Una
de
las
cosas
que
siempre
me
intrigó
de
las
caricaturas
orientales
es
por
que
suspersonaJes
tienen
los
ojos
grandesy
redondos.
Jinjing
y
Cl-racha,
las mascotas de
lapolicía
de
internet,
son
así:
llal'ecen
clos
niños occidentales
qr-re
juegan
a
ser agentes
delorden
en
ur-t
bortito r,rnifolmeyusan
alcantarillas
como
medio mágico
de
transpol'tevolador.
Representada así,
la
censura
gnbernamental
l1o
pal'ece
sel tan mala, sino simpáticayamable.
Losdos
muñecos
aparecen en
laspáginas
cpre
visitasparaayudarte
a
teneruna
na-
vegación feliz
ysegura hasta
puerto,
libre
de
rnalososque
te
moles-
ter
l
colt
infolrnación subvclsiva.
Como en los cómics,
no
es
raro
que
la
apariencia engañe.
La
arnabilidad
no
es
Llna
característica
de
la
represión
en
ningún
país.
En
éste,
de
la
intimidación
a
las
golpizasy
la
cárcel
se
pasa
rápido
y
la libertacl
de
cxpresión
es
un valor
queincomoda
al
régimen,
sobre
todo
con
vistas
a los
Juegos
Olímpicos
de 2OOB,
que
tendrán
lugar
en
Bcijir-rg.
Los
medios
irrpresos
e
internéticos
locales
en-
frentan cierres,
no
se
puedeacceder
a
miles
de
páginas
weby
blogs
de Cl-rina
y
el
mundo,
los disidentes, los asistentes
y
muchaspcr-
sonas
collllrlcs
qucestán
en
contacto conperiodistasextranjeros
son
castigados
y
loscontroles
y
restriccionesque
pesan
sobre
los
con'csponsales
yagencias
de
otros
paises
se
hacen más
rígidos.
A
pesar
de
su fortalezaaparente, el régimentiene miedo
de
loque
se
diga
de él
fncra
de sus
fi'onteras,
y
más
todavía
de
la
infor-
maciónqnc pueda
llegar
a sus ciudadanos.
Uno
se
pregunta por
qué,siparecc
tcncrlo
todo bajo control,pero
en sus
6,000
años
de
historia,
China ha
visto
a
muchaspoderosasdinastías
caer de
súr-
bito,
auncpre
llcvabansiglos
en elpoder.
Lo
saben
bien
los
jerarcasdel
r'égin-ren
"cor.l-mnista",
queno tiene
ni
óO años de
haberse ins-talado. La
luchaporromper la"gran
muralla"
de
la
censura
está
creciendo,
sin
erlbalgo
-y
por
necesidad-
adopta el carácter
deLlna
guel'l'a
dc
gucrrillas
en la
clue
cl
gigante
conpies
de
barro
que
es
el
régimcn
autolitalio
de
Bciiingpuedetropezar
y
caer.
CIERRA
TU
MEDIO
NIis
lrliticas
cor.l
niis
alun.rr.ros
chinos,
como
profesor
voluntario
de
inglés cn la
plovinciantelidional
de
Guanxi,
rne
sorprendieron
al
1
plincipio
polqlre
ellos
palecían
rnr-ry
libres
de
abordarcualquier
tema. Yo
l-rabía
llegado
con la idea
cle
qne
eso
no
se
podía
hacer.
Loque
descubrímnyprontonofue
cómo actúa
la
censura,
sino
srr
efecto:
r-r-ris
estucliantes,
de
entre
18
y30
años
de
edad,
muchos
conforn-ración
tLnivclsitaria,
tienen una idea
muy distorsionada
de
lo
qLle
ocurrc
en el
tlnndo
y
de
lo
que
pasa
en snpaís.No
saben
1o
que
es
el
comunismo,por
ejernplo,
ni
cómo
esta
ideología
choca
frontalmente
con la
economíacapitalistaque
se
ha
impuesto
en
el
país
y
con
la fiebre
de negocios
que predomina
en
la
sociedad
chi-
na.
Jacqueline
(su
nombre chino
es
Yi),quiencursa la
licenciatura
en
comercio
internacional,
asegllraque
su
sociedad
es
socialistay
que"estamos
construyendo
el
comunismo".
¿Cómo
lo
hacen?¿Paracuár-rdo
lovan
a
terlninar?
¿Cómo
se
vive
en
é1?
¿Por
qué
quieren
ser
comunistas?
¿Creen
queel
Partido
Co-
munista realmente
está
interesado
en el
comunismo
o
cn
un capita-lismo
autoritario
quehaga
ricos
a
sus
dirigentes? Nadie
responde
a
esas
pregnntas porqlre
lto
se
las
han
hechoantes, la
navor
parte
de
la
gente
no
está
expuesta
a
un
pensamientocrítico,
a
información
constantey
cor-rsistentesobre las
fallasdel sistema
ni
a
cuestiona-mientos
serios sobre
1a
legitimidad
del
régimen. Beijing
hace
callar
a
qnienestratan
de
abrir
brcchas
en la
gran
llnralla.
A
pesar
de esto,
la
facilidad
con laque podía
discutir
estos
tó-picos
en el
ambiente escolar
me
hizo
olvidar
ciertasprecauciones.
Cuando sllpo
qlle
deseaba
entrevistar
personalmente
a
algunoschinos,
ur-ra
periodista
española con
varios
años
aquí
me
hizo
el
IItt0
200r
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