CEE Participación Educativa
, 7, marzo 2008 2
A lo largo de la década de los noventa del siglo pasado un buen número de Institutosde Educación Secundaria celebraron su 150 aniversario. Son los herederos de aquellosprimeros institutos creados en muchas provincias españolas a mediados del siglo XIX.A esa efemérides se fueron sumando posteriormente otros centros, celebrando algunosde ellos su centenario o al menos su 75 aniversario. En consecuencia, durante la últimadécada se nos ha convocado a diversas conmemoraciones, en las que se ha recuperado,o al menos reforzado, la memoria histórica de la educación y de sus agentes.Y aunque haya que hacer mención especial a los institutos, no debemos olvidar que sontambién muchas las escuelas y los colegios que cuentan con una larga vida, no pocasveces centenaria. Todos estos centros constituyen realmente la memoria viva de nuestrahistoria educativa, aunque en muchas ocasiones pasen desapercibidos para nuestrosconciudadanos.Creo que existen varias razones que nos permiten felicitarnos por esas celebraciones. Laprimera, que sirven para poner de mani
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esto la contribución que la educación ha realizadoal progreso de la sociedad española, a lo largo del tiempo y en circunstancias históricasno siempre fáciles. La segunda, que nos permiten prestar el obligado reconocimientopúblico a tantas personas e instituciones que han dado lo mejor de si mismas paraasegurar la pervivencia de la educación en el centro de nuestra sociedad.Muchos de estos centros han sido testigos privilegiados del paso del tiempo y depositariosde sus huellas. La mayor parte han atesorado no sólo valiosas experiencias personalesy colectivas, sino también algunos de sus restos materiales. Bibliotecas, coleccionesdidácticas, edi
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cios, laboratorios e instalaciones, manuales escolares, expedientes ylibros de actas dan fe de su larga y cambiante vida. Entre las paredes de las sedesactuales de esas instituciones permanecen los ecos del pasado en forma de objetos quenos rememoran lo que fue la actividad educativa en épocas pretéritas.Por ese motivo, es de agradecer que un grupo entusiasta de directores, responsables osimples profesores de esos centros decidieran hace unos dos años aunar sus esfuerzospara recuperar esa memoria histórica de la escuela. Su objetivo último de crear una redde centros con patrimonio histórico, con un catálogo informatizado común e incluso conla visión de un archivo virtual de sus fondos es digno de elogio y merecedor de apoyo.Aunque la distribución de competencias en materia de educación asigne un papel clavea las Comunidades Autónomas en todo lo que se re
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ere a la gestión de los centroseducativos, el Ministerio de Educación y Ciencia no puede sino dar la bienvenida a la
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