El
ensemble
, instrumento de la vanguardia
Si adoptamos la fórmula “institucionalización de la vanguardia”, popularizadapor la antropóloga Georgina Born
, como expresión que define de manera general laevolución de la autodenominada música contemporánea durante la segunda mitad delpasado siglo, encontramos que la más evidente manifestación de este proceso en el do-minio instrumental está representada por el
ensemble
. El tipo de agrupación musical quese oculta tras este barbarismo es, para la música de los últimos cincuenta años, algo muyparecido a lo que el piano fue en la primera mitad del XIX. Sin separarnos demasiadode los cánones vigentes, podemos afirmar que algunas de las más brillantes páginas dela literatura musical de cada uno de los periodos mencionados sonaron a través de susinstrumentos más paradigmáticos.El
ensemble
se configura, pues, como una expresión ejemplar de la música de lasúltimas décadas, y también a su través pueden llegar a comprenderse ciertas maneras depensar, escribir, escuchar, interpretar, difundir e historiar esa música. Esto último nosinteresa en especial, tanto más cuanto que de un tiempo a esta parte han aparecido di-versas publicaciones monográficas dedicadas a conjuntos instrumentales concretos, encuyos subtítulos, curiosamente, aparecen indefectibles alusiones a “la música contempo-ránea” en su globalidad
. Si esto es así, quizá resulte posible que una historia del
en-semble
, como institución musical, pueda llegar a ser, en alguna medida, una historia deaquellas formas de pensar, escribir, escuchar, etc. la música (y no sólo la música) de suépoca.La correspondencia entre
ensemble
y música contemporánea aparece ya, de unmodo paradójico, en los difusos orígenes de ambos conceptos. Ninguna de las dos no-ciones tiene un momento fundacional claro, pero puede afirmarse que una y otra nacie-ron en fechas cercanas entre sí. Aunque, sin duda, pueden encontrarse avatares históri-cos anteriores del
ensemble
(¿no constituían, acaso, un conjunto de este tipo aquellosmúsicos de Bremen fabulados por los Grimm?), también es posible comenzar su histo-ria, o mejor, algunas de sus historias, al mismo tiempo que para muchos también lo haceesa “música contemporánea” que viene siéndolo desde hace ya más de un siglo. Es de-cir, con Schönberg y Stravinsky, los autores que Adorno ubicó en sendos extremos deun campo estético que hoy, releyendo la
Filosofía de la Nueva Música
, nos parece de-masiado estrecho, comprimido
.
1
A partir de su libro
Rationalizing culture. IRCAM, Boulez and the Institutionalization of the Musical Avant-Garde
(Berkeley, Londres, Los Ángeles: University of California Press, 1995)
2
Es el caso, en Francia, de François Madurell,
L'ensemble Ars Nova. Une contribution au pluralismeesthétique dans la musique contemporaine (1963-1987)
, (París, L'Harmattan, 2003), o, en la misma edito-rial, Danielle Cohen-Levinas, ed.,
Vingt-cinq ans de création musicale contemporaine. L'itinéraire entemps réel
, (París, L'Harmattan, 1998). En nuestro entorno, cabe señalar dos publicaciones dedicadas alLaboratorio de Interpretación Musical (LIM): vv. aa.,
LIM 75-85. Una síntesis de la músicacontemporánea en España
, (Oviedo, Universidad de Oviedo. Departamento de Musicología, 1985), yMarta Cureses de la Vega,
LIM 85-95
(Madrid, Alpuerto, 1996).
3
Véanse las pp. 13-14, pero también 68, de Theodor W. Adorno,
Filosofía de la nueva música
(Madrid,Akal, 2003). El libro, aparecido en 1949 -el primero publicado por Adorno en Alemania tras el fin delrégimen nazi- fue revisado por su autor en 1969. Algunos ecos de este texto nos acompañarán a lo largodel artículo.
Leave a Comment