Llosa 2 pasado chicano se va a perder (Leal 37), una actitud que se integra además en el núcleo de lo queZimmerman denomina como segunda fase de la literatura chicana, una literatura centrada endescribir los conflictos laborales, étnicos, religiosos y culturales diarios de una comunidadchicana emigrante y marginada todavía no completamente inserta en la nueva cultura de losEstados Unidos (21-2).Y Rivera va a buscar ritualizar esa experiencia histórica concreta en
Tierra
, unaritualización de esa existencia emigrante que él llevará a cabo mediante palabras, tal como proponía el propio autor (Olivares 281). Curiosamente, es precisamente un conflicto ante laausencia de palabras para describirse a sí mismo el que impulsa la búsqueda del protagonista(Rodríguez, “The Problematic…” 133) de
Tierra
, mediante un plantearse “¿quién soy y quién mellama?” en el capítulo-marco inicial, y que sólo obtendrá una resolución feliz de sentido yliberación personal en el capítulo-marco final. Esa respuesta la componen las 13 anécdotas y 12episodios narrados entre ambos capítulos-marco, y lo que me gustaría demostrar a partir de elloes que Rivera no solamente ha recurrido a un ritual de la memoria, sino que
Tierra
podríaincluirse en la mejor tradición clásica de Arte de la Memoria, técnica retórica usada desde laAntigüedad para construir discursos efectivos y conservarlos en la memoria.Esta ciencia o arte tiene su origen legendario en Simónides, que tras un banquetemultitudinario y trágico, fue posteriormente capaz de recuperar en su imaginación la posición decada uno de los comensales (Yates 13). En la época romana, con Cicerón y después Quintiliano, pasó a ser una parte indispensable de la Retórica, ya que permitía construir los discursos deforma que pudiesen ser memorizados para su correcta reproducción oral (Yates 16-41). En laEdad Media permite la edificación de obras teológicas monumentales reflejadas en catedrales yesquemas conceptuales del universo moral, que se ampliarían en el Renacimiento neoplatónico ala descripción del universo –
imago mundi
– (Yates 74, 99, 54) y, en la Edad moderna, los
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