• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • 11
    CommentsGo Back
 
LA ENFERMEDADY SUS METÁFORAS
Susan Sontang 
Traducción de Mario Muchnik
TAURUSPENSAMIENTO
 
La enfermedad y sus metáforas Susan Sontang
I
Dos enfermedades conllevan, por igual y con la misma aparatosidad, el pesoagobiador de la metáfora: la tuberculosis y el cáncer.Las fantasías inspiradas por la tuberculosis en el siglo XIX y por el cáncer hoy, sonreacciones ante enfermedades consideradas intratables y caprichosas —es decir,enfermedades incomprendidas— precisamente en una época en que la premisa básica dela medicina es que todas las enfermedades pueden curarse. Las enfermedades de ese tiposon, por definición, misteriosas. Porque mientras no se comprendieron las causas de latuberculosis y las atenciones médicas fueron tan ineficaces, esta enfermedad se presentabacomo el robo insidioso e implacable de una vida. Ahora es el cáncer la enfermedad queentra sin llamar, la enfermedad vivida como invasión despiadada y secreta papel que haráhasta el día en que se aclare su etiología y su tratamiento sea tan eficaz como ha llegado aserlo el de la tuberculosis.Aunque la mitificación de una enfermedad siempre tiene lugar en un marco deesperanzas renovadas, la enfermedad en sí (ayer la tuberculosis, hoy el cáncer) infunde unterror totalmente pasado de moda. Basta ver una enfermedad cualquiera como unmisterio, y temerla intensamente, para que se vuelva moralmente, si no literalmente,contagiosa. Así
 ,
sorprende el número de enfermos de cáncer cuyos amigos y parientes losevitan, y cuyas familias les aplican medidas de descontaminación, como si el cáncer, aligual que la tuberculosis, fuera una enfermedad infecciosa. El contacto con quien sufre unaenfermedad supuestamente misteriosa tiene inevitablemente algo de infracción; o peor,algo de violación de un tabú. Los nombres mismos de estas enfermedades tienen algo asícomo un poder mágico. En
 Annance
 ,
de Stendhal (1827)
 ,
la madre del héroe rehúsa decir«tuberculosis», no vaya
 
a ser que con sólo pronunciar la palabra acelere el curso de laenfermedad de su hijo. Y Karl Menninger, en
The Vital Balance
 ,
ha observado que «lamisma palabra “cáncer” dicen que ha llegado a matar a ciertos pacientes que no hubieransucumbido (tan rápidamente) a la enfermedad que los aquejaba». Esta observación la haceen apoyo de las beaterías antiintelectuales y esa compasn cil tan ampliamentedifundidas en la medicina y la psiquiatría contemporáneas. «Los pacientes que vienen avernos con sus sufrimientos, sus miserias y su invalidez», sigue diciendo, «tienen todo elderecho de ofenderse si se les pone una etiqueta condenatoria». El doctor Menningeraconseja a los médicos que no usen «nombres» ni «etiquetas» («nuestra función es la deayudar a la gente, no la de contribuir a afligirla») —lo cual, concretamente, es decirle a losmédicos que aumenten su reserva y su paternalismo. No es el hecho de nombrar, de por sí,lo peyorativo o condenatorio, sino específicamente la palabra «cáncer». Hasta tantotratemos a una dada enfermedad como a un animal de rapiña, perverso e invencible, y nocomo a una mera enfermedad, la mayoría de los enfermos de cáncer, efectivamente, sedesmoralizarán al enterarse de qué padecen. La solución no está en no decirles la verdadsino en rectificar la idea que tienen de ella, desmitificándola.Hace pocas décadas, cuando saber que se tenía tuberculosis equivalía a unasentencia de muerte —tal como hoy, para la imaginación popular, el cáncer es sinónimo de
2
 
La enfermedad y sus metáforas Susan Sontang
muerte— era corriente esconder el nombre de la enfermedad a los pacientes y, una vezmuertos, esconderlo a sus hijos. Aun a los pacientes que sí sabían qué tenían, médicos yfamiliares se resistían a hablarles libremente. «Verbalmente, no me entero de nadaconcreto», escribía Kafka a un amigo, en abril de 1924 desde el sanatorio en que moriríados meses más tarde, «cuando se discute de tuberculosis... todos se expresan de maneratímida, evasiva, mortecina». Las convenciones con que se esconde el cáncer son aun másacérrimas. Como regla general, los médicos de Francia e Italia sólo comunican undiagnóstico de cáncer a la familia, no al paciente; consideran que la verdad no seríatolerable más que para los pacientes excepcionalmente maduros e inteligentes. (Uneminente oncólogo francés me dijo que menos del diez por ciento de sus pacientes sabíaque tenía cáncer.) En Estados Unidos, en parte a causa del miedo ante las posiblesconsecuencias legales, los médicos son hoy mucho más sinceros con los pacientes; sinembargo el hospital de cáncer más grande del país envía la correspondencia y las facturasa sus pacientes externos en sobres sin membrete, suponiendo que la enfermedad puede serun secreto para las familias. Dado que un cáncer puede ser un escándalo que comprometala vida sentimental, las posibilidades de carrera y hasta el propio empleo del enfermo, lospacientes que saben qué tienen tienden a ser extremadamente remilgados acerca de suenfermedad, cuando no francamente reservados. Y hay una ley federal, la Ley sobre laLibertad de Información, de 1966, que cita «el tratamiento del cáncer» en una cláusula queautoriza a ocultar asuntos cuya revelación «sería una inexcusable invasión de la vidaprivada». No se menciona otra dolencia. Que se mienta tanto a los pacientes de cáncer, yque estos mismos mientan, da la pauta de lo difícil que se ha vuelto en las sociedadesindustriales avanzadas e1 convivir con la muerte. Tal como la muerte es ahora un hechoofensivamente falto de significado, así una enfermedad comúnmente considerada comosinónimo de muerte es cosa que hay que esconder. La política de tratar ambiguamente conlos cancerosos no depende más que de una convicción: a los moribundos es mejorahorrarles la noticia de que se están muriendo, y la buena muerte es la muerte repentina,mejor aún cuando estamos inconscientes o durmiendo. Sin embargo, la negación de lamuerte no explica por qué se miente tanto ni por qué uno desea que le mientan; no se tocael pavor s hondo. Quien ya ha tenido un infarto tiene por lo menos la mismaprobabilidad de sucumbir de otro infarto a los pocos años que la de un canceroso de morirde cáncer. Pero a nadie se le ocurre ocultarle la verdad a un cardíaco: un ataque al corazónno tiene nada de vergonzoso. A los pacientes de cáncer se les miente no simplementeporque la enfermedad es (o se piensa que sea) una condena a muerte, sino porque se laconsidera obscena —en el sentido original de la palabra, es decir: de mal augurio,abominable, repugnante para los sentidos—. La enfermedad cardiaca implica unproblema, un fallo mecánico; no implica escándalo ni tiene nada de aquel tabú querodeaba a los tuberculosos y que rodea hoy a los cancerosos. Las metáforas ligadas a latuberculosis y al cáncer suponen que unos procesos vitales de tipo particularmenteresonante y hórrido están teniendo lugar.
3
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...

Gran libro. Mil gracias por hacerlo disponible. ¿Alguna posibilidad de que me lo pudieras mandar a mi e-mail? De nuevo, ¡gracias!

Por favor ¿ podrías enviarme este documento a mi mail? Necesito leerlo y hacer un ensayo asi que me harías un gran favor enviandomelo jeje muchísimas gracias mi correo es: erik096@hotmail.com Muchisimas Gracias!

Pido lo mismo que el resto, si no es mucho pedir; cmalig@gmail.com. Gracias!

Gracias por el texto es sumamente rico por la relacion entre si de las enfermedades. seria posible me lo enviarais por correo electrónico? paso tiempos en cama o sofá y me vendría bien pasarlo a papel, me encanta leer sobretodo lo que me toca. gracias marxisan@hotmail.com

Me podes enviar este texto a mi mail globogado@hotmail.com. Gracias

Porfavor¡¡¡ qisiera conocer este texto, mi mail laciega9@gmail.com se lo agradeceria infinitamente.

Hola, te dejo mi mail para ver si por favor, podes enviarme alguna versión que pueda leer sin estar conectada, tipo PDF. Mil gracias: n_muchnik@hotmail.com

me podes enviar una copia a galongo@gmail.com te lo agradeceria ya que sufro de cancer y me gustaria leerlo desde ya muchas gracias

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...