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Bernadotte, San Bartolomé y los insurgentes de Tierra Firme

Bernadotte, San Bartolomé y los insurgentes de Tierra Firme

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El papel de San Bartolomé, colonia sueca en las Antillas, en apoyo de los insurgentes hispanoamericanos (1810-1830)
El papel de San Bartolomé, colonia sueca en las Antillas, en apoyo de los insurgentes hispanoamericanos (1810-1830)

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Cómo citar este texto:
Vidales, Carlos (1988),
 Bernadotte, San Bartolomé y los insurgentes de Tierra Firme (La ayuda deSuecia a la causa bolivariana),
Instituto de Estudios Latinoamericanos, Universidad deEstocolmo, Informe N° 53, Estocolmo.
Bernadotte, San Bartoloméy los insurgentes de Tierra Firme
1. Los primeros contactos
París fue durante la segunda quincena de abril de 1814 una especie de capital política de Europa. Derrocado Napoleón, los jefes de estado y ministros de lasgrandes potencias que habían tomado parte en la Gran Coalición se daban cita allí para establecer el orden postnapoleónico. Juan Bautista Bernadotte, Príncipe Real deSuecia, llegó allí al atardecer del 12 de abril, procedente de Bruselas, acompañado por Benjamín Constant y por el conde Curt L. von Stedingk.Desde luego, Bernadotte empleó la mayor parte de su tiempo en reuniones yentrevistas con sus aliados, durante casi tres semanas de intensas actividadesdiplomáticas y preparativos militares, antes de abandonar la capital francesa, el 30de abril, para emprender la campaña de Noruega.Pero en el curso de esas tres semanas no se entrevistó únicamente con losgrandes de Europa. En París se encontraba, desde el 13 de marzo de 1813, elvenezolano Manuel Palacio Fajardo, quien había huido de su patria después de lacatástrofe de la Primera República, en la que se había distinguido como diputado por Mijagual ante el primer Congreso Nacional. Era, dice Parra Pérez, un "apureñoque traía del fondo de sus Llanos la habilidad diplomática de que diera luego pruebaen Europa y una instrucción literaria y política muchas veces utilizada por elLibertador" 
1
. Como muchos otros de sus compatriotas -el coronel Simón Bolívar entre ellos- había recibido protección y asilo en el Estado de Cartagena. PalacioFajardo había logrado interesar al presidente de ese estado, Manuel RodríguezTorices, en una misión diplomática tendiente a obtener el reconocimiento y la ayudaen favor de la independencia hispanoamericana, de parte de los Estados Unidos de Norteamérica en primer término y, en caso de fracasar esta gestión, de parte deFrancia.El comisionado se había dirigido primero a Washington, donde, luego deentrevistas con el presidente Madison y con el entonces ministro de relacionesexteriores James Monroe, resultó claro que los Estados Unidos no estabandispuestos a solidarizar con el empeño de los patriotas por emanciparse de España,"bajo el pretexto de estar en paz con esta Nación; respuesta glacial que algún día podrá servir de regla para nuestras relaciones con aquella Potencia".
2
Fracasada, en consecuencia, su misión en Norteamérica, Palacio Fajardo seembarcó hacia Francia y llegó allí cuando comenzaba a declinar la estrella de Napoleón. Logró ser recibido por el duque de Bassano, ministro de relacionesexteriores, y luego por el propio Bonaparte. Los resultados fueron estos:
El Emperador se impuso de las proposiciones, sintiendo vivamente que la misión le hubierasido hecha en un momento tan crítico para la Francia. "Un año antes (estas fueron sus palabras)
 
Cartagena habría recibido recursos de toda especie, sin que la presencia de un solo soldadofrancés hubiera desmentido la liberalidad de mis intenciones". Sin embargo se resolvdespachar una fragata, conduciendo algunos oficiales, fusiles y otros artículos, con arreglo a lanota que había yo pasado, a petición del Duque de Bassano.
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Pero esa fragata nunca salió de puerto francés, pues se produjo la caída de Napoleóny la ocupación de Francia por parte de los aliados:
En tales circunstancias traté de conocer el espíritu de los soberanos de Europa, reunidos enParís, con respecto a la lucha que la América sostenía, y no me fue difícil percibir que ni laRusia, ni la Prusia, ni la Alemania tomarían parte en nuestras desavenencias. "En este momentode conciliación general, decían ellos, en que la Europa no forma sino una familia, nosotros nodebemos mezclarnos en la contienda de la España con sus colonias; mucho más cuando esta Nación fue la primera que levantó el grito contra el tirano común".
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Juan Bautista Bernadotte, sin embargo, tuvo una actitud completamente diferente ala de sus aliados, hasta el punto de que el comisionado de Cartagena consideróoportuno agregar observaciones acerca del papel que Suecia podría desempeñar enauxilio de la emancipación hispanoamericana:
El Príncipe Real de Suecia, menos prevenido contra las innovaciones, que los antiguosSoberanos de la Europa llaman sacrílegas, al paso que ocupado en hacer su nombre digno de lamemoria de sus pueblos, se mostró menos austero respecto de los principios en que se cimentanuestra revolución y "a no verme en la necesidad, decía él, de hacer la guerra a la Noruega, pensaría en proteger la América del Sur".En realidad, bien meditadas las cosas, parece que la Suecia, que tiene establecimientos en laAmérica (se refiere a la isla de San Bartolomé, de la cual me ocuparé más adelante), que tieneuna marina, que vive en paz con sus vecinos, y a quien la enemistad de la España no puedeacarrear ningunos perjuicios, se halla en el caso de interesarse en la prosperidad de esasregiones.Se podría añadir que el Príncipe Carlos Juan es un hombre emprendedor, que el pueblo suecolo es igualmente, y que sin embargo, ni uno ni otro son bastante poderosos para atentar contra lalibertad de la América. Concluída la guerra de la Noruega he tratado de recordarle susdisposiciones favorables, y Don José María Real, enviado de la Nueva Granada, a quien hecomunicado estos pormenores, los ha trasmitido ya al Supremo Congreso, creyendo importanteel venir a una negociación.
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Palacio Fajardo, consciente de las dificultades que la coyuntura política presentaba,era entonces de opinión que
Inspirar a artistas distinguidos el deseo de emigrar, señalar un teatro glorioso a militares quedejaban el campo de batalla con sentimiento, presentar en América un mercado ventajoso acomerciantes a quienes la paz permitía ya extender sus especulaciones, eran las solasindicaciones que en estas circunstancias podía cumplir un hombre amigo de su patria.
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El comisionado de Cartagena viajó después de estas entrevistas a Londres y mástarde, al regresar a París, fue arrestado por órdenes de Luis XVIII, bajo la acusaciónde estar haciendo
enganche
ilegal de legionarios, recuperando su libertad gracias alos buenos oficios de su amigos Bonpland, Humboldt, Dupont de Nemours y otros personajes importantes. Pese a haber conseguido que se le devolviesen algunos desus papeles, la policía francesa confiscó muchos de sus documentos. No conocemos, pues, su correspondencia con Bernadotte, si la hubo, pero con lo dicho aquí basta para documentar este contacto, que parece haber sido el primero, entre undiplomático de la independencia hispanoamericana y la corona de Suecia. En suinforme, varias veces citado, al presidente del Estado de Cartagena, resumía PalacioFajardo las razones por las cuales no era posible esperar comprensión y ayuda de los
 
gobiernos europeos, y concluía diciendo: "
 parece que solamente la Suecia, Dinamarca y Nápoles podrían favorecer la causa de la América
".
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Existen circunstancias que indican con mucha claridad el intes deBernadotte y el crédito que le merecían las informaciones ofrecidas por PalacioFajardo. Lo que voy a relatar a continuación es, en efecto, muy significativo.Infatigable y tenaz, el comisionado de Cartagena siguió trabajando enLondres en favor de la causa emancipadora, y su labor tuvo algún eco en Suecia: en1817 publicó un libro titulado
Outline of the Revolution in Spanish America; or Anaccount of the origin, progress and actual State of the war, carried on betweenSpain and Spanish America; containing the principal facts which have marked the struggle in Mexico, New-Grenada, Venezuela, Chili and the Provinces of Rio de la Plata. By a South-American
. De esta obra se hizo inmediatamente una versiónabreviada en sueco que ofreció a sus lectores el
 Allmänna Journalen
de Estocolmo
8
.Como más adelante veremos, este era un periódico estrechamente vinculado a la política de Bernadotte. Pocas dudas podemos tener sobre el modo como llegó aSuecia el trabajo de Palacio Fajardo: es casi seguro que éste lo envió al PríncipeReal, a quien consideraba, como hemos visto, uno de los pocos amigos con que se podía contar en Europa.A mediados de 1818, cuatro años después de su entrevista con el Príncipe deReal de Suecia, nuestro personaje salió de Inglaterra a bordo del bergantín de guerra británico
 Imogen
llevando armamentos y pertrechos por valor de 34.000 librasesterlinas, los que llegaron a la isla de San Bartolomé, entonces colonia sueca, paraser allí trasbordados a naves de la Gran Colombia; arribaron a su destino sincontratiempos y estaban ya siendo empleados en los campos de batalla ennoviembre de 1818.
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Palacio Fajardo tuvo la fortuna, pues, de ver por sí mismo el cumplimientode sus pronósticos con respecto a la buena voluntad que se podía esperar de Suecia.Pocos meses s tarde fue elegido representante al Segundo Congreso deVenezuela. Haciendo honor a su valía intelectual, el Libertador le pidqueexaminara y corrigiera, para su publicación, el texto de su célebre discurso ante elCongreso de Angostura. Fue esta su última misión: murió el 8 de marzo de 1819, alos treinta y cinco años de edad. No me ha sido posible precisar en qué medida el contacto entre PalacioFajardo y Bernadotte puede haber sugerido ideas al Príncipe Real para laformulación de su política hispanoamericana. Pero la alusión a la isla de SanBartolomé y el comentario sobre el "mercado ventajoso" que las nuevas repúblicassignificaban, deben haber llamado sin duda la atención del futuro monarca deSuecia.Dos años y medio después de este encuentro, el capitán sueco SeverinLorich, quien había emprendido un viaje que lo llevaría a diversas regiones delmundo, llegó a Haití en los mismos momentos en que Simón Bolívar, con ayuda del presidente Alejandro Pétion, intentaba una nueva expedición libertadora sobre laCosta Firme después del terrible desastre de Ocumare. Bolívar permaneció enPuerto Príncipe desde septiembre hasta diciembre de 1816, y tuvo en ese período, al parecer, más de una conversación con Severin Lorich, quien escribió más tarde uninforme para Bernadotte, del cual copiamos el fragmento que sigue:
El General Bolívar, enaltecido por un coraje brillante, por talento y por una constancia probada, amado por su noble carácter y por sus maneras dignas, ha sacrificado una muy grandefortuna por la causa de la Libertad. Obligado a retirarse de la Tierra Firme después de undesembarco fallido que le había atraído el descontento de los otros Jefes, se encontraba

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