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Carmen Bernand y Serge Gruzinski. De la Idolatría. Una arqueología de las ciencias religiosas

Carmen Bernand y Serge Gruzinski. De la Idolatría. Una arqueología de las ciencias religiosas

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De la Idolatría.
Una arqueología de las ciencias religiosas
Carmen Bernand y Serge Gruzinski.

A partir del arribo de los españoles al Nuevo Mundo, Europa concibe la posibilidad de implantar en América sus conceptos y categorías religiosas, a la vez que intenta reproducir en ella su forma de vida. En esta obra, guiadas por los cronistas españoles o mestizos nobles, nos adentramos en el mundo americano para iniciar un viaje que se prolonga aun después del Siglo de las Luces y mediante el cual confrontamos los conceptos renacentistas con los de una civilización muy distinta.
Encontramos aquí diferentes actitudes respecto de lo que se entiende por idolatría, desde la rigurosa red teórica lascasiana -que encuentra gran correspondencia entre la idolatría americana y los ritos y cultos paganos precristianos-, hasta la valiosa empresa neoplatónica que lleva a cabo 'el Inca' Garcilazo de la Vega, al rehabilitar los ritos y creencias americanos y socavar el monopolio de la "verdadera religión"; desde la obsesiva red inquisitorial que se empieza a tender en México, a principios del siglo XVII, sobre los indios -cuyas prácticas religiosas se consideran una doctrina hipócritamente disfrazada y peligrosamente sincrética dirigida por el demonio-, hasta la actitud más bien pragmática de sus contemporáneos peruanos, misioneros para quienes la idolatría se opone a la ciencia antes que a la religión. También encontramos que la caducidad del término "idolatría" se remite al siglo XVIII y que son los pensadores independentistas quienes primero ven en la civilización mexica la verdadera religión cristiana en tierras americanas.
De la Idolatría.
Una arqueología de las ciencias religiosas
Carmen Bernand y Serge Gruzinski.

A partir del arribo de los españoles al Nuevo Mundo, Europa concibe la posibilidad de implantar en América sus conceptos y categorías religiosas, a la vez que intenta reproducir en ella su forma de vida. En esta obra, guiadas por los cronistas españoles o mestizos nobles, nos adentramos en el mundo americano para iniciar un viaje que se prolonga aun después del Siglo de las Luces y mediante el cual confrontamos los conceptos renacentistas con los de una civilización muy distinta.
Encontramos aquí diferentes actitudes respecto de lo que se entiende por idolatría, desde la rigurosa red teórica lascasiana -que encuentra gran correspondencia entre la idolatría americana y los ritos y cultos paganos precristianos-, hasta la valiosa empresa neoplatónica que lleva a cabo 'el Inca' Garcilazo de la Vega, al rehabilitar los ritos y creencias americanos y socavar el monopolio de la "verdadera religión"; desde la obsesiva red inquisitorial que se empieza a tender en México, a principios del siglo XVII, sobre los indios -cuyas prácticas religiosas se consideran una doctrina hipócritamente disfrazada y peligrosamente sincrética dirigida por el demonio-, hasta la actitud más bien pragmática de sus contemporáneos peruanos, misioneros para quienes la idolatría se opone a la ciencia antes que a la religión. También encontramos que la caducidad del término "idolatría" se remite al siglo XVIII y que son los pensadores independentistas quienes primero ven en la civilización mexica la verdadera religión cristiana en tierras americanas.

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02/27/2014

pdf

text

original

 
..
.
Tradu
cción
de
·
DIANASÁNCHEZ
F.
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Una
arqueología
de
las
ciencias
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FONDODE
CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
.
TifiClA
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R
IDAO
CATCUC.
~
O 
Call
E
SISTEMA DE
BIBLI
OTF.CAS
 
Primera
edidónen
francés, 1
988Prim
e
raedldón
en
español,1992
t
ulo original:
De l'idolá!JV.
Um
arda«!logie
des
sdmces
religiet"'.J
e
1988,
EomoNS
oo
SiUIL
ISBN
2-02-010255·2
O.R.0
1992,F
ONDO
O!CoL
TullA
EcoNÓ
MICA
,
S.
A.
0€
C.
V.
Carretera
Picach
o - ~u
sco
227;14200
México,
O:
F.
ISBN
968-1&3774-7
Impreso
en
México
PREFACIO
"La
mayorcosa después
de
lacreación
del
mundo
,
sacand
o
laencamación
y
muert
e
del que
lo
crió
,esel
descubrimient
odeIndias",
apunta
un
cronista
españo
l
del
siglo
XVI,
ex
presand
o así
en
el
lenguaje
de
su
tiempo
elefecto
inaudito
deun
ac
ontecimien
to
--de
sc
ubrimient
o
pero
tambiénco
nqui
sta
y
explotación del
Nuevo
Mundo--
que
constituye
un hit
o esencial
y,
sobretocio,
re
lativamente descuidado
de
nu
estra
modernidad.
Conviene,
pu
esrestituirleel
lugarquelecorresponde
e
ntr
e
1520
y
1650,
entr
e
t>
lRenacimie
nto
y
laépoca
clásica,
abandonandouna
vi
sión
de
seen·
trada
enexceso,eincluso hexagonal,
de
la
historia
de
Occ
ide.ntc.
Tal
es
el
primer
objeto
de
este ensayo.Desde luego,sabemos
que
laexperiencia
ameri
ca
nahizo retro
ceder
l
os
límite
sdel
mund
o
conocido
al
abrirsobre
un
nu
evo
continenteel
horizo
nte
occidental; sabemostambién
queaportó
una
riqueza
mat
erialcuya
pu
esta
en
c
ir
culaciónestimulóeldes arrollo
de
los capitalismoseuropeos.
Tambi
én se ha
queridoatri
buirle los
balbu
ceos
de
un
humanismoco
mprom
etidoen
la
defensa
de
los
dere
chos
del
h
omb
re olos o
genes
de
la
etnografia.
Pero
estoequivale
de
nue
vo, y sie
mpr
e, a
hac
er
de
la
experiencia
americana
un
complemento,
un
suplemento,
un
amarginalidad
indign
ante
(la
matanza
de
losindios)o
ed
ifica
nt
e(LasCasas
contraelgenoc
idio)
qu
eoscurecela silueta n
egra
--<:omosu leye
nd
a-
de
una
España a
la
qu
e se
imagina
hundid
a en
una
co
ntin
ua
<le-
cadencia.Po
rqu
e
la
s
guerrasqu
e opusieronaE
spaña
conlasgran
des
poten
cias
europ
eas
y
el
papel
que
des
emp
eñaron
éstas(FranciaeIngl
ate
rraen
especial) sumieron
en
elolvidoel
interés
crucial
de
losescritos
sobre
las
I n d i
a.~
Occidentales.
Nonos
correspo
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ciomorals
v
de
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·..Jost
ex
tos ylosauto ressobrelo
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1
era
ve
:-
,1rrumpe
en
lahistoria
de
Europa.
Es
c
iert
o
c¡u
elos
europ
eossabían
dela
existencia
de
otros
pueblos,deotrasculturas, antesdeldescubrimientodeAmérica.
Pero
el
hec
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es
que
t
ocó
al
..:>s
españoles,
para
b
ie
no
para
mal,
darcuenta
de
la existencia
de un
a alte
ridad
c¡ue
no
podía
sup
rimirse
ni
expulsarse y
con
la cual
había
qu
e
tran
sigir
(pues
losindios
eran
l
egalmente
sujetoslibres y
no
esclavos).Menos
co
no
cido
quizá q
ue
esa
experiencia americana
fue elorigende
una
gigantesca
opera
ción
de du
plicaciónqueconsistió
en
reproducir
sobre
sueloamericano,
adaptánd
olasy
ha
cie
nd
o
7
\.
 
8 PREFACIO
ajustes avecesconsid
erab
les,lasinstituciones,lasleyes,lascr
ee
ncias ylas
prá
cticas
de
la
E
ur
opamedievaly
modern
a. Seig
nora
generalm
e
nte qu
ela"co
nqui
sta espiritual"
de
los
indio
s
del
Nuevo
Mundo
se apoyóenestrategias
altament
ecomplejas,basadas en
laco
nqui
sta
de
los
cuerpos
yladifusión
de
la
imagengrabada
,
pin
tada
oescenificada, y
que
int
entó
la
creación
deunhombrenu
evo
aJ
que
imaginaba
exento
delospecados del Viejoy
del
Nuevo Mundo.
Pero
no
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ecordarque
estelaboratorio
de
la
mod
e
rni
dad
,
la
América
hi
spánica, nostiende elespejo
de
nuestra
historia,
un
espejomásesclarece
dor
cua
nto
sdefonnante.
Américasirv
paralelame
nte
co
mo
objeto,
como
ba
n
co
depmebas
para
vastasempresas intel
ect
uales.
Una
de
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proyec
ción
so
br
eestos
mund
os
nu
evos
de
un
co
njuntode
categorías religiosas
tomada
sdelaherencia
delpaganismo antiguo
y
de
la
escolásti
<:a;.
medievaly
qu
esepolarizaron
en
torno
al
co
n
cep
tode idolatría.Este esel
segundo
o
bj
eto
deeste trabajo.
Portodo
ello,no
podemosdi
soc
iar experienciaamericana
yoccidentalización.Másexact
amente,
la
oc
cidentalización
--con
cebida
como
el
efectoal
argo
plazo
de
lassociedades y lasculturasoccidentales sobre América y
el
mundo--
tiene
sus raíces
en
dichaexperiencia.
La
occide
ntalizaciónsemue\le
en
registrosmúltiples:políticos,sociales,
econó
micos,culturales.Enestesen
tido
,
el
fenómeno
estáindisociableme
nte
ligado ala evolución del
pensamiento
occ
identa
l.
Intentaremos
,
pues
,a
partir
dela e
xp
e
ri
encia
amer
icana,
ex
plorar
la
maneraco
moel
Occidenteletrad
o se e
mp
ó
en cap
t
ar
los
mundo
sexóticos
que entraban
ensuó
rbita
,
int
e
ntand
o su
je
tarl
os
a
esquemas,
asiste
ma
sdeinterpretacióno,
mejor
dicho,aredes
quepudieran
a
la
vez
ha
cerlosaccesi
bl
es y
someter
losasusdesignios.
La
América
india
fue,
desde
luego,a
todo
lo largo delsiglo
XVI,
el
terr
eno
de predi
lección
de
esa e
mpr
esaintelect
ua
ly
co
lonial.Veremosqueestos ins
trum
e
nto
ssiempreenacción, estas
rede
s,
reducen
yaprisio
nan,
aunque
ll
eguen
a
crear
objetos
nu
evos:lasidolatríasm
ex
i-
c
ana
y
peruana.
Veremost
ambién
mo
,
para
Occide
nte
, esoso
bjeto
s sustituye
ron
a
la
s
rea
li
dades
pl
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lesy s
ing
ul
ares
que
enco
ntr
ó éste
en
sucamino.Dicholocual,sería
erróneopen
sar
que
las "redes" encues
ti
ónfuncionaronexactamente
como
pan-
tallaso
pa
cas. Conel paso
del
tiempo,sufrieronalteracionespro fundas:sed
esp
lega
ron una
vez
m{tS
en
torno
a nueva
s-
articulaciones,semodifi
caro
nydesplazaron al
co
ntacto con la
experiencia
en
elterreno
yconlossistemas
depensamiento
qu
esesucedie
ron
enla
Europa moderna.
Pero asimismo,
por
un
curiosoefecto
dereb
ote,
como
igllal
número
deestratos sucesivos,
contribu
yeron a
que
el
pensa
mi
ento
occidentalseinstalarayarraigara
en
'
PREFACIO
9
un
enfoque
de
lo real
que
se
empeñ
a
en
disce
rnir
y circunscri
bir
lo
que
se
ha
convenido
en
llamarel
dominio
de
loreligioso.
Un
do
miniocu
ya
evidencia
y
positividadse
imp
onen
co
n
mayor
fuerzac
uanto
más
se
borraron,
r
ec
h
aza
rono
abandonaron
los
postu
l
ados
teológicos
que
permitieron
concebirlo.Son estasrecaídas paradójicaslas
que
no
sinteresan aquí,
en
particular
las
queadop
tan
la
fonna
de
la
antr
opol
og
íareligiosaydela historia
de
las religiones.Es,pues,
una
re
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ex
iónsobrelosespeso
re
s
de
un
campo
-epistemológico
o,
más exactame
nt
e,
so
br
ela co
ntinuidad
ylacon-solidación
de
una
estructuraciónsi
ngular
delsaberlo
que
constitu
ye
el
ter
cero
yúltimoobjeto
de
estaspáginas.
Una arque
ología
en
c
ierta
forma.Pero
un
a
arqueo
l
ogía
me
no
s
pr
eocupada
por
deducir mpturas
-ala
manera
de
MichelFoucaul
t-
qu
e
por
cap
tarde
quémanera
lasciencias
hum
a
na
sy socialesmantuvieron, o incluso restablecieronasu
man
era, elprincipio
deuna
trascen
denciaquehabían
deja
do
vacío
enotros
sitios.Cualquier
red
estan peligrosaco
mo
inevitable:la
que
ahora
examinaremosensuconstitución,inflexiones ymetamorfosis
atrapa
en
susmallas alobservador
tant
o omás
que
alobservado.Aveces nosobliga incluso autilizar términos
de
los
que
desearíamos des
ha
c
ernos
,aexpresarnosre
curriendo
a esquemas cuyo desgaste
y
fragilidad
hemos
denun
cia
do
.
Hem
ostratado
de
reducir
esaparadojasin
poder
eliminarla pues no esposible,amenos
que pequemos
de
hermeti
smoo
de
ha
blar
en je
rga
,despreciar
un
vocabulario
tan
famili
ar quepare
ceevidente.Conalgunos términosel desgastees
tan
flagrante
qu
eresultainofensivo.
La
úkllatria
noes actualmente
para
nosotros
más
que una
variante
de
la pa
sión,
un
si
nónimo
enve
jecido
deadu
la
ción,y el
ídolo
lo
un
a es
tr
ella
de
paso,ladi versi
ónde
un
momento
ode
una
generación
..Para
otros,
el
desgaste esmásinsidioso.
Es
elcasode
religión
y
religWso.
Estosconceptossiguen
teniendo
autoridady
co
nservan
un
sitio
de
elecciónenlosmedios masivosylaculturaasí como
en
elmicrocosmos "en c
ri
sis"
de
las ciencias
human
as:
hi
storia,antropologíaysociol
ogía
confundidas.Aunque,
¿por
cuá
nto
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mp
om
ás?
Para
medir
elsignificadode esto,para
ex
pl
ora
rlaidolatríae
int
er
rogarno
s so
br
e
la
sfuentes
y
las
parad
ojasde
laantropología
religiosa,
hemos el
egidoelviaje.Unviajep
or
la
Am
érica
de
losindiosy
de
los españoles,delos
mund
osprehispánicos,
de
los conquistadores y
~ronistas.
Una
América
que
seen
ca
balga
avecessobre
China
y
Africay
en
la que
se
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de
nuestro
r
ecorr
ido,al
que
se
ju
zgaráquizá demasia
dolent
oavecesy otrasdemas
iado
rápido,seagotarán etapas,se olvidaránotras,se desc
uidarán
estaciones a
propósito
yse
perde
rán pistas eneltranscurso.P
ero
ésos
son
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es
go
s
deun
viaje.

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