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7Compatibles y necesarios
Se ha discutido mucho sobre qui
é
n debe hacerse cargode la Educaci
ó
n Sexual,aunque sinceramente creemosque esa
pol
é
mica es est
é
ril
.Todos y todas hacemosfalta.Lo importante es que cada cu
á
l sepa jugar supapel y no entremos en rivalidades o en competencia.Aqu
í
lo importante es que como educadores o educa-doras seamos conscientes de qu
é
 
papel
es el
que noscorresponde jugar
.De un lado,no somos ni su profe-sorado,ni sus padres o madres,ni somos profesionalesde la sexolog
í
a.Adem
á
s,por otra parte,tampocopuede ser nuestra intenci
ó
n "quedarnos" con laEducaci
ó
n Sexual.Entonces,
¿
qu
é
podemos hacer?.
¡
Mucho y muy importante!.Nuestras intervenciones pueden darse tanto en el
á
mbito del ocio y el tiempo libre como dentro de uncentro escolar,luego tanto en un caso como en otro,habremos de situarnos de manera adecuada y enambos procurar que
nuestras intervenciones
sean
unfin en s
í
mismo
pero,y esto es muy importante,
tam-bi
é
n un medio
.Queremos decir que,por supuesto,se trata de que chi-cos y chicas aprendan en nuestras sesiones
¡
cu
á
ntom
á
s,mejor!.Pero tambi
é
n se trata de que nuestrasintervenciones propicien que haya
¡
m
á
s educaci
ó
nsexual!
.Esto es,que las familias,el profesorado uotros agentes sociales "hagan m
á
s" gracias a nuestrasintervenciones y no,lo contrario,que "dejen de hacer"aprovechando que ya hay quien se encarga.Por eso es importante lo de ubicarse,sabemos que pormuy bien que hagamos nuestras sesiones de educaci
ó
nsexual,y sea en el momento evolutivo que sea,siempreser
á
m
á
s lo que dejemos por trabajar que lo quepudi
é
ramos considerar "resuelto".Por eso creemosque
la calidad
de nuestras intervenciones tambi
é
n est
á
en la medida en que
faciliten o propicien
que otrosjueguen su papel.
APRENDIENDO A APRENDER
Imaginemos por un momento que fu
é
ramos capaces dehacer unas sesiones de educaci
ó
n sexual tan espectacu-lares que chicos y chicas se quedaran con la sensaci
ó
nde que han aprendido todo lo importante.
¿
Qu
é
habr
í
-amos logrado?
.Probablemente poco o muy poco.Imaginemos,adem
á
s,que se van con la impresi
ó
n deque como con nosotros o nosotras no se aprende connadie,
¿
qu
é
lograr
í
amos con esto?.Todav
í
a menos.Queremos decir que lo realmente bueno no es que sal-gan pensando que "ya lo saben todo",sino que "de todoesto siempre
hay que seguir aprendiendo
".
¡
Vaya!.Quequiz
á
s sea m
á
s educativo sembrarles inquietudes poraprender,que saciar toda su curiosidad de un golpe.Resolverlo todo puede que ayude a nuestro "ego",peroes m
á
s dudoso que ayude al chico o la chica que est
á
aprendiendo y que tiene que crecer.Al fin y al cabo,
crecer
en lo personal tiene que ver con
ser capaz detomar decisiones
por uno mismo o por una misma.Y
 
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no olvidemos que no es lo mismo resolver "d
ó
nde est
á
el cl
í
toris" o "si es bueno o malo el sexo oral".Nuestropapel en muchos casos est
á
m
á
s pr
ó
ximo a ayudar a"encontrar repuestas" que a darlas.Que crean adem
á
s que somos la mejor referencia,vol-ver
á
a alimentar nuestra autoestima pero,
¿
qu
é
pasa-r
á
cuando surjan nuevas dudas y nosotros o nosotrasya no estemos?,
¿
qu
é
hemos mejorado,si desvaloriza-mos lo que se puede aprender por "otros lados":profe-sorado,familias,medios de comunicaci
ó
n
?.
¿
Noser
í
a mejor
que cada chico o cada chica se conviertaen su principal fuente
?.Que aprenda a aprender,quesepa escuchar a unos y a otros,que lea,que pregunte,y que vaya construyendo sus propios aprendizajes.
¡
Seguro que todos y todas tienen algo que aportar!.Y,dicho sea de paso,esto no nos resta ni gota de
legi-timidad
,todo lo contrario:
nos la otorga
.Insistimos,para intentar lograr compatibilidades entre los distin-tos agentes educativos,el primer paso es lograr que elchico o la chica se convierta en el motor de su propioaprendizaje.Que sea tambi
é
n el protagonista de esto.
SIN PRETENDER SER PROFESIONALES DELA SEXOLOG
Í
A
Somos educadores y educadoras,ni m
á
s ni menos,portanto no tenemos por qu
é
pretender ser sex
ó
logos osex
ó
logas.Ni tener que saberlo todo.Cada cual en supapel,y probablemente el nuestro sea
m
á
s el de"mediador"
,en medio entre usuarios y recursos,entrechicos o chicas y profesionales o familias.Tendiendopuentes,facilitando tareas y aproximando a unos yotros.Claro que no ser un profesional de la sexolog
í
a no sig-nifica poder hacer educaci
ó
n sexual de cualquiermanera,o s
ó
lo amparados por la buena voluntad y"las ganas".Ni mucho menos.Hace falta unos
m
í
ni-mos de sexolog
í
a y de pedagog
í
a
para que nuestrasintervenciones merezcan la pena y vayan en la direc-ci
ó
n de lo que queremos conseguir.En dos cap
í
tulosanteriores hemos hablado de estos m
í
nimos,as
í
que noqueremos insistir.S
í
que tenemos que tener claro que,cuando trabaja-mos con un grupo,
é
ste no nos examina.Que hay cosasque
podemos "no saber"
,sin que nuestra intervenci
ó
npierda un
á
pice de calidad.
¿
Por qu
é
deber
í
amossaberlo todo?
¡
Hasta ah
í
pod
í
amos llegar!.Pero,naturalmente,vuelven a salir los m
í
nimos.Y eneste caso lo que s
í
debemos
saber
es
"lo que no sabe-mos"
.Conocer cu
á
les son nuestras limitaciones y hastad
ó
nde llega la informaci
ó
n que tenemos.Tambi
é
n dis-tinguir entre lo que son hechos,suposiciones y opinio-nes,para as
í
procurar manejarnos s
ó
lo con lo prime-ro.En conclusi
ó
n:se puede decir "no lo s
é
" y hacerbuena Educaci
ó
n Sexual.La
mala Educaci
ó
n Sexual
consiste en
"inventar" res-puestas
sobre la marcha.Dejando la sensaci
ó
n,ade-m
á
s,de que "hay que saberlo todo" y de que si no sesabe,hay que disimular.Cuando se supon
í
a que uno delos objetivos de la Educaci
ó
n Sexual era lograr quechicos y chicas se mostraran como son,acept
á
ndosetal y como son.
¡
Y hay quien lo quiere lograr presen-tando un modelo que finge y disimula!.Ese modelo,adem
á
s,pretende ser perfecto:sabi
é
ndolotodo.Con lo cual,adem
á
s,promueve otro l
í
o,el de darla sensaci
ó
n de que para disfrutar hay que ser perfec-to.Cayendo as
í
en dos trampas a la vez.Primero por-que
no es preciso saberlo todo
para disfrutar de lasexualidad y la er
ó
tica.Y segundo porque
nadie esperfecto
y pretenderlo se torna imposible y,por tanto,frustrante.Otra cosa que s
í
debemos saber,como mediadores ymediadoras,es hacia d
ó
nde o hacia qui
é
n vamos a
derivar ciertas demandas
.Cuando nos pregunten algoque no sepamos,cuando nos pidan consejo sobred
ó
nde acudir a consultar,sobre c
ó
mo acceder a "lapostcoital",qu
é
recursos se disponen en la zona
Esas respuestas s
í
que tenemos que tenerlas.Creemos que por eso,antes de cualquier intervenci
ó
n,es preciso
conocer "c
ó
mo est
á
la ZONA"
,acudir alcentro de informaci
ó
n juvenil o al centro de salud,odonde haga falta y lograr un peque
ñ
o mapa de recur-sos.No olvidemos que muchas veces chicos y chicas
 
59
acudir
á
n a esos recursos gracias a que nosotros onosotras les habremos motivado o sensibilizado ennuestras sesiones sobre lo conveniente de hacer uso deellos.
Nuestra calidad
como mediadores o mediadoras est
á
directamente
relacionada con la calidad del recurso
al que derivamos.Es decir,que si mandamos a unchico o una chica a un recurso donde despu
é
s no levan a atender como esperaba,a lo mejor es que nosomos tan buenos educadores.Por eso no basta conconocer que el recurso existe.Para hacer bien nuestrotrabajo,adem
á
s,hay que conocer c
ó
mo funciona para,as
í
,obrar en consecuencia o advertir al posible usua-rio.Mediar es algo m
á
s que tener un buen directorio.
COLABORANDO CON LA FAMILIA
Evidentemente las familias tienen un trozo del pastelde la Educaci
ó
n Sexual y hemos de ser conscientes deello.Es m
á
s,debemos situarnos como que
comparti-mos los mismos objetivos
.Lo cual es bastante m
á
sreal de lo que parece.Creemos que familias que est
é
n
en contra
de la Educaci
ó
n Sexual hay pocas y que,por lo tanto,carece de sentido situarlas como unaespecie de
enemigo
al que hubiera que sortear parapoder hacer Educaci
ó
n Sexual.Si somos conscientes de que la Educaci
ó
n Sexual quese recibe en las familias es muy importante,sin duda,lo que debemos procurar es
colaborar con ellas
.Yasabemos que se educa con lo que se habla y con lo quese calla,con lo que se permite y lo que se niega,con eltono de las palabras...Por lo tanto no nos puede darigual que en el
á
mbito de la familia el tema est
é
resuelto de un modo u otro.Adem
á
s,hay veces que
la familia no es consciente dela influencia
que pueden tener determinados gestos osilencios o que tiene dificultades para abordar el temadel modo que ellos consideran adecuado.Por todo ellonos gustar
í
a que nuestras intervenciones tuvieran ecoy llegaran hasta las familias.Es m
á
s,cuando las sesio-nes de Educaci
ó
n Sexual acaban convirti
é
ndose enuna especie de
secreto
de grupo de las que las fami-lias apenas tienen noticias,lo
ú
nico que se logra esdespertar el fantasma de
“¿
qu
é
estar
á
n cont
á
ndolesque prefieren que no lo sepamos?
.Si,por el contrario,mostramos
disponibilidad a con-tar
lo que incluimos en las sesiones,ser
á
mucho m
á
sf
á
cil que nuestro trabajo tenga continuidad en lascasas.Es m
á
s,en ese momento tambi
é
n podr
í
amosfacilitarles claves sobre c
ó
mo comunicarse con sushijos o hijas sobre este tema,sobre los temas adecua-dos a cada edad,o sobre cu
á
l es el papel que debenjugar las familias y que ni la escuela,ni nosotros onosotras les podemos suplir.De este modo tambi
é
n habr
í
a lugar para que las fami-lias puedan preguntarnos sobre lo que hacemos y elc
ó
mo lo hacemos.Preguntas a las que nosotros ynosotras sabremos dar buena respuesta,pues nada esimprovisado.Se supone que tanto los contenidos comolos modos son fruto del trabajo y de la reflexi
ó
n.As
í
que
las preguntas no pueden ofendernos
,ni vivirlascomo agresi
ó
n,sino como que el padre o la madre seinteresan por la Educaci
ó
n Sexual de sus hijos o hijas.Adem
á
s,ya sabemos que no toda la Educaci
ó
n Sexualque se ofrece es igual y que,por tanto,
¡
hacen bien enpreguntar!.Seguro que as
í
ya no har
á
falta aclarar que
nuestropapel no es quedarnos con la Educaci
ó
n Sexual
sinocolaborar para que esta sea una realidad.Cuando lafamilia nos vive como colaboradores es poco probableque surjan los problemas.Otra cosa es cuando perci-ben que lo que hacemos es consecuencia de lo queellos o ellas no hacen o hacen mal.Ese es otro fantas-ma que hay que espantar.
Los puentes
hay que tenderlos en
ambas direcciones
.Por eso,adem
á
s de ponernos a disposici
ó
n de lasfamilias,cuando trabajemos con el grupo deberemosinsistir en la posibilidad del di
á
logo.Recordando achicos y chicas que lo que hablan con nosotros o noso-tras no es ning
ú
n secreto,
que pueden contarlo encasa
,que seguro que su padre o su madre estar
í
anencantados de hablar de estos temas y que inclusopuede que les ampl
í
en la informaci
ó
n.Adem
á
s,cree-
of 00

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