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Los 'científicos' y la ideología de la revolución

Los 'científicos' y la ideología de la revolución

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Este texto es un comentario a un artículo de Claudio Lomnitz publicado en Representation.
Este texto es un comentario a un artículo de Claudio Lomnitz publicado en Representation.

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Published by: Víctor Manuel Hernández Márquez on Jul 15, 2012
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CUADERNOSFRONtERIZOS
El inconfesable encanto del racismo.
Los científcos y la ideología de la Revolución
Víctor M. Hernández Márquez*
En un arículo reciene Claudio Lomnizreconsruye el repudio revolucionario hacia laélie porrisa conocida como
los científcos
.
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 Su esis cenral es un ineno por reivindicarlesalegando que no eran an malas personas, yaque si bien la mayoría eran corrupos, lo eranano como oras capas de la élie porrisamenos visibles. Para él los
científcos
“sirvieron”como caalizadores del resenimieno socialy se convirieron en el verdadero enemigo avencer de la Revolución. Para demosrarlo,sosiene, basa ver que al senimieno hosiles un caso más de anisemiismo
sin
judíos.La idea es provocadora, aunque descansasobre premisas que analizadas en sí mismasno respaldan la conclusión e inhabilian elcorolario según el cual “el ani-semiismo jugóun papel undamenal en la ormación de laideología nacionalisa” revolucionaria.Cenraré mi discusión en res armacionesque susenan la esis cenral de Lomniz. Laprimera reere a la ambigüedad reerencialasociada al apodo del grupo. La segundaarma que el senimieno
anticientífco
“erarecuenemene más inenso que el senimienonegaivo hacia el dicador mismo”. La ercerasosiene que eran odiados como grupo,aunque individualmene eran respeados.Lomniz señala que un aspeco clave, peroignorado, del senimieno ani-cieníco, es lainesabilidad del reerene y cia a Zapaa, aLuis Cabrera, a Limanour, a Bulnes y a Aragónpara documenar el deslizamieno reerencial.Sin embargo, la ambigüedad reerencial delsobrenombre no es algo que haya pasadoinadverido para los hisoriadores del periodo.Incluso un hisoriador de las ideas, como
 
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CUADERNOSFRONtERIZOS
Leopoldo Zea, en su esudio sobre el posiivismoen México, creía necesario “disinguir enre elgrupo políico de los
científcos
que se lanzó a lalucha políica enarbolando un ideal jusicado porla ciencia posiiva, del grupo de los ‘
científcos
’, queno enían sino el nombre, y cuyo úlimo ideal eravivir del erario público”.
2
 Dado que a los érminos caegoría les esinherene un ciero grado de fucuaciónreerencial según el conexo y su hisoria, lo queocurre con el apodo
científcos
ocurre ambién conoros érminos, como
villistas
,
liberales
,
 jacobinos
,ecéera. En ese senido, el iempo de la emisiónlingüísica es un acor que aeca sensiblemene elsenido y la reerencia de un érmino de caegoría.Así como
monárquico
iene un senido y reereneparicular durane la resauración orleanisa, yoro muy disino durane la segunda república,así ambién el sobrenombre
científco
iene unsenido y un reerene durane el porriao y orodisino después de 1910. Además, el hisoriadorha de ener siempre en cuena la paricularidad delos acos de habla; de modo que cabe esperar unadierencia noable de senido y de reerene en eldecir de Limanour —el cieníco
 par excellence—
 del decir de Zapaa. Ejemplos exremos losenconramos en el iular de aquel periódico quedaba cuena del asesinao de Zapaa: “Ha mueroEmilano Zapaa y El Zapaismo”, o en aquel iularque rezaba: “Ha muero Villa, ¡Viva Villa!”Pasemos ahora a la observación en la cual Lomnizseñala que “el sínoma de la conveniencia políicadel odio hacia los
científcos
, es el hecho de que lainveniva conra los
científcos
era con recuenciamás inensa que el senimieno negaivo hacia eldicador mismo” (p. 6). Sin duda, el senimienoanicieníco respondía a la conveniencia políica(y eso explica la movilidad reerencial), pero hayoras ormas de explicar por qué ocurrió juso esoy no ora cosa. La razón más sencilla, mas no laúnica, se encuenra en la huida un ano rápida deldicador; lo cual, por consiguiene, dejó abierala dispua por el poder y pueso que la mayoríade los
científcos
permanecieron en México, noperdieron la oporunidad para inenar conservaro acrecenar sus respecivos coos de poder.Ese hecho evidene verica una regularidadpresene en las dicaduras; a saber, que su n abrenormalmene el paso a la anomia. Por eso se diceque el gobierno de un solo individuo es la ormamás primiiva de gobierno, ya que carece de unaorma “adecuada” de sucesión del poder. No essu único deeco, pueso que la preguna queHerodoo puso en boca de Oanes se escucha conigual vigencia: ¿cómo podría ser algo acerado lairanía, cuando, sin ener que rendir cuenas, leesá permiido hacer lo que quiere?Como solemos denominar “Revoluciónmexicana” a ese largo periodo de lucha por elpoder al que dio lugar el derrocamieno y elexilio de Díaz y Limanour, resula razonablepregunar por el papel que jugaron los
científcos
 durane las siguienes dos décadas. Para arribara una respuesa los hisoriadores se han dadoa la area de reconsruir los conficos que sevivieron en cada esado. En ese senido, no sepuede omar en serio la armación de Lomnizsegún la cual “incluso hoy en día denunciar a los
científcos
como el peor aspeco de la dicadurade Díaz es prácicamene un refejo Pavlovianoenre los hisoriadores Mexicanos, incluyendo aodos aquellos que reclaman una revaloración delPorriao” (p. 6).Pero Lomniz ignora que los hisoriadoresexranjeros hacen lo mismo que sus paresmexicanos. Karl Koh, por ejemplo, en lasconclusiones sobre la susiución de teodoroDehesa como gobernador del esado de Veracruz,
Como solemos denominar“Revolución mexicana” aese largo periodo de luchapor el poder al que diolugar el derrocamiento y elexilio de Díaz y Limantour,resulta razonable preguntarpor el papel que jugaronlos
científcos
durante lassiguientes dos décadas. Paraarribar a una respuesta loshistoriadores se han dadoa la tarea de reconstruir losconfictos que se vivieron encada estado.
 
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CUADERNOSFRONtERIZOS
comena: “las políicas de Madero eran la causaprincipal del desconeno del esado y del país. Noenía nada que orecer a las clases bajas; marginabaa los mismos revolucionarios que lo habían llevadoal poder; ejió alianzas con las propias élies que,según muchos, quería derrocar, pero más que concualquiera, con los ‘
científcos
’”.
3
Pasemos ahora a la úlima armación. El exocompleo dice así:En resumen, cuando se examina de cerca elmoivo del odio hacia los
científcos,
se revelasorprendenemene inesable. Eran odiados comogrupo pero a menudo en lo individual eranrespeados, ya que podrían ser muy corrupos,pero no más que oros segmenos de la mismaélie; sus docrinas eran denunciadas, peroambién acepadas; promovieron la inversiónexranjera, pero ambién lo hicieron orossegmenos de la élie nacional de la época.Y sin embargo, esa quimera se convirió enel archi-villano, el verdadero moivo, la causaúlima de la revolución
 
(p.7).Si acepamos, aunque de manera provisional,el comenario de Lomniz, parece como si elrepudio anicieníco uera un senimieno sincausa aparene. Sin embargo, a su juicio, haydos aconecimienos exernos que infuyenen la deerminación de ese senimieno:uno es el célebre caso Dreyus, el oro es laguerra hispano-esadounidense (1898). Noes necesario exenderse sobre la improbableinfuencia de esos aconecimienos, anlejanos en el iempo, de aquello que Silvesre terrazas llamó “la revuela”, pueso que elauor no apora en ningún momeno evidenciasólida que ampare su esis.Por el conrario, hay varias causas —odasellas mundanas— de ese senimienoanicieníco. L. B. Simpson da una de ellas:Los hacendados habían vivido anoiempo a uerza de présamos que el rescaaruna hipoeca era casi inaudio […] se hizoradición que ales obligaciones se cumplíansucienemene con el pago de los inereses[…] La bancarroa del sisema se hizo paenecuando José Limanour […] empezó a reclamarlas hipoecas conraadas con el Banco deMéxico, con la consecuencia de que losenurecidos hacendados decidieran ayudar aFrancisco Madero […] probablemene con laesperanza de que no raicionaría a su clase.
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¿Cuános y cuáles hacendados apoyarona Madero por ese moivo? Las respuesasse encuenran en lo que ocurrió en cadaesado. Si se empieza por Chihuahua, dondeiniciaron los primeros levanamienos y elprimer apoyo armado a Madero, la respuesaes negaiva, ya que a Luis terrazas como a suyerno Enrique Creel —quienes osenaban elpoder económico y políico en la región—, seles suele idenicar como
científcos
a pesar deconar con pocos rasgos para ello (si por alse eniende políico con ideas posiivisas). En

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