habrá creído ese tipo:suprimir el espacio cultural para meter un suplemento de tecnocumbia. Diceque es un comunicador de avanzada y que así meterá duro la propaganda. Meviene a dar clases a mí, imagínate.Soy el único, o acá hace demasiado frío. Caramba, quien va por elcalentador eléctrico y se trae de paso unos sobrecitos de Nescafé.Todos miran a Fernando desde la excusa grasienta de su cuarto depollo. Lo miran escondiendo el gesto detrás de los huesos y tendoneschupados, esperando no ser al que se dirija. No jodan, pues. ¿Nadie siente elfrío? Pero nadie lo sentía a pesar de la garúa, a pesar de la humedad, delsudor. No. Nadie, en serio. Lo que sí sienten es un airecito raro. La peste haregresado. Sedapal tiene la culpa. Seguramente colapsó otro drenaje. Cierraesas ventanas, nomás. Será una noche jodida.El teléfono vuelve a sonar. Un redactor quiere atender pero los demás lodetienen, le dicen que ni se atreva. El hombre se para a unos centímetros,hace una mueca y se retira. Los otros miran sus relojes y empiezan amurmuran. Fernando sabe que alguien allá arriba está caliente, que de seguroya le caerán encima ese par de gallinazos de siempre para “coordinar”. Lasrelaciones andan tensas. No atenderles la llamada de hecho se traducirá enfuturas demoras a la hora de cobrar. Pero, qué diablos, ese gusto vale la pena.Imaginarse la cara preocupada de esos intrusos entre cartulinas, plumones y
 
laptos antiquísimas es un pago por adelantado y sin descuento. Fernando semuerde el labio inferior, reteniendo la bocaza para no soltar una carcajada dehumo frente al retrato -tamaño familiar- de los dueños del diario. Hay queguardar las formas. Además, es seguro que hay un soplón entre estos tíos. Sevenderían por un par de soles, no lo dudes, chinito. Salvo los que ya tienenaños y empezaron así, conmigo, brazo con brazo. En esos se puede confiar.Ellos me datean como se mueve la vaina entre esta gente. Ellos saben aquienes dar datos falsos para que se desprestigien solitos. Ellos me cuidan yyo los cuido. Y además, ¿alguien cree que esta dictadura va a durar toda lavida? No pues, chinito. Yo soy medio brujo, ya vas a ver.Un vehículo se estaciona frente al diario, un Volkswagen amarillo delochenta. La gente ordena los escritorios. La tele suena en el fondo. Parece queestán transmitiendo un Panamericano de vóley. Se abren las portezuelas.Deben ser Chanfloque y el flaco de Corcuera. Sí, ellos son. Parecen el gordo yel flaco. Ya están entrando al edificio. Ya vienen a joder de nuevo.Bienvenido, hombre, están en su casa. Gracias, hermanito. Pasen,pasen.Un perfume barato: loción de hostal, cigarros y cebolla. Chanfloque esun hombre sucio y grueso hecho en dos piezas, piernas de alambre, un trompoadiposo. Corcuera, en cambio, es fibroso, de ojos hundidos y vidriosos, patillasa la antigua, cínico encantador de gorilas. Dos, tres, cuatro tazas de café. Nopues, hermano, mira. Ya ves como te pones, Fernandito. Hagamos las cosasbien. Todo está encaminado. Te nos pones saltón con el asunto de la planilla.Ya te dijimos que por eso ni te preocupes. De eso, de los bonos y de los canjesni te preocupes. La vaina es llevar bien esto…Ya ves ya falta poco para lareelección. Pero hay que jugársela, ju-gár-se-la, pues, hermano. No vamos amandar a la mierda todo a estas alturas. Estamos hilando fino, finito.Fernando cambia sus anteojos por otros que guarda en el cajón de suescritorio. Pasa saliva. Claro, mi Chanfloquito, por eso no se preocupen, peroya ves, acá la gente está inconforme. Ustedes son bien recibidos siempre, pero
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