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Carta Abierta Al Presidente de La Republica

Carta Abierta Al Presidente de La Republica

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Published by: Eduardo Nacho Gutierrez Muñoz on Aug 16, 2012
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11/15/2012

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Carta abierta al Sr. Presidente de la República16 de agosto del 2012SeñorPresidente de la RepúblicaDon Sebastián Piñera E.SantiagoSr. Presidente:
Me permito dirigirme a Ud. motivado por los últimos acontecimientos deviolencia ocurridos en nuestra Región de la Araucanía. Lo hago en mi condición de candidato aAlcalde de la ciudad de Temuco ya que estimo que alguien que aspira a dirigir la capital de laregión no puede estar ajeno probablemente al principal problema político-social que le afecta;pero, además, me mueve el hecho de ser hijo de esta tierra y de haber participado en las últimasdécadas de manera directa o indirecta en las políticas implementadas por el Estado respecto delPueblo Mapuche.-Ello me permitió en el Poder Legislativo primero, luego en el Ejecutivo y mástarde en el poder comunal, llegar a la convicción de que a las clases dirigentes de Chile se les hacemuy difícil entender la verdadera naturaleza de la situación que se vive en nuestra región.¿Por qué sucede eso? No es fácil dar una respuesta tajante: en algunos, posiblemente la mayoría,puede ser simple ignorancia de la historia de Chile y en particular de la forma cómo el Estadoocupó nuestra región en el siglo 19,y en otros puede ser un sesgo ideológico o prejuicios ytambién un desconocimiento de las políticas implementadas por los países más desarrolladosrespecto de los pueblos indígenas .-Lo concreto es que la política implementada desde los 90 endelante( a la dictadura creo que no vale pena referirse)se ha basado sobre el diagnóstico,equivocado a mi juicio, de que el tema de los pueblos indígenas, y en particular del puebloMapuche, es simplemente un problema de pobreza y por lo tanto de políticas públicas adecuadasen esa dirección.He sostenido siempre que la relación entre el pueblo Mapuche y el Estado y la sociedad es unproblema de naturaleza política y no un problema simplemente de pobreza y que por lo tanto laspolíticas públicas destinadas a superarla no dan cuenta del fondo del problema; y que, cuando elproblema deriva en conflictividad social, tampoco deviene solamente en una cuestión de ordenpúblico, lo cual hace que el empleo de la fuerza y de la solución judicial, agrave el problema envez de superarlo.-Mi primera afirmación, en consecuencia, es que los diversos Gobiernos se han equivocado en eldiagnóstico.-El llamado conflicto mapuche es un problema de naturaleza política y debe sertratado como tal.-
 
Y es político porque los llamados mapuche constituyen un pueblo, en el sentido más clásico delderecho político con todos los elementos históricos y culturales que conforman este concepto yque se encontraba en este territorio antes que se conformara el Estado de Chile. El puebloMapuche es originario y es anterior a la formación del Estado de Chile, tal es así que la CoronaEspañola celebró con él los llamados Parlamentos que , conforme al pronunciamiento de lasNaciones Unidas, tales instrumentos constituyen verdaderos Tratados.-Y con posterioridad a laIndependencia, los diversos Gobiernos de la República reconocieron en diversos instrumentos yactuaciones, que el territorio ubicado entre el Bio Bio y el Toltén no estaba incorporado al Estadode Chile, reconociendo la singularidad y la autonomía del pueblo mapuche.Esta condición se mantuvo hasta mucho después de la declaración de Independencia.-Fue elejército de Chile, triunfador de la Guerra de 1879, el que trasladado al sur tomó, por la fuerza delas armas, posesión de este territorio y lo incorporó al Estado de Chile, en el proceso llamado
 –
eufemísticamente- Pacificación de la Araucanía.-Esto sucedió en la década del 80 del siglo 19 ytiene como hito histórico central la fundación de Temuco en febrero de 1881.-La llamada Pacificación de la Araucanía significó para el pueblo mapuche la pérdida de su territoriode casi 10 millones de hectáreas a un reduccionismo de alrededor de 500 mil hás y se transformóde una rica sociedad ganadera a una situación de pobreza que se mantiene hasta el día de hoy.Esta realidad, la singularidad del pueblo Mapuche anterior a la formación estatal con toda su cargahistórica, nunca ha sido reconocida por el Estado. Me refiero a un reconocimiento como actorque participa activamente en el pacto político que fija las reglas del juego por la cuales se rige lasociedad chilena y que se expresan en la Constitución.-Este país se ha negado sistemáticamente areconocer que en su seno hay pueblos originarios que son anteriores a su formación estatal y quepor lo tanto Chile es un Estado pluriétnico y multicultural.-Esta negación del Estado a la identidadmapuche es en realidad un rechazo a su propia existencia y va a encontrar siempre liderazgosdispuestos a luchar por conseguirla; así son históricamente los procesos sociales donde un grupomás lúcido, más valiente y más consciente empuja el carro de los cambios ; eso pasó,incluso,connuestro propio proceso de Independencia nacional.-Por lo tanto, si queremos buscar de verdad una solución a este conflicto con características deescalamiento, ella no puede buscarse en la sola implementación de políticas públicas desarrollistaso asistencialistas sino que
el Estado debe sincerar las cosas y aceptar su composiciónmulticultural y pluriétnico, haciendo este reconocimiento explicito en la Constitución Política
yhaciendo participar a los pueblos indígenas como actores válidos y responsables en las reglas del juego que distribuye el rol que le corresponde a cada cual en esta sociedad en que vivimos, y que,en definitiva, es, ni más ni menos , el ejercicio del poder.-Si existe este reconocimiento, la consecuencia natural es que los pueblos indígenas participen enel Parlamento con representación propia; de otra manera, este reconocimiento sería de papel y noreal. Los pueblos indígenas, de esta manera, estarían actuando dentro de las reglas del juego quese dan las sociedades para el procesamiento y resolución de sus conflictos que forman parte de laexistencia social.
 
Hecho este sinceramiento por el Estado, la pregunta es y qué sigue después; o en otras palabras,no basta este acto jurídico-político para resolver el conflicto, aunque éste sea el fundamentobásico y necesario.-Se requiere algo más.Se requiere, como cosa previa, entender algunas cuestiones básicas:a)
 
que el llamado proceso de recuperación de tierras no tiene, necesaria ni exclusivamente,una finalidad relacionada con procesos agrícolas o con la agricultura en general, por locual nada tiene que ver con el cultivo de la tierra o su productividad. La recuperación detierras tiene por objeto recuperar territorio, en una concepción geopolítica, de acuerdo ala teoría del estado. Y en efecto, el territorio forma parte esencial del concepto de pueblo.Por ello la mirada productivista que se tiene respecto de las tierras entregadas a lascomunidades puede pecar, muchas veces, de ingenua o reductivista,puesto que talproceso de recuperación es esencialmente de naturaleza política, lo que esperfectamente legítimo para un pueblo planteárselo como objetivo estratégico.-Todoello, sin perjuicio de desarrollar adecuadas políticas de productividad y desarrollo.b)
 
que la lucha contra las empresas forestales no responde a un mero capricho, sino a lacosmovisión que tiene el pueblo Mapuche respecto de la armonía y unidad que tiene elhombre con la naturaleza; hombre y ambiente natural no son mundos contrapuestos, sinoun todo que debe vivir en armonía. La civilización occidental parte de la base que elhombre domina y somete a la naturaleza y en nombre de la tecnología se han cometidolos más grandes destrozos del medio ambiente. Para el hombre mapuche eso esinconcebible porque la tierra, las aguas, el aire, los árboles, el medio ambiente formaparte de su propia existencia. En el sur de Chile, los más grandes destrozos los hicieron loscolonos que trajo Vicente Pérez Rosales, en el siglo 19 ,que quemaron miles de hectáreasde bosque nativo, con la anuencia del Estado, cuando paralelamente el pueblo Mapucheera derrotado por el ejército chileno.-Ya en el siglo 20 se vive la experiencia de lasempresas forestales, nuevamente impulsadas por el Estado, mediante el famoso decreto701 que estableció un subsidio específico para especies exógenas artificiales, y una vezmás se contraponen la visión occidental y la cosmovisión mapuche. No son los mapuchelos que opinan sino catalogados expertos los que señalan los efectos de las plantacionesde pino y eucaliptus ya
que “la primera especie acidifica el suelo y no permite que crezca
nada bajo ella, en tanto que la segunda lo
seca”. Y
 
agrega a continuación “esto es grave y
ha significado el fin de la biodiversidad, el empobrecimiento del suelo y la pérdida de sucapacidad de absorción
” (Mathias
Klotz, Elmer, cartas al director, edición del jueves 2 deagosto del 2012).-Y quiénes han sufrido todo esto? Las comunidades indígenas.-O sea en
el siglo 19 la “pacificación” y en el siglo 20 la deforestación y muerte del medio a
mbiente.-Creo que no es posible una solución definitiva, sin resolver el problema de las empresasforestales. A mi juicio no existe viabilidad política para una solución al conflicto mapuchesin resolver la permanencia de tales empresas del territorio ancestral, esto para ser

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