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EL RETORNO DE LOS DIOSESEl libro mas apasionante de Von Däniken sobre lapresencia de extraterrestres en la antigüedadERICH VON DÄNIKEN
 
alcanzó la fama en la década delos 70 con sus célebres libros
Recuerdos del futuro 
y
Regreso a las estrellas,
a los que siguió
El oro de los dioses 
y más recientemente
Los ojos de la esfinge,
entre susmuchos títulos publicados. En la actualidad continúa susinvestigaciones desde su residencia en Suiza, y siguedefendiendo ardientemente la realidad de visitas extra-terrestres en la Antigüedad.
 
Pero, en realidad (y esto lo sabe todo teólogo que llevealgunos años de estudios), todo esto es falso. Esos «textosoriginales», que son un rico filón para especulacionesteológicas, no existen en realidad. ¿Qué es lo que tenemosrealmente? Unas copias que, sin excepción, se realizaronentre los siglos iv y x después de Cristo. Y todas estascopias (unas 1.500 en total) están tomadas de copiasanteriores, y ninguna copia es exactamente igual a otra. Sehan contado más de 80.000 discrepancias textuales. Noexiste una sola página de estos supuestos «textosoriginales» que no contenga contradicciones. De copia acopia, los copistas alteraban los versículos, pensando queellos entendían mejor su significado y que eran capaces deexpresarlo de una manera que se adaptaba mejor a las necesidades de su época.
 
Estos «textos bíblicos originales» están plagados de errores que no es difícil poner al descubierto. El másconocido, el
Codex Sinaiticus 
(que, como el
Codex Vaticanus,
data del siglo iv d. C), fue descubierto en 1844en el monasterio del Sinaí. Contiene más de 16.000 correcciones realizadas por siete manos diferentes.
 
Extracto del texto
 
Título original:
 
DERJÜNGSTE TAG HAT LÁNGST BEGONNEN
 
Traducido por: ALEJANDRO PAREJA
 
 © 1995, by C. Bertelsmann Verlag GmbH, München © 1997, de la traducción, Edorial EDAE. S. A.it © 1997, Editorial EDAE S.A.
 
Índice
Derechos de ilustraciones1. LA PIEDRA SAGRADA DE BERLITZ
 
2. LA CONFUSIÓN TEXTUAL
 
¿Textos originales?
 
Contradicciones incontables
 
Un don del cielo
 
Eva y el ovni 
 
¿Simples leyendas?
 
Disputas celestiales 
 
El zoológico de Frankenstein
 
La luz para el arca
 
El asunto del diluvio
 
Otro punto de vista
 
Los ángeles hambrientos de sexo
 
La ciencia y la teología
 
La selección correcta
 
Cómo seleccionar 
 
Otra vez Enoc
 
La crónica de un testigo de vista 
 
Cuando los ángeles se amotinan 
 
Una ascensión algo agitada 
 
1
 
 23. EL REGRESO DE LOS DIOSES
 
El Apocalipsis
 
Profetas de nuestros tiempos
 
Creyentes y no creyentes
 
¿Fue Jesús el Mesías?
 
El Mesías del islam
 
¡Alabadas sean las estrellas!
 
La Edad de Oro
 
La guerra de las galaxias 
 
La ciencia antigua
 
Fechas imposibles 
 
El karma sigue siendo eterno 
 
Esperando al super Buda
 
Coartadas psicológicas
 
Semillas del cielo
 
Dioses de ayer, dioses de mañana
 
¿Quién regresará?
 
¡Adiós, papá! 
 
La exegesis a lo largo de los siglos 
 
Trastocar los valores antiguos 
 
Las semillas arrojan frutos
 
El regreso bajo otras formas
 
4. LOCALIZANDO LA VERDAD
 
El mensaje del gen
 
Máquinas para hacernos transparentes..
 
No es de este mundo 
 
El gorrión del jurásico 
 
La inteligencia artificial
 
¿Mal de la cabeza?
 
¿Bien de la cabeza, después de todo?
 
Las personas «anilladas»
 
Un caballo de Troya
 
Híbridos del futuro
 
¿Programados en falso?
 
La BIET fuera de Europa
 
Sometimiento a la censura 
 
5. EL GRAN ENGAÑO: LA CONSPIRACIÓN DE SILENCIO Y LAS ÚLTIMAS INVESTIGACIONES
 
El que abre los caminos
 
La noticia sensacional, ocultada
 
El conocimiento de los antiguos
 
Calculando la antigüedad de la Esfinge
 
Desacreditando a Gantenbrink
 
Un
error erudito 
 
Derrochando la confianza
Derechos de ilustraciones
Agradecemos a las siguientes personas e instituciones el permiso de reproducir sus ilustraciones:
 
Erich von Dániken, 1, 2, 5, 7, 8, 9, 10 11, 12, 13, 14, 15, 17, 18, 19, 22, 23, 28; Rudolf Eckhardt, 3, 4; RudolfGantenbrink, 20, 21, 25, 26, 31; Martin Lüthi, 30; NASA, Washington DC, 6; Bernd Poser, 16; Bruno Senger,29; Phil Payter Graphics, 24.
 
La piedra sagrada de Berlitz
QUERIDO LECTOR, antes de abordar el tema principal de mi libro, te presentaré un relato breve, aunquealgo fantasioso, que (como espero que quede claro) tiene cierta relevancia para mis tesis.
 
El relato transcurre en el futuro, después de alguna catástrofe inmensa en la que ha perecido el mundo queconocemos. Los descendientes de los supervivientes intentan comprender las épocas pasadas de lacivilización, estudiando restos tales como un sencillo ordenador traductor Berlitz, y crean una mitología y unareligión inevitablemente equivocadas. Como todas las ideas religiosas, las suyas se sustentan en un núcleo deverdad, pero están tan cargadas de supuestos falsos y de interpolaciones basadas en su propia experiencia yen su propia ignorancia, que la verdad sencilla y evidente queda velada cada vez más en el misterio.
 
En el monasterio del Sagrado Berlitz, los muchachos ingresaban como novicios a los quince años de edad.Aquel año concreto sólo asistían a la ceremonia ocho chicos y diez muchachas. El abad se refirió conpreocupación al número reducido de «nacimientos». La mayoría se habían criado en el recinto del monasterio;sus padres trabajaban allí, sirviendo al Sagrado Berlitz. Aparte de los hermanos y hermanas legos, había
 
 3también recogedores de bayas, cazadores y artesanos de todo tipo, además de comadronas y curanderos.Todos trabajaban juntos en la maravillosa tarea de traer al
 
mundo tantos niños como fuera posible y de criarlossanos y fuertes. Desde la Gran Devastación, las comunidades humanas de la zona eran pocas y dispersas; elabad sospechaba que sus antepasados habían sido quizá los únicos supervivientes.
 
Nadie, ni siquiera el propio abad, que era un erudito, ni su Consejo de Sabios, sabía qué había sucedido enla Gran Devastación. Algunos opinaban que las gentes de aquellos tiempos habían poseído armas terribles yque se habían aniquilado los unos a los otros. Pero esta opinión no tenía muchos partidarios. Era difícilimaginar la existencia de unas armas tan devastadoras. Por otra parte, la tradición afirmaba que aquellasgentes de la Antigüedad habían sido felices y habían disfrutado de gran abundancia y prosperidad. ¿Por quéiban a hacerse la guerra, entonces? No era lógico. Una posibilidad más probable, que se discutió en el Consejode Sabios, era que alguna enfermedad misteriosa hubiera diezmado a la humanidad. Pero esta teoría tampocose mantenía en pie, pues estaba reñida con las tradiciones que se remontaban a las primeras generacionesposteriores a la Gran Devastación.
 
Los tres padres antiguos y las tres madres antiguas que lograron sobrevivir a la Gran Devastación habíancontado a sus hijos que la catástrofe les había caído encima de manera repentina una tarde tranquila. Laveracidad de estas relaciones era incuestionable. Las habían escrito los hijos de los antiguos en el santo
Libro de los Patriarcas.
Todos los niños del monasterio del Sagrado Berlitz conocían la Canción de la Perdición, quecantaba el abad todos los años en la Noche del Recuerdo. Era el único texto que se conservaba de los tiemposantiguos.
 
Yo, Gottfried Skaya, nacido el 12 de julio de 1984 en Basilea del Rin, con mi esposa y con mis amigos,Ulrich Dopatka y Johan Fiebag, con las esposas de éstos y con nuestra hija Silvia, salimos a practicar elmontañismo en los montes del Oberland de Berna.
 
Como ya pasaba de las seis de la tarde, en la bajada del monte Jungfrau tomamos un atajo y pasamos porlos túneles del ferrocarril del Jungfrau. Debido a unas obras en la cumbre, ya no pasaban más trenes al valle aesa hora.
 
De pronto, la tierra tembló y algunas partes del techo de granito del túnel cayeron a las vías. Estábamosaterrorizados, y Johan, que
 
era geólogo, nos hizo meternos a todos en un nicho rocoso. Cuando creíamos queel terrible episodio habla terminado empezó a escucharse un tronar inmenso. Parecía que el suelo se disolvíabajo nuestros pies, oíamos un fragor terrible, peor que cualquier tormenta. A treinta metros por delante denosotros se hundió el muro inferior del túnel. Después se hizo el silencio.
 
Johan opinaba que se trataba de una erupción volcánica, cosa muy improbable en aquella zona, o de unterremoto. Tuvimos que ascender una ladera empinada para alcanzar la salida superior del túnel.
 
Cuando nos faltaban algunos metros para llegar a la salida empezamos a oír el ruido. No tengo palabraspara describir estas fuerzas desatadas de la naturaleza. Al principio, el viento arrastraba nieve y bloques dehielo ante la boca del túnel; después pasaron árboles, peñascos y tejados enteros de los hoteles del valleinferior. Sonaban estampidos y explosiones como no las han conocido nunca los oídos humanos. El vientorugía y bramaba, ululaba y retumbaba; todo volaba por los aires, todo era arrastrado a mil metros de altura yvolvía a caer. La tierra temblaba, los elementos tronaban. Los acantilados de granito se abrían como cajas decartón. Nosotros estábamos protegidos de la espantosa tormenta gracias a que nos encontrábamos dentro deun túnel cuya abertura inferior estaba llena de escombros. ¡Gracias sean dadas a Dios Todopoderoso!
 
Los vientos terribles prosiguieron durante 37 horas. No nos quedaban fuerzas; yacíamos en nuestro refugio,acurrucados y apáticos, con los brazos entrelazados. Lo único que deseábamos era que nos cayese encima lamontaña. Nadie se puede imaginar cuánto sufrimos.
 
Después llegó el agua. Entre el rugido y el estruendo de los vientos
 
oímos de pronto un trueno impetuoso.Era como un torrente y una catarata de océanos sin fin. Fuentes gigantescas arrojaban agua, borboteaban,silbaban y azotaban los acantilados. Como el mar que azota la costa en una tormenta, sucesivas montañas deolas erguían la enorme cabeza y caían unas sobre otras, tronando en el valle, formando inmensos remolinosque absorbían toda la vida y la sumían en las profundidades. Parecía que todas las aguas de la tierra sehabían sumado a una majestuosa inundación. Queriamos morir, y gritábamos aterrorizados con los pulmones apunto de estallar.
 
El agua retumbó durante ocho horas; después, los vientos se calmaron, los quejidos de la naturaleza seacallaron y todo quedó en silencio. Destrozados por este tormento, sin habla por el dolor, nos miramos a losojos los unos a los otros. Al fin, Johan subió a gatas hasta la pequeña abertura que quedaba en lo alto de lasalida del túnel. Le oi sollozar terriblemente y subí a su lado a duras penas. El espectáculo que contemplaronmis ojos me dejó atónito. Mis sentimientos más profundos quedaron hechos trizas. Yo también me eché a lloraramargamente: nuestro mundo había dejado de existir.
 
Las cumbres de las montañas habían quedado allanadas, como alisadas por una lima gigantesca. No habíahielo ni nieve en ninguna parte, ni tampoco nada de verde. Los acantilados mojados relucían bajo una luzdesnuda y parda. No se veía el sol, y abajo, en el valle, donde había estado la ciudad balnearia de Grindelwald,sólo se veían las olas de un enorme lago.
 
Esto sucedió en el año 2016 del calendario cristiano. No sabemos si alguien más sobrevivió a la GranDevastación. Tampoco sabemos qué sucedió. ¡Que Dios Todopoderoso nos proteja!
 
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