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POR
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Un
marino
de Estados
L-inidcs
sentado
al
piede
un
mufacon
el
mapa
lrak,
en
e
interior
de una
escuela.
 
Soldados
estadounidenses
descansan en una casaen
el
centro de Bagdad, luegode uncombate
contra
los rebeldes.
I
magnicidio
parecióacabar
con
el
suerio
de nluchos en
Occidente.
Lascscenas captadas
por
1a
telerrisora
bri-
tánica Channel
4
mnestran
a
un
horl-
bre
bicn
afeitado, concamisablanca,
chaleco
negro
y
lentes
oscuros
clue
se
abrc
paso
entre
la
rnultitud
quefeste-
ja
mier-rtras
se
rnarcha su
líder',
la
dos\¡eces
ex
primela
ministra,
BenazirBhtrtto.
Casi al
llegar
¿r
la camioneta de
la mujer,que
salr"rda de
pie
a
tlar'ós
delquemacocos,el
individuo
se
detiene. Detrás
de
él
se
en-cucntl'¿r
unafigurarrás
alta, aparentemente
con
barba.
El
primer'
¡rct'sonaje
apunta
con
Llna
pistola
a
Bhr,rtto
5,
sc
escnchantres
tilos.
El
llriruelo
blanco
que
enmarcacl
lostro
cle
la
dirigente
se
sacude,
coutoa¡;it:tclo
lrol
un
súbito
vendaval.
Otros
dos
hombles,
pala-
c.los
detrás del vehículo,
agachan lascabezas
nrientras
Bhutto
cae.
Ins[¿urtes
m¿is
talde,alguien
más
-probablemente
eljovcr-r
balba-
do-
acciona
una
bomba con laquecalrsa la
muerte
de
al menos
20
persorlas,
incluido
é1
rnismo.
Al
golpe
causado
pol
el asesinato
de
la
mujer,quienencarnaba
las esperanzas de
darle estabilidad
a
nn
país
tan
irnportante
como
frágil,
se
surnó
el
desagradable
espectáculo de
la
manipulación
de
los
hechos:
los videos
y
los
testimonios
sugieren
la
acción
de dosagresores,
pero
el
gobiernodel
dictador
Pervez
Musharraf,
un
be-
neficialio
aparentedel
asesinato,
se
apresuró en asegurarque
nohabía
habidotirador,
que
este
nuevo
"MarioAburto"
paquistaní
ha-
bíaactuado
en
solitario
1'
queBhutto había muerto
de
ungolpe
enla
cabeza,
consecuencia
de
la
explosión. Insistió
en ello hastaque
laevidencialo movió
a
cambiar
de táctica.
Aunque
los
culpables
más
obvios
son
1os
extremistas islámicos,
la sospechosa
actitud
de
Mus-
hallaf
generó
un
torrente
de
desconfianza. En una buenapartedel
rurnndo
hubo
desmayo
por
la
desaparición
de
una
figura
clave
para
la
estabilidadregional
queofrecía la esperanza
de
evitar
el
peligroso
deslizamiel-rto
cle
Pakistán
hacia una
espiral
de caos.
Ese suerio
se
tluncó.
Pero
unapesadilla parecióendulzarse no
rurtn'kjos
de
alií:
los encargados
de
prensa
de
las fuerzas
estado-
unidcnses
cle
octrpación
en
Irak
pasean
reporteros,
reparteu
esta-
:
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