INTRODUCCIÓN
I
LA HISTORIA DE NAPOLEÓN ES CIERTAMENTE LA MÁS DESCONOCIDA DE TODAS LAS
historias. Los libros que pretenden relatarla son innumerables, Y losdocumentos de toda especie, llegan hasta el infinito. En realidad, Napoleón noses, quizás, menos conocido que Alejandro o Senaqueríb. Más se le estudia, ymás se descubre en él, alguien que no tiene semejanza con nadie. Esto es elabismo. Se conocen datos, se sigue el curso de los hechos, victorias odesastres; sábese de cerca o de muy cerca, de famosas negociaciones, polvo,y solamente polvo en el presente. Sólo su nombre es prodigioso. NOMBREque, pronunciado por el más pobre de todos los niños, bastaría paraavergonzar a cualquier hombre por grande que fuera. Napoleón es el rostro deDios en las tinieblas.Es notorio que las profecías o prefiguraciones bíblicas no pueden sercomprendidas sino luego de su entera realización, es decir, cuando todo lo queestá oculto, haya sido revelado, tal como Jesús lo anuncia en el Evangelio, yesto lleva necesariamente el pensamiento, más allá de los tiempos.Napoleón es inexplicable y, sin duda alguna, el más inexplicable de loshombres, porque él es, ante todo y sobre todo, el Prefigurante de Aquel quedebe venir y que tal vez no esté lejos, un prefigurante y un precursor muypróximo a nosotros, significado a su vez por todos los hombres extraordinariosque le han precedido en todos los tiempos.Si se quiere aceptar este postulado, y adentrarse un poco en él, he aquí quela historia toma un aspecto absolutamente distinto, y el océano napoleónico,tan terriblemente agitado hasta aquí, se vuelve repentinamente sereno,sumamente calmo, bajo un cielo de milagrosa serenidad.¿Quién de nosotros, franceses o extranjeros de fines del siglo XIX, no hasentido la congoja enorme del desenlace de la incomparable epopeya? Consólo un átomo de alma, resultaba ya abrumador pensar en la caída en extremo
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