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Sopa de Miso Ryu Murakami

Sopa de Miso Ryu Murakami

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08/11/2013

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Ryu MurakamiSopa de MisoTítulo original: In the
Miso Soup
Traducción: Javier Martínez
de Pisón
Editorial SeixBarralBarcelona - EspañaPrimera edición: septiembre 2005Foto cubierta: © Bruno Barbey
I
Magnum Photos
I
ContactoISBN: 84-322-9659-7CONTRATAPA
Sopa de misoFrank, un anodino turista norteamericano, contrata a un joven de veinte años como guía por los tuguriossexuales de la noche japonesa. El comportamiento de Frank durante el primero de los tres días que han de pasar juntoses tan extraño que Kenji comienza a sospechar que su cliente puede ser, en realidad, un asesino en serie quetiene aterrorizada a la ciudad.Kenji desciende involuntariamente a un infierno de violencia y maldad inconcebibles, una pesadilla de la quesólo una mujer puede ayudarle a despertar, si es que él consigue mantenerla con vida. Mezcla de Lost in Translation y Elsilencio de los corderos, esta inquietante novela va incrementando el suspense hasta un límite perturbador.Conocido como «el maestro del thriller psicológico», Ryu Murakami no ofrece respuestas, pero cuestionacon inmensa habilidad la relación amor/odio entre Japón y Estados Unidos, la prostitución adolescente como respuesta ala necesidad de aceptación, el vacío moral de la sociedad moderna o la soledad en un planeta multicultural. Sopa de misoobtuvo el Yomiuri Literary Award concedido por un jurado que presidió el Premio Nobel de Literatura Kenzaburo Oé.Ryu MurakamiRyu Murakami nació en Nagasaki en 1952 y durante dieciocho años vivióa la sombra de la base naval americana de Sasebo. De joven tomó parteactiva en las manifestaciones contra la presencia militar norteamerica-na. Ha sido batería de un grupo de rock y ha dirigido varias películas,entre ellas el largometraje de culto Tokyo Decadence. Es autor de másde treinta novelas y ha publicado numerosos artículos sobre la crisiseconómica de Japón. Su primera novela, Azul casi transparente (1976),ganó el Premio Gunzo de Nuevos Talentos y el Akutagawa, y superó elmillón de ejemplares vendidos. Cinco de sus novelas están traducidas enOccidente con una acogida crítica excelente, especialmente en EstadosUnidos y Gran Bretaña.Sopa de miso obtuvo el Yomiuri Literary Award en 1998, concedido porun jurado que presidióel Premio Nobel de Literatura KenzaburoOé.
1
 Me llamo Kenji.Mientras pronuncio estas palabras en inglés me pregunto por qué en japonés haytantas maneras de decir lo mismo. En plan duro:
Ore no na wa Kenji da.
Educado:
Watashi
wa
Kenji
to
moshimasu.
Casual:
Boku
wa Kenji.
Gay:
Atashi Kenji
'te iu no yo!
 
—¡Ah, así que tú eres Kenji! —el obeso turista americano hizo un gran aspavien-to, como si estuviese entusiasmado de conocerme—. Encantado —dijo y me estrechóla mano. Estábamos cerca de la estación de Seibu Shinjuku, en un hotel que en elextranjero tendría una categoría de dos estrellas. Fue un momento que no olvidaré: laprimera vez que vi a Frank.Yo acababa de cumplir veinte años y, a pesar de que no domino el inglés ni muchomenos, trabajo como «guía nocturno» de turistas extranjeros. Como mi especialidad son loque se conoce como «tours sexuales», mi inglés no tiene por qué ser impecable. Desde queapareció el sida, la industria del sexo no acoge a los extranjeros con los brazos abiertosque digamos —de hecho, la mayoría de los clubes no dejan entrar a los
gaijin—
pero mu-chos turistas me pagan para que los lleve a cabarets que no sean muy peligrosos, salonesde masajes, bares sadomasoquistas y
soaplands.
1
No trabajo para una compañía y nisi- quiera tengo una oficina. Mediante la publicación de un simple anuncio en una revistaen inglés para turistas gano lo suficiente para alquilar un bonito estudio en Meguro,llevar a mi novia a comer una barbacoa coreana de vez en cuando, escuchar la música queme gusta y leer lo que quiero. Tengo que confesar sin embargo que mi madre, que tieneuna tienda de ropa en la prefectura de Shizuoka, cree que estoy matriculado en un cursode acceso a la universidad. Mi madre me educó después de que papá muriera cuando yotenía catorce años. Tengo amigos de cuando estudiaba la secundaria que no aprendieronnada excepto a pegar a sus madres, pero yo nunca la toqué. Me duele decepcionar a mamá,pero no pienso ir a la universidad. Mi ignorancia en ciencias y matemáticas me impideobtener un diploma profesional, pero lo único que me puede garantizar un bachiller en«letras» es un cubículo en una oficina. Mi sueño, aunque no tengo demasiadas ilusiones,es ahorrar dinero para poderme ir a América.—¿Hablo con Tours Kenji? Me llamo Frank, soy un turista de Estados Unidos.Cuando sonó el teléfono, a última hora de la mañana del 29 de diciembre del añopasado, estaba leyendo en el periódico un artículo sobre el asesinato de una estudiante debachillerato. Según el artículo, el cadáver había sido arrojado en un vertedero deun barrio poco frecuentado del distrito de Kabuki—cho, en Shinjuku, con losbrazos, las piernas y la cabeza mutilados. La víctima formaba parte de un grupo
de
 
estudiantes
de bachillerato que se prostituían abiertamente en la
zona
, y era bastanteconocida en las«casas de citas» de los alrededores. No había testigos del crimen y los investigadores notenían pistas. El artículo afirmaba que, por supuesto, se solidarizaban con la víctima, peroque quizá el incidente sirviera para que las adolescentes comprendieran por fin la horriblerealidad que se oculta tras frases de moda como «citas retribuidas», y que las chicas delgrupo de la víctima habían jurado no volver a «venderlo», el eufemismo que emplean paradescribir su actividad.—Hola, Frank —dejé el periódico en la mesa y le di mi saludo de costumbre—.¿Cómo le va?
1
Clubes con salas de baño atendidos por mujeres. (N. delT.)
 

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