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Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje.Henry Giroux

Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje.Henry Giroux

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 Los profesores comointelectuales
 Hacia una pedagogía crítica del  aprendizaje
 Henry Giroux
 La educación social en el aula: la dinámica del  currículum oculto
 
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La creencia de que la enseñanza escolar puede definir se como la suma de las ofertasde sus cursos oficiales es del todo ingenua. A pesar de ello, semejante creenciaimplícita ha servido de motivo principal en el movimiento de reforma del desarrollodel currículum de ciencias sociales de la década de los 60 y principios de los 70. Lospartidarios de la reforma creyeron que, si lograban cambiar el currículum escolar dela nación, se solucionarían los problemas de las escuelas
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. Sin embargo, en añosrecientes se han aducido numerosas razones para explicar la aparente incapacidad delmovimiento de reforma para abrirse paso a través de las pautas tradicionales deinstrucción en las escuelas. La inadecuada preparación de los profesores y materialesdel currículum que sobreestimaban las aptitudes percibidas de los estudiantesrepresentan las explicaciones más corrientes, aunque con escaso sentido crítico,ofrecidas por los educadores. Ahora, algunos de ellos apoyan, de un modoigualmente ingenuo, el movimiento que aboga por la vuelta a lo básico en laeducación en ciencias sociales, suponiendo una vez más que nuevos materialescurriculares proporcionarán una respuesta al problema de cómo provocar el cambioen la educación en estudios sociales. Préstese atención a las necesidades ycapacidades cognitivas de los estudiantes, argumentan ellos, y los fallos del recientemovimiento de reforma serán superados
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.Por desgracia, tales recomendaciones se basan ampliamente en modelos educativosestructurales-funcionales de teoría
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curricular que no perciben la intención de laeducación social más allá de sus limitados resultados instruccionales más explícitos.Por otra parte, falta el reconocimiento de las complejas e íntimas relacionesexistentes entre la institución escolar y las instituciones económicas y políticas. Unavez reconocida la relación entre instrucción escolar y sociedad en general, lascuestiones acerca de la naturaleza y significado de la experiencia escolar puedencontemplarse desde una perspectiva teórica capaz de iluminar la relación,frecuentemente ignorada, entre conocimiento escolar y control social. Al contemplarlas escuelas dentro del contexto de la sociedad en su conjunto, los partidarios dedesarrollar los estudios sociales pueden empezar a fijar su atención en la enseñanzatácita que se imparte en las escuelas y ayudar a descubrir los mensajes ideológicosincorporados tanto en el contenido del currículum formal como en las relacionessociales propias del encuentro en el aula.Sólo recientemente algunos educadores han empezado a plantear cuestiones queapuntan a la necesidad de un estudio global de las interconexiones entre ideología,instrucción y currículum
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. Por ejemplo, Michael Apple sostiene que necesitamos
examinar con sentido crítico no precisamente «cómo un estudiante adquiere másconocimiento» (la cuestión más corriente en nuestro campo, dominado por la ideade la eficacia), sino «por qué y cómo determinados aspectos de la cultura colectiva se presentan en la escuela como conocimientos objetivos, fácticos». Concretamente,¿cómo consigue el conocimiento oficial representar las configuraciones ideológicas delos intereses dominantes en una sociedad? ¿Cómo legitiman de hecho las escuelasestos patrones limitados y parciales de conocimiento como verdades incuestionadas? Estas cuestiones deben plantearse al menos con respecto a tres áreas de la vidaescolar: 1) cómo contribuyen las rutinas básicas cotidianas de la vida escolar a que
 
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los estudiantes asimilen estas ideologías; 2) cómo reflejan las formas específicas del conocimiento curricular estas configuraciones; 3) finalmente, cómo aparecenreflejadas estas ideologías en las perspectivas fundamentales que los mismoseducadores utilizan para ordenar, guiar y dar sentido a su propia actividad.
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Si educadores como Apple, Bourdieu y Bernstein están en los cierto, y creo que loestán, partidarios de desarrollar los estudios sociales deberán construir sus modelospedagógicos sobre un marco teórico que sitúe las escuelas dentro de un contextosociopolítico. En este sentido, la afirmación central de este capítulo es que lospartidarios de desarrollar los estudios sociales han de comprender la escuela como unagente de socialización. Además, tendrán que identificar esas propiedadesestructurales en el centro mismo del proceso de instrucción escolar, relacionándolosasí con propiedades comparables en el lugar de trabajo y en otras esferassociopolíticas. En pocas palabras, los partidarios de desarrollar los estudios socialestendrán que enfocar su tarea sistemáticamente, y no de la manera fragmentada quees habitual, la cual parte del supuesto erróneo de que el aula puede convertirse en unmedio eficaz para ayudar a cada estudiante a desarrollar todo su potencial comopensador crítico y participante responsable en el proceso democrático simplementemodificando el contenido y la metodología de los currículos oficiales de estudiossociales de la escuela.Nosotros pensamos que dos de las tareas fundamentales que aguardan a loseducadores en el ámbito de los estudios sociales son, por una parte, identificar losprocesos sociales que actúan en contra de la intención ética y política de la enseñanzaescolar en una sociedad democrática y, por otra parte, poner a punto nuevoselementos que sirvan de apoyo a programas encaminados a la renovación de losestudios sociales. Inicialmente, los partidarios del desarrollo deberán comprender lascontradicciones entre el currículum oficial, es decir, los objetivos explícitoscognitivos y afectivos de la instrucción formal, y el «currículum oculto»
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, es decir, lasnormas, valores y creencias no afirmadas explícitamente que se transmiten a losestudiantes a través de la estructura significativa subyacente tanto del contenidoformal como de las relaciones de la vida escolar y del aula
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. Con mayor urgencia, sicabe, deberán reconocer la función de un currículum oculto y su capacidad paraechar por tierra los objetivos de educación social.Los partidarios del desarrollo de los estudios sociales tendrán que desplazar suatención de una visión técnica y ahistórica de la instrucción escolar hasta alcanzaruna perspectiva sociopolítica que concentre su interés en la relación existente entre laenseñanza y la idea de justicia. Los objetivos de la educación social deberíanredefinirse y comprenderse como una extensión de la ética orientada «al ruedo de laexcelencia y la responsabilidad donde, al actuar conjuntamente, los hombres (y lasmujeres} pueden llegar a ser verdaderamente libres»
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. De esta manera, lospartidarios de desarrollar los estudios sociales se verán en la obligación de responderde nuevo a la pregunta de « ¿qué se aprende en la escuela?». Afortunadamente, unoscuantos educadores que escriben desde tradiciones teóricas diferentes ya hanaceptado el desafío.

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