LA MUJER Y EL DRAGÓN: SIMBOLOGÍA Y MENSAJE DEL CAPÍTULO DOCE DEL LIBRO DEAPOCALIPSIS
mayoría de la naturaleza, la numerología, la astrología y de la Biblia misma. Los apocalipsis,además, entretejen mitos.
Las imágenes y símbolos usados eran conocidos por los destinatarios de la obra de sutiempo, pues pertenecían a su mundo, principalmente a su tradición religiosa. Por medio de estossímbolos el autor desea interpretar los acontecimientos de la historia para comunicar un mensajeesperanzador sobre el futuro, a fin de vivir con mayor fidelidad el presente.El mensaje que se desea comunicar por una parte, puede sacarse desde las fuentes queintegran la obra, pues encontramos diversos cuadros que en sí forman una unidad semántica. Por otra parte el mensaje se presenta por la totalidad del cuadro pintado por el autor. Por lo tanto,cada perícopa debe ser entendida como parte de la obra total. El sentido y mensaje fundamentalse obtienen de la consideración de la obra como totalidad.
3.Estructura general del libro
A fin de ayudar a comprender y situar el contenido del libro, la exposición de suestructura ofrece una visión de conjunto. Sin embargo, los exegetas no han llegado a un acuerdosobre la estructura global de la obra. Boismard distingue varios estratos redaccionales.Basándose en numerosos duplicados en la sección apocalíptica, concluye que el libro en su formaactual está integrado por tres unidades literarias anteriores: dos apocalipsis, completos ycoherentes, y las cartas a las siete iglesias. Actualmente se tiende más a afirmar la unidad literariade la obra.
Xavier Pikaza tomando en cuenta la correspondencia entre trompetas (8,2-11,19) y copas(15,5-16,21), ha situado en el centro de un esquema circular las visiones del Dragón, Mujer yBestias (12,1-13,18), que marcan el sentido de la historia. Según su visión el Apocalipsis ha sidoconstruido en forma circular, de manera que hay una vinculación entre (1,1-11,19) y (15,15-
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Ibid. p. 1680
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Ibid. p.1682
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D’Aragon, Jean-Louis Apocalipsis en: AAVV
Comentario Bíblico San Jerónimo, Tomo IV
EdicionesCristiandad, Madrid. 1971. p.5373