Rincón del riesgoEl riesgo de percibir
Por
Juan Guillermo Rivera Berrío
En torno al riesgo se ha generado una gran cantidad de estudios que tratan de dar respuestaa problemas vinculados a la representación, comunicación y percepción del riesgo. Laliteratura del riesgo es prolífica en temas sobre la percepción, en tanto que es tema de preocupación para antropólogos, psicólogos, sociólogos y filósofos. Surgen, entonces,modelos y teorías como el relativismo cultural de Marie Douglas, la sociedad del riesgo deUlrich Beck, la teoría de aversión al riesgo de Daniel Kahnemann, el paradigma psicométrico de Paul Slovic y colaboradores, la amplificación del riesgo de Roger Kasperson y alguno que otro debate filosófico con problemas adicionales que complejizanaún más el fenómeno de percepción del riesgo. Sin embargo, es poco lo que se discute de la percepción como riesgo.Seguramente los lectores se extrañarán al leer el título de este Rincón… ¿Riesgo de percibir? Si, la percepción
per se
es un riesgo, como también es un riesgo “no percibir”. Nos ocuparemos en el resto de este artículo de evidenciar esta afirmación.
Percepción como riesgo.
En el proceso de percibir generamos representaciones. Estasrepresentaciones son imágenes del mundo que guían nuestro modo de actuar. Podemosinferir, entonces, que las percepciones erradas generan representaciones erradas; éstas, a suvez, nos conducirán a tomar decisiones equivocadas y, en consecuencia, nos expondremos aalgún tipo de riesgo. Esta inferencia pareciera tener el suficiente peso para concluir con elobjetivo de demostrar la percepción como riesgo. No obstante, presentaremos dossituaciones de riesgo resultado del acto de percibir. Una primera situación está referida a la percepción en contexto, como aquella que genera imágenes o representaciones quedependen del contexto en el cual se encuentra el objeto u evento percibido. Una segundasituación surge de los estudios neurocientíficos que se ocupan de las actividades del sistemaneurológico en el momento de percibir.
Percepción en contexto.
La percepción de un objeto o un evento no es aislada del entornoo contexto en el que se encuentra el objeto o evento. Si percibimos un tigre, éste se hallaráen algún contexto determinado: en un zoológico, en su entorno natural, en un circo, etc.Estos entornos pueden generar percepciones erradas de la naturaleza propia de lo percibido.Si nuestra percepción del tigre obedece sólo al entorno de un circo, podríamos generar presentaciones equivocadas de la naturaleza salvaje del tigre.Un primer ejemplo servirá para validar, en principio, la anterior conclusión:Mi hijo de cinco años ha crecido al lado de una mascota… un perro. Esta mascota hasoportado pacientemente sus fuertes caricias y algunos golpes. Uno que otro gruñido dedesaprobación ha sido la respuesta del pobre animal. Lo cierto es que mi hijo no ha percibido riesgo en el perro. Por inducción, ha afianzado su percepción, en tanto que el perro de la vecina permite el mismo trato que le da a nuestra mascota, ¿qué representacióntiene del perro en general? La respuesta es obvia: el perro es un animal que permite fuertescaricias y algunos golpes… algo así como un juguete… bueno, aún no ha intentadodestrozarlo. Esta representación del perro, como animal que no produce daño, se haconvertido en un riesgo. Recientemente, en una caminata con mi hijo, éste se acercó a un perro desconocido, propinándole un golpe en la cabeza. El perro, luego de superar su
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