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Dos Versiones de La Democracia de Propietarios Rawlsiana

Dos Versiones de La Democracia de Propietarios Rawlsiana

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08/04/2013

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 Jahel Queralt Lange
Dos versiones de la democracia de propietarios rawlsiana
1
Una alternativa al capitalismo.
La crisis que desde 2008 está sacudiendo Estados Unidos y Europa ha popularizado ellema “somos el 99%”. Esta expresión llama la atención sobre un rasgo problemático de lassociedades capitalistas,
2
a saber: la concentración del capital y la riqueza en un segmentoextremadamente reducido de la sociedad.
 
En Estados Unidos, el 1% de la población posee untercio de la riqueza del país y el 20% llega a controlar el 85%. En Europa, el incremento delas desigualdades económicas y del número de personas consideradas pobres
 parece
irrefrenable. En Gran Bretaña e Italia, por ejemplo, el 10% de los individuos mejor situadosson 10 veces más ricos que el 10% de los peor situados. Esta cifra aumentaconsiderablemente en países como Méjico o Chile donde los más ricos están 27 veces por encima de los más pobres.
3
El problema no es
 solo
distributivo ya que el sistema capitalistaengendra otros males. Sus defensores coinciden en que una de sus principales virtudes es quenos da “libertad de elegir”
4
- qué bienes consumir, en qué invertir nuestro dinero, a quédedicarnos, etc-; pero lo cierto es que la conexión entre capitalismo y libertad es máscompleja. De entrada, las relaciones de producción del sistema tienden a estar caracterizadas por la dominación. La concentración del capital en pocas manos implica que para la mayoríade individuos la única forma de participar activamente en el sistema económico es vendiendosu fuerza de trabajo a quienes poseen el resto de factores productivos. Este intercambio permite que la minoría capitalista adquiera control, a través de la definición de lascondiciones laborales, sobre la mayoría trabajadora. Además, las disparidades económicas
1
Este trabajo es un borrador. Por favor, no citar ni difundir sin permiso. Cualquier comentario o sugerencia es bienvenido: jahel.queralt@upf.edu
2
El término capitalista es utilizado aquí en el sentido marxista – que es el que también utiliza Rawls. Noequivale a “economía de mercado” sino que conlleva, además, la división de la sociedad entre una minoríaque controla el capital y una mayoría trabajadora.
3
Véase el análisis reciente hecho por la OCDE
“An Overview of growing income inequalities in OECDcountries: main finings”
4
Milton and Rose Freidman,
 Free to Choose
(San Diego : Harcourt Brace Jovanovich, 1990)
 
 Jahel Queralt Lange
reducen severamente las posibilidades de algunos individuos, los más desaventajados, detomar y ejecuta
aquellas
decisiones que son moralmente relevantes para ellos porqueconstituyen su plan de vida. Dicho más claramente, aunque el capitalismo
 
 pueda dar muchaslibertad
es
, entendidas como cursos de acción legalmente protegidos,
no garantiza la libertad real 
5
ni la autonomía individual 
. Los dos hechos mencionados, la dominación y lasdesigualdades en las oportunidades efectivas, tienen efectos psicológicos profundos. Mientrasla envidia, el servilismo y el resentimiento crecen entre los peor situados, la arrogancia y elsentimiento de superioridad se generalizan en el otro extremo del escalafón.
6
Estas actitudesimpiden el surgimiento de una verdadera comunidad cuyos miembros tienen una preocupación genuina por el bienestar de los demás y se sienten unidos por vínculos desolidaridad y reciprocidad. De este modo, el capitalismo no solo nos sitúa lejos de un idealmoral de convivencia sino que nos priva de una forma de cooperación que requiere menoscontrol y supervisión que aquella basada en el mero auto-interés.
7
 Hay un tercer mal quemerece ser mencionado y es que el capitalismo tiende a pervertir la democracia. Por un lado,los recursos económicos de los ciudadanos determinan su participación en el sistema – e.g. sucontribución a la financiacn de las campañas políticas o el acceso a los medios decomunicación- y, en consecuencia, el grado en el que sus intereses son tenidos en cuenta. Por otro lado, la acción de los gobiernos se ve constreñida por las grandes empresas queamenazan con la destrucción de puestos de trabajo o la deslocalización si se implementan políticas públicas incompatibles con sus intereses.
8
 Durante bastante tiempo la izquierda insisten que la solución pasaba por abolir la propiedad privada y sustituir el mercado por un sistema de planificación. Hoy cuesta
5
Sobre el concepto libertad real véase Van Parijs,
 Real Freedom forAl: what (if anything) can justifycapitalism?
(Oxford : Clarendon Press ; New York : Oxford University Press, 1995)
6
Rawls menciona en varias ocasiones los efectos nocivos de la desigualdad en las actitudes de los individuosy sus relaciones mutuas pero el
locus classicus
es la obra de Rousseau “
 Discurso sobre el origen de ladesigualdad entre los hombres”
(1775)
.
Disponible aquí:http://www.catedradh.unesco.unam.mx/SeminarioCETis/Documentos/Doc_basicos/5_biblioteca_virtual/2_genero/5.pdf 
7
La idea de que la existencia de una comunidad en el sentido especificado rebaja los costes de la cooperaciónse ve bien cuando analizamos las dificultades de acción colectiva. Una de las más conocidas es el problemadel
 free rider 
que ocurre cuando es posible beneficiarse de la acción colectiva sin incurrir en los costes de participar en ella. En un contexto en el que los individuos se mueven por el auto-interés es difícil evitar este problema sin la existencia de mecanismos sancionadores que eleven los costes de la no-cooperación y lavuelvan no rentable. En cambio, si los individuos actúan motivados porque creen que tienen una obligacióncolectiva y existe entre ellos existe una preocupación mutua, no buscarán obtener ventajas adicionalesesquivando la carga que supone cooperar.
8
Sobre la compleja relación que existe entre capitalismo y democracia véase Cohen, J., 1989b.
 
 Jahel Queralt Lange
encontrar una defensa seria de esta propuesta. Su vínculo histórico con la trágica experienciadel comunismo ha hecho que pierda la credibilidad que le es exigible a cualquier propuestaque aspire a ser una opción viable. Aun así, estamos ahora más convencidos que nunca deque el capitalismo es insostenible. Cada vez somos más los que creemos que es urgenteidentificar las bases de un sistema que nos haga más libres, mejore nuestros vínculos cívicosy nos iguale en la esfera pública. El liberalismo de John Rawls plantea una propuesta en esadirección. En sus trabajos, Rawls dibuja “una alternativa al capitalismo(
 JFR,
135) a la quese refiere como “democracia de propietarios” (
 property-owning democracy
). Su esbozo es precario. Surge, en buena parte, por la necesidad que tiene de rechazar la idea, extendidaentre los liberales, de que el estado de bienestar es un sistema capaz de satisfacer lasexigencias de justicia.
9
Una de las razones por las que vale la pena examinar su propuesta es puramente académica. Desde su aparición en 1971, la concepción de Rawls,
la justicia comoequidad 
, ha sido el marco teórico dentro del cual la filosofía analítica contemporánea haabordado el problema distributivo. Tenemos un conocimiento amplio de las virtudes y los problemas del contractualismo de Rawls, hemos elaborado distintas interpretaciones de susdos principios y, más recientemente, hemos indagado en la idoneidad de las abstraccionesque incorpora en su teoría. Nuestra idea de acerca de cómo sería la sociedad rawlsiana ideal,sin embargo, sigue siendo muy vaga. Comprenderemos mejor el
 paradigma rawlsiano
siexploramos a fondo las instituciones concretas que podrían satisfacer los principios de la justicia como equidad. Es cierto que profundizar en la “rawlsiologíaes algo que solo tieneinterés en sede filosófica, pero hay otra razón por la que la idea de una democracia de propietarios merece atención. Una de sus características es que, a diferencia de otrasalternativas al capitalismo, se trata de un sistema en el que tanto el mercado y como la propiedad privada siguen teniendo un lugar destacado. Si la democracia de propietarios esviable, podremos afirmar que las dos instituciones que suelen ser concebidas comodefinitorias del capitalismo no necesariamente son incompatibles con la justicia sino queforman parte de un arreglo institucional óptimo para realizarla. Esta conclusión es importante por una razón práctica. La democracia de propietarios nos permite conservar dos de nuestrasinstituciones económicas básicas. No exige la transformación radical – casi heroica- que
9
Un excelente representante de esta idea es Ronald Dworkin. Véase Dworkin,
Sovereign Virtue

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