diálogo
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diciembre - enero 2008-09
El calentamiento global amenazaahora a las huellas de nuestro pasadotaíno. Investigaciones de científcosapuntan que las pictograías y lospetroglios se estan literalmente“borrando”.
Diálogo Digital
entrevista al escritorAntonio Orlando Rodríguez sobre sunovela
Chiquita
, galardonada con elpremio Alaguara 2008.
Di gi t a l
Juntillas
Tierra de Puerto Rico, estoy mirándote, pensando en lo queva a ocurrir en ti, en lo que puede ser que ocurra en ti. Estosllanos y montes, ¿qué historia, no sucedida aún, contarán undía a quien los mire…? Juan Ramón Jiménez
Como todos los años, la Feria Internacional del Libro en Gua-dalajara, México, cobijó a importantes autores y eventos de la culturainternacional. Fue una festa de las escrituras, cada vez más globales peropor ello cada vez más nuestras. Si otras globalizaciones –la de la crisiseconómica, la de la guerra, la del terrorismo, la de los trasiegos de armas y drogas- apuran nuestro desencanto, ésta, la que conorman autores y lectores de todas partes y talantes, es siempre estejo. El país invitado enesta edición ue Italia, pero la eria ue, sobre todo, una prolongada festade cumpleaños para Carlos Fuentes, quien a sus 80 años sigue siendo voz poderosa y clarividente, presencia elegante y transgeneracional.
Diálogo
estuvo en la Feria. A través de
Diálogo Digital
cubrimos varias de sus incidencias, entre ellas, el exhibidor, con diseño de la Escuelade Arquitectura, de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico y laspresentaciones de sus libros. Uno de ellos ue la reedición de
Isla de lasimpatía
, de Juan Ramón Jiménez, el Premio Nobel que vivió y murió entrenosotros. Fue un texto que tomó más de 20 años en cuajar, por lo quela mirada del escritor español posada sobre Puerto Rico registra muchasde las mudanzas que experimentamos hacia mitad del siglo pasado. Deahí que, además de leerse por sus méritos literarios,
Isla de la simpatía
resulte ser un incisivo relato etnográfco, revelador de unas interioridadescolectivas que quizás sólo la mirada del extranjero logra. Así como de pasada, en uno de sus ragmentos, Juan Ramóndescribe a Puerto Rico como el país de los cabos sueltos. La rase me hadado vueltas en la cabeza en los últimos días. ¿Qué es eso que dejamospor atar? ¿Tendrá que ver con los regodeos, ademán barroco por exce-lencia, con los que enrentamos nuestros calendarios y agendas? ¿Porqué somos los campeones del
foreplay
, nunca de la consumación? ¿Quémisterios sobre nosotros mismos no queremos descubrir? Quizás, comodecía Rexord Tugwell, el último de los gobernadores designados, nuestraidentidad irreductible sea la impermanencia, la sabiduría o la locura deque las cosas nunca duran por lo que no hay por qué terminarlas. Y paramuestra un botón: el Archivo General de Puerto Rico y sus millones dedocumentos a punto de colapsar por el peso de la humedad inclemente y la alta de imaginación de todos nosotros, también inclemente.Hay mucho cabo suelto por ahí. ¿Por qué no intentar completaralgo, aquí y allá? Y, por supuesto, completarlo más o menos bien. Se meocurren algunas asignaturas pendientes: un plan de reciclaje; un ordena-miento territorial viable y justo; una nueva escuela, pública y laica, que nosea caldo de cultivo para la deserción o el aburrimiento supino; un buenestival de cine. Apunto a proyectos grandes, y de inmediato corremosel riesgo de desplazar al más grande: el gobierno, la responsabilidad deactuar, rápido y al menor coste. Cambiemos a un ámbito más próximo:empecemos por limpiar el rente de nuestras casas y comercios, denuestras escuelas e iglesias. En vez de maldecir porque la basura no pasaa tiempo o deja la vieja lavadora sin recoger, hazlo tú. Si empiezas a leerun buen libro o a ver un buen documental, como el reciente
El día menos pensado
sobre la cultura del confnado hecho por el grupo Zona Franca,no te pares para llamar intrascendentemente por tu celular como si ueraun suero para un deshidratado. Termina un capítulo, al menos, para queno tengas que empezar de nuevo, porque cuando lo retomes, ya se tehabrá ido el hilo.Si sueno machacona, me excusan. Es el espíritu de Dickens queme visita con motivo de la Navidad y me invita a los balances inevitablesentre un año que se va y el otro que se acerca, entre las rustraciones y las cosas a medio cocinar y la dulce espera del porvenir.Para todos nuestros lectores y nuestros visitantes inormáticos,de parte de un equipo que se ha ganado a pulso el pase a un mejor añoque viene, FELIZ 2009.
El país de los cabos sueltos
Antonio Orlando Rodríguez,reinventando vidas...
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Nuestros grabadosrupestres se desvanecen
Silvia Álvarez CurbeloPresidenta Junta Editorial Diálogo